No sé si el fútbol es como la vida, pero a veces se solapan. Todas las historias merecen ser contadas. Las del desamor y también las derrotas. Un estadio como metáfora de la existencia. A veces cosas que celebrar, las menos; otras veces tristezas, no tantas. Pero casi siempre silencio. El ruido de las máquinas que arreglan el césped, el chasquido disciplinado de los escobones en las gradas, el acople del micrófono en la prueba de la megafonía. Somos el estadio vacío a la espera del gran momento.
Lo que más gusta del libro es la honestidad del autor diciendo que él no es un loco del Córdoba, que era más del Madrid y me muchas veces pasó del equipo. Muy fan de la división de los capítulos con el nombre de sus novias. Le falta fútbol y le sobran detalles de su vida privada.
¿Qué hago leyéndome un libro sobre el Córdoba? Bueno, pues porque no es solo el Córdoba, sino ver cómo los sucesos importantes de una vida van siempre ligados a nuestro equipo de fútbol. Un libro cortito, pero muy lírico y personal. Recomendable incluso si no te gusta el fulbo
Antonio es una figura esencial en lo que está por venir. Ojalá la sociedad del espectáculo no le arrastre y podamos seguir disfrutando de esa visión esquinada y única.