En junio de 1922, cuando la histórica situación de pobreza y abandono de Las Hurdes está en el centro de la opinión pública española por la inminente visita a la comarca del rey Alfonso XIII, una niña pequeña es secuestrada y asesinada en el monte de La Corderina, cerca de la aldea hurdana de Cambroncino. El estado en que se halla el cuerpo, al que le han arrancado vísceras y extraído una gran cantidad de sangre, lleva a pensar que la motivación del crimen es usar los restos de la niña en un ritual de sanación promovido por alguna bruja o santero de los que abundan en la zona.
Para evitar que el rey cancele su visita y con ello se pierdan las inversiones que seguirían a esta, tan necesarias para mejorar la vida de los hurdanos y terminar con la Leyenda Negra de la comarca, las autoridades deciden dar carpetazo a la investigación del crimen. Sin embargo, el descontento de la población y el temor a posibles alteraciones del orden público provocan que desde Madrid se envíe a un investigador externo, un antiguo sargento del ejército reconvertido en mercenario y buscavidas llamado Valerio Lubián –pero al que todos conocen como Cristo– para que trate de averiguar qué está ocurriendo realmente en Las Hurdes.
Acompañado por el refinado doctor Álamo y por el ayudante de este, Zillo, Cristo iniciará sus pesquisas sin saber que su investigación lo llevará a adentrarse a lo más profundo de la comarca y a empaparse en sus tradiciones y sus leyendas, y no tardará en verse arrastrado a una carrera contrarreloj para salvar la vida de otras niñas y para hacer justicia.
Qué difícil va a ser hablar de este libro sin contar nada que os haga spoiler.
Cuando lo compré, pensaba que era novela negra. Reconozco que casi no leí la sinopsis, cosa rara en mi, sino que me llamó la atención la portada para un reto de lectura. Fue un riesgo, pero un riesgo calculado, ya que ya había leído algo antes de este autor y me había gustado. Y el resultado no ha podido ser mejor.
Cristo es un ex-militar que vive en una pensión de Madrid y pasa sus días en una cantina, cuando no está cumpliendo algún encargo o trabajo sucio del que nadie quiere o puede encargarse. Una noche es llevado ante el gobernador civil de Madrid, quien le encomienda una difícil tarea. Debe ir a Las Hurdes para investigar en secreto la terrible muerte de una niña a manos de lo que parece un sacamantecas justo unos días antes de la visita del Rey Alfonso XIII a la comarca. Su misión no es detener al culpable, sino eliminar riesgos políticos y calmar los ánimos de la gente, harta de ser menospreciada y vilipendiada.
He disfrutado cada página de este libro, sobre todo por la ambientación no sólo histórica, sino social. El autor ha sabido plasmar a la perfección la situación socioeconómica de Las Hurdes en esos momentos convulsos del siglo XX. Una zona que estaba abandonada a su suerte, donde la gente malvivía rodeada de miseria y hambre, vilipendiada por una leyenda negra que se originó en el siglo XVI y que llegó al siglo XX; de forma que la población en general, y los políticos en particular, veían a los hurdanos como gente de segunda, supersticiosos, ignorantes, casi salvajes. Y es que por increíble que parezca este libro está basado en hechos reales.
Fijaos que la ambientación y el clima de la novela es tan buena, que aunque supe quien era el instigador, no pude parar de leer. Porque lo importante aquí no es resolver el caso, sino vivir la experiencia en las carnes del protagonista.
Luis Roso nos traslada a la segunda década del siglo XX en plenas Hurdes para hablarnos tanto de lo que puede hacer la ignorancia, las creencias populares y la corrupción. Además de contarnos el valor de la amistad. El argumento de la novela gira en torno a la investigación del conocido como “Crimen de la Corderina” por parte de un exmilitar, Cristo, para evitar sobresaltos en la futura visita del rey Alfonso XIII a la zona. Lo primero que hay que especificar, tal como lo explica el autor en su nota final, es que tanto el crimen con el que se inicia la obra como la visita de Alfonso XIII son reales, aunque no coincidieron en el mismo año como sí pasa en la novela. Aclarado esto, la principal idea que desarrolla el texto es que se debe estar libre de prejuicios y que la amistad verdadera nace en cualquier lugar y circunstancia. En cuanto a la amistad, se puede observar que se puede favorecer por la sinceridad, aun cuando no se conozca en profundidad a la persona. Además de verse amplificada por las vivencias comunes. También destaca la lectura por darnos pinceladas del folclore popular y las creencias de los hurdanos de hace un siglo, donde el analfabetismo campaba a sus anchas. A lo que hay que añadir la corrupción de las autoridades y la mala prensa que tenía de la zona por desconocimiento. Sin embargo, la novela nos presenta a personajes tan honestos y honrados como pobres y desnutridos (todo ello cierto debido al estado de incomunicación en que se encontraba el territorio hurdano en la época), pero ricos en inteligencia popular y emocional. Por otro lado, también resalta que fueron, o pudieron ser, utilizadas de manera propagandística y política por las autoridades gracias a la visita del rey. Por último, y expresando mi opinión personal, tengo que decir que es una lectura adictiva, ágil y con un lenguaje sencillo que hace que sea muy recomendable esta novela.
En Las Hurdes se ha cometido un asesinato, o no: una niña pequeña ha aparecido muerta de forma violenta, coincidiendo con la próxima visita del rey Alfonso XIII a la zona y eso ha despertado todas las alarmas, ya que el caso se ha cerrado indicando que la muerte ha ocurrido por culpa de unos lobos pero eso no hay quien se lo crea. El ambiente ha empezado a agitarse y todo ha de resolverse lo antes posible y con la mayor discreción que se pueda. Cristo, ex militar y el protagonista del libro, tiene el dudoso honor de ser elegido para ir a la zona e investigar quién ha sido el causante del asesinato antes de la llegada de la comitiva real. Junto a él viajamos a una zona llena de contrastes ya que en medio de la naturaleza, a la vez bella, despiadada y salvaje se esconden grupos de aldeas, pueblos y viviendas a cual más abandonados de la mano de Dios en los que la pobreza, el analfabetismo y las enfermedades hacen presa en los habitantes, sobre todo en los niños. A esto hay que añadir un clima de brujería, miedo y superstición que enrarece el ambiente, ya que todos se conocen y una palabra o un rumor desatados a destiempo son capaces de destrozar la vida de manera figurada y literal. En cuanto llega Cristo a Las Hurdes, es "adoptado" por el médico de la zona, un hombre que no encaja en la época que le ha tocado vivir, ya que ve a los habitantes de la zona desde otra perspectiva y tiene algo de conciencia social al considerar que su situación podría tener arreglo si los que mandan no se dedicaran a mirar para otro lado. La ambientación es magnífica, lo digo sin tapujos, ya que el escritor ha conseguido hacer que la naturaleza sea una protagonista más del libro, con sus contrastes entre la majestuosidad de sus frondosos paisajes con pasajes que te ponen los pelos de punta ya que son el escenario perfecto para llevar a cabo cualquier acción dudosa o servir de refugio a todo tipo de criatura. La acción es tranquila, se desarrolla sin prisa pero sin pausa, ya que se van descubriendo o descantando datos, se entrevista a gente y visitamos junto a Cristo lugares en los que hay personas con destinos peores que la muerte. Un libro para leerlo con tranquilidad, sumergirse en un lugar y una época que no resultan tan lejanos y dejarse llevar por los caminos intrincados, las gentes hurañas y desconfiadas, las diferencias de clase y una investigación muy poco usual. No te lo pierdas.
Corre el año 1922. El rey Alfonso XIII anuncia su visita a Las Hurdes y esto podría complicarse por el asesinato de una niña hurdana a la que han extraído las vísceras para usarlas probablemente en algún ritual de sanación. Y es que esa comarca de Extremadura está marcada por la pobreza extrema, la falta de escolarización, las leyendas sobre brujería y es, en definitiva, una parte de la España más atrasada. La visita del rey trae la esperanza a esta población olvidada que espera una ayuda que no termina de llegar. Será Cristo, un antiguo sargento el que llegará desde Madrid para ocuparse de la investigación de ese asesinato y que la visita del rey pueda realizarse sin problemas. Luis Roso vuelve a conseguir sumergirnos en otra época. Podremos sentirnos dentro de esas Hurdes, ver lo que allí se cuece y sentir ese vacío que lo llena todo. Se va a servir de un crimen real y de esa visita del rey, que aunque no coincidieron en el mismo año, el autor los une para crear esta novela tan grande, tan poderosa. Los personajes son magníficos. Los diálogos muy reales. Todo crea esa atmósfera que te envuelve desde que empiezas el libro hasta que lo sueltas. En esto el autor es un especialista como ya demostró con su serie del inspector Trevejo. Cuando entras así en una novela, poco más se puede decir. Solo diré que me ha encantado el personaje de Zillo y que seguiré leyendo al autor, que aún me falta terminar esa serie de Trevejo que os comentaba.
Segundo libro que leo de Luis Roso y se consolida como un autor que no dejaré de leer. En este caso nos lleva de la mano a un viaje a principios del siglo XX en la comarca de Las Hurdes. Un lugar marcado por la Leyenda Negra, el hambre, la pobreza, la enfermedad, la precariedad y el abandono. Dada esta situación, el rey Alfonso XIII decide programar un viaje con la intención de ver la situación y, quizá, hacer algo al respecto para combatirla. Pero la visita real se verá amenazada por el secuestro y asesinato de una niña pequeña. El estado en el que aparece el cadáver pone en alerta a las autoridades pero éstas con tal de no poner en riesgo la visita del rey y que éste la cancele darán carpetazo a la investigación de este crimen. Sin embargo, hay quien no dejará de investigar para hacer justicia a esta pequeña y evitar con esto altercados por una población descontenta. Lo que nadie se imagina es lo que vendrá después. Y cómo la visita del rey cada vez correrá más riesgo de ser cancelada. . Una historia inspirada en hechos reales pero ficcionada que será un paseo por esta comarca y por las leyendas que la acompañan. Con una prosa ágil y amena, el autor logra crear esa necesidad de seguir leyendo y las páginas van pasando sin apenas darte cuenta. Es un libro que he disfrutado muchísimo y si he de quedarme con algún personaje sería Zillo. Creo que Zillo encarna muy bien ese sentimiento general que puede tener cualquier joven que vive en lo rural, ya no sólo en aquella época sino en esta también, de “salir” del pueblo con todo lo que ello conlleva, trabajo, conocer mundo, estudios, mejor vida,... Además, ya no solo por los sueños e ilusiones que pueda tener sino por ese “lastre” que es el que le une a su casa y, por tanto, al pueblo: su madre enferma. . Me ha gustado mucho encontrarme, también, con una leyenda que tiene su parte histórica real como es la historia de Romasanta o el Sacamantecas. ¡Totalmente recomendable!
Agridulce. A ratos parece una novela magnífica, pero en otros pasajes parece más un primer borrador. El inicio es bastante bueno pero hacia el final se precipita y decae notablemente, parece como escrito con prisas y es bastante predecible. A pesar de esto, es disfrutable y lo recomiendo.