Desde el título: Kitsch de cuarzo, Óscar David López se ha propuesto exponer los latidos más cursis y pavorosos de la cultura de esoterismo y oropel en la que se ha envuelto México en los últimos años. El abaratamiento de los símbolos patrios hace que el corazón acelere su ritmo al pie de la aliteración y la sinalefa para jugar con los usos del lenguaje dominante y revertir sus cargas hasta lograr plasmar escenas familiares, eróticas, lazos pasionales y traiciones, pasajes televisivos e icónicos de la cultura de masas y de la música pop con una lucidez lúdica que baila al son de la reverberante ironía. La enajenación de los tele/videntes, la sátira de la novela rosa y la pornografía disfrazada de realidad configuran el complejo universo de esta poética.