Ella se marchó, así empiezan las historias que merecen contarse. Se marchó de la mano de la enfermedad dejando solo a un hombre pequeño, al que no le queda nada excepto vengarse de la vida que se la arrebató. O al menos, de los que le hicieron sufrir a ella. Pero ese hombre pequeño nunca se vengó de nadie, ni levantó la voz, ni robó nada cuando era crío. Así que busca a quienes sí son capaces de hacerlo, a un extraño Papa que reina en un agujero de la ciudad llamado las Cien Puertas, con sus secuaces tatuados y llenos de pendientes de oro. También encontrará en ese camino a un extraño asesor, que le guía en todos los pasos de su contrato de venganza. Y como siempre en su vida, las cosas no salen bien. Ella empieza a aparecerse en sueños y él va perdiendo la cordura. Además, algo raro le ha sucedido al mundo, ha pedido la luz que tenía. Así que ese hombre pequeño tendrá que averiguar qué pasa en realidad, mientras intenta escapar de sus tratos con el diablo.
Una novela en la que puedo poner pocas pegas o ninguna, porque simplemente me ha encantado. Me ha gustado su pluma expresando literariamente rasgos, emociones y situaciones con gran calidad narrativa. Directa en sus diálogos y profunda en las emociones. También la historia; intensa y realmente conmovedora, sobre todo con las conversaciones, tanto en vida como en sueños, entre el ‘hombre pequeño’ y Miriam. Los personajes encandilan al lector. He hablado solo de dos, pero también aparecen otros importantes como el Papa, el pez gordo de las Cien Puertas, y su extraño asesor quien guía a los clientes del Papa en sus venganzas. El final es sorprendente y frenético, culminando la novela de forma extraordinaria y chocante. Y como no, el título y la portada.
"Perdimos la luz de los viejos días" es una buena novela para nutrirse de una historia breve con sus ciento veintidós páginas, pero intensa y conmovedora. Una historia que no se borrará pronto de tu memoria. Es incuestionable que el Premio Oscar Wilde de Novela Breve da cabida a historias dignas de leer, mencionar y recomendar.
Lo más complicado en la literatura es decir mucho en pocas palabras, condensar un buen argumento en cien páginas, y aún así emocionar al lector. Porque el lector impaciente querrá ver rápidamente el final. Aunque, como todo, eso también depende de los diferentes momentos en los que abordamos la lectura: los hay que preferimos algo para leer de una sola atacada, mientras que en otros nos levantamos pensando en coger un libro largo, de esos que nos invitan a vivir mientras leemos con los personajes, y a extrañarlos después de tanto tiempo “juntos”.
El sugerente título se refiere tanto a una situación real como a una metafórica. En esta historia, el mundo ha sobrevivido a su final, aunque no sin consecuencias. Una de ellas es la mortecina claridad del ambiente, haciendo que se perdiera esa luz de la que habla el título.
La parte más trascendental, sin embargo, es la luz que pierde el protagonista. Un hombre cuyos sueños, ilusiones y amores se han ido apagando hasta desvanecerse por completo, dejando un crudo rencor hacia la propia vida. Y, en esta historia, veremos cómo alguien puede intentar vengarse de la vida.