Qué gozada de lectura. Aun sabiendo lo que ocurre, no puedes evitar estar en tensión por saber si Phileas Fogg gana o no la apuesta. He disfrutado mucho de la escritura, de, retrato que hace de los personajes, especialmente de Fogg y la flema inglesa, con su puntito de mala leche hacia los británicos. Mención aparte merece Picaporte, con mucho más protagonismo del que yo esperaba. También me ha gustado mucho cómo se describen los lugares que visitan y las gentes que encuentran, aunque esto a veces parecía más un catálogo de viajes de El Corte Inglés 😂. Pero vamos, que he quedado encantada de haberlo puesto en mi lista de lecturas de este año.
(Como hija de los ‘80 que soy, Phileas es Willy, Picaporte es Rigodón, falta un andaluz llamado Tico que lleve un reloj de sol y Mocedades pone música a toda la aventura 😍😂)
He disfrutado viendo cómo Verne convierte cada etapa del viaje en un pequeño reto que pone a prueba a Fogg y a su paciencia infinita. Picaporte aporta el toque humano y divertido que equilibra la historia. Es una aventura clásica que se lee de un tirón y que te deja con ganas de explorar más mundo.
Nunca me imaginé que un clásico escrito en 1870 me iba a resultar tan cómodo y entretenido de leer. Los personajes me resultaron realmente entrañables, Picaporte es un tipazo y Fogg un dulce aunque no lo demuestre. Quiero seguir leyendo al autor definitivamente, son 4 ⭐ porque por momentos se me hizo un poco denso y tuve impulsos de abandonarlo 😬
Este es el segundo libro de Julio Verne que leo, y, al igual que el primero, me ha encantado.
La narrativa de los eventos es verdaderamente impresionante, con un nivel de detalle tan vívido que en ocasiones parece que Verne escribió la obra mientras realizaba el viaje que describe.