ESTÁ BIEN, PERO...
La novela es corta y sus capítulos también, lo que se agradece. La idea es buena, eso de los peligros de la IA y quiénes la controlan. Sin embargo, no empaticé con los personajes. Hay un personaje que muere, otro que también tiene una muerte no literal (no quiero hacer spoilers), pero esas muertes no se sintieron. Osea, fue como Ah, ya, ok murieron,¿ y ahora? La narración se centró en el discurso del tema más que en las relaciones y psicología de los personajes. Con decir que la novela empieza con discursos políticos y termina con un discurso político. En fin, debe ser porque Roberto Augusto es más escritor de no ficción y ese es su estilo, más expositivo que narrativo. Además, veo que el autor tiene una marca más asociada a su editorial que al género de ciencia ficción, incluso en la página de derechos incluye enlaces a su editorial. No digo que esté mal, pero si marca de autor es más de no ficción.