Maneras de irse podría enmarcarse en la ya larga lista de publicaciones venezolanas, tanto en el campo de la poesía como el de la narrativa y el ensayo, que tratan el desgarro del exilio, los vaivenes de la emigración. Pero las despedidas a las que se refiere Ricardo Ramírez Requena trascienden el campo de los viajes y se insertan en el de los adioses que nos marcan como personas: los que mueren, los que perdemos, los que no volvemos a ver. Las despedidas que describe Requena a través de su trabajo poético no se reducen a un período particular de Venezuela, como en la citada literatura del desgarro, sino que van más allá de lo temporal y urgente, llegando hasta lo universal. Su trabajo está menos enfermo de actualidad, por eso es más perdurable y trascendente. Esta universalidad y atemporalidad son rasgos atípicos en un primer poemario.
Además de este mérito temático, Maneras de irse goza de un dominio sereno del lenguaje poético, sin caer en innecesarias pretensiones intelectuales, pero sin descender tampoco a la simpleza hueca de cierta poesía postmoderna. Por el contrario, este libro equilibra a la perfección la belleza de un rico lenguaje con la construcción de poderosas imágenes poéticas, que terminan conmoviendo y estremeciendo al lector, tanto por lo que dicen como por lo que sugieren.
Ricardo Ramírez Requena (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1976). Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Es, además de escritor, gran lector, librero y profesor universitario.
Ha sido finalista en dos ocasiones del Premio de Cuentos de la Policlínica Metropolitana (2011, 2013). Participó en la V Semana de la Nueva Narrativa Urbana (2010). Algunos de sus textos suyos aparecen en revistas y blogs en Venezuela, México, Colombia y España. En el 2011, obtuvo una Mención especial en el I Premio de Poesía Eugenio Montejo (2011), con el poemario Maneras de irse, publicado en 2014.
32 formas de irse, del hoy y del mañana, de estar y seguir en el recuerdo, ser ser una raíz y viajar entre las piezas de Ricardo Ramirez Requena. Me encanto :)
No conecté para nada. No me conmovió de ninguna manera. No sé si simplemente no estaba en el mood adecuado para leerlo o no tengo el background suficiente para entenderlo, pero no. Una de las lecturas más bajas que he tenido este año.