Louisa May Alcott was an American novelist, short story writer, and poet best known for writing the novel Little Women (1868) and its sequels Good Wives (1869), Little Men (1871) and Jo's Boys (1886). Raised in New England by her transcendentalist parents, Abigail May Alcott and Amos Bronson Alcott, she grew up among many well-known intellectuals of the day, including Margaret Fuller, Ralph Waldo Emerson, Nathaniel Hawthorne, Henry David Thoreau, and Henry Wadsworth Longfellow. Alcott's family suffered from financial difficulties, and while she worked to help support the family from an early age, she also sought an outlet in writing. She began to receive critical success for her writing in the 1860s. Early in her career, she sometimes used pen names such as A.M. Barnard, under which she wrote lurid short stories and sensation novels for adults that focused on passion and revenge. Published in 1868, Little Women is set in the Alcott family home, Orchard House, in Concord, Massachusetts, and is loosely based on Alcott's childhood experiences with her three sisters, Abigail May Alcott Nieriker, Elizabeth Sewall Alcott, and Anna Bronson Alcott Pratt. The novel was well-received at the time and is still popular today among both children and adults. It has been adapted for stage plays, films, and television many times. Alcott was an abolitionist and a feminist and remained unmarried throughout her life. She also spent her life active in reform movements such as temperance and women's suffrage. She died from a stroke in Boston on March 6, 1888, just two days after her father's death.
Louisa May Alcott fue una escritora estadounidense que creció en un entorno intelectual influenciado por figuras como Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau, quienes fueron amigos cercanos de la familia.
Desde joven, Alcott escribió cuentos y relatos para ayudar a sostener económicamente a su familia. Fue activista por los derechos de la mujer, abolicionista y enfermera voluntaria durante la Guerra Civil estadounidense.
En 1868 publicó "Mujercitas", basada en su propia infancia junto a sus tres hermanas, resultando un éxito inmediato que se consolidó con la continuación de las hermanas March en "Aquellas mujercitas" (1869).
Las novelas marcaron un antes y un después en la literatura juvenil femenina.
Perteneciente al subgénero de novela de formación, "Mujercitas" y "Aquellas mujercitas" nos sumergen en la vida de las hermanas March: Meg, Jo, Beth y Amy, cuatro jóvenes que viven con su madre mientras su padre está ausente sirviendo en la guerra civil estadounidense.
Cada una, en su personalidad y en el modo de relacionarse con el mundo, representa una forma distinta de ser mujer, encontrando desde la actitud más sensata y maternal, pasando por la dulzura y timidez o la vanidad y ambición, para llegar a la antítesis manifestada en forma de rebeldía e independencia.
Las novelas, altamente costumbristas, relatan el día a día de estas cuatro jóvenes en su camino de transformación desde la adolescencia hasta la adultez. Ambas narraciones capturan esos momentos familiares sensibles llenos de alegrías, pérdidas, amores, aprendizajes y decisiones difíciles.
Mientras que en "Mujercitas" se aprecia un carácter más inocente e infantil, en "Aquellas mujercitas" se descubre una mirada más madura en donde cada hermana debe hacer frente a su futuro adulto y a la toma de decisiones vinculadas con el matrimonio o el trabajo.
La narrativa de Alcott es una delicia; sencilla, cálida y profundamente humana. Se caracteriza por una prosa clara, accesible, intimista y humorística, cargada de sensibilidad, valores y observación social.
Los temas tratados a lo largo de las dos novelas, se exponen a partir de las inquietudes y diálogos de los personajes. Reflejan tanto los valores de la época como las incertidumbres universales de cualquier generación.
Aunque las historias son divertidas, amables y entretenidas, uno de los aspectos que más me ha sacado de la lectura es el tono moralizante de la autora. A lo largo de la trama, los propios personajes, mediante sus acciones, no cesan en aportar mensajes didácticos y lecciones morales. Si bien es algo natural, teniendo en cuenta que se trata de una novela del siglo XIX, es cierto que se contrapone con la filosofía contemporánea, haciendo, al menos en mi caso, que me resultara algo irritante.
La edición de RBA no solo ofrece una presentación visual atractiva, sino también una traducción cuidada.
De encuadernación robusta, diseño elegante y cantos pintados el volumen es ideal tanto para nuevos lectores como para amantes de los clásicos y de las colecciones de libros bonitos.
Considerado como un clásico juvenil y femenino, la novela ha trascendido todos los tiempos gracias a la universalidad de sus temáticas como el crecimiento, la libertad, la familia o la búsqueda de uno mismo.
De este modo, tanto "Mujercitas" y "Aquellas mujercitas" son un homenaje a las mujeres que crecen, luchan, se transforman y dejan huella. Un clásico que sigue emocionando por su sinceridad, su belleza y su humanidad.
Muy recomendado para lectores que aman los clásicos más humanos y costumbristas, y aquellos que disfrutan de personajes femeninos en crecimiento bien desarrollados con sus inquietudes y problemáticas propias.