Desde que leí la primera novela de Carol Zardetto: Con pasión absoluta, quedé prendado de su estilo y de esa forma tan especial de conquistar, con su sello característico de naturalidad y honestidad.
Aunque de este Discurso del loco, algunos de los cuentos me gustaron y otros no, me siento complacido por lo especial de su narrativa y su redacción tan impecable. A nivel gramatical, fondo y estructura, leer este libro es un viaje muy especial a través de diferentes circunstancias, escenarios y vivencias que te hacen reflexionar con respecto al porqué del actuar del ser humano ante las diferentes historias que se presentan, haciéndote profundizar en sus reacciones, conductas y comportamientos para con la vida misma, sus lecciones y aprendizajes, que son los que a la larga, forman nuestros carácteres y esencias colectivas para enfrentarnos en sociedad o ya sea con nuestro yo-interno de manera singular. Esa lucha de nuestros fantasmas con nuestra esencia racional, pasional y emotiva, que nos lleva al amor propio intensamente o inclusive al auto-sabotaje o masoquismo. Hasta esas profundidades me llevaron algunos de los cuentos.
Resulta increíble, enriquecedor y atrapante cómo en El Hierofante, la marihuana es uno de los principales protagonistas en el enfrentamiento entre un padre y un hijo y cómo esta se convierte en planta sagrada para el hijo y poco a poco empieza a convencer y a envolver al padre. A mí, que siempre he sido enemigo de la marihuana y las drogas en general, me pareció interesantísima y muy curiosa la perspectiva de este cuento.
En Los Amantes, esa añoranza, esa espera, esa ilusión de encontrarse con ese gran amor que te llena, te convierte, ese anhelante encuentro de los cuerpos, esa complicidad, me pareció conmovedor. Lo disfruté mucho, porque creo que siempre, en cada momento de la vida, debemos amar y ser amados porque es y será parte vital del desarrollo e indispensable gratificación del ser humano, porque al final, el amor es como un descanso, como ese territorio seguro que nos hace sentir plenos y en paz.
En el carro, se vive una angustiante realidad, en donde unos hermanos entran a asaltar un bus, infortunio que se asemeja a nuestra lamentable situación de violencia cotidiana. Este me gustó porque el lenguaje es claro, directo y coloquial, tal y como se maneja en la realidad. Lo que más me gustó fue que la autora tuvo la valentía de abordar, sin pelos en la lengua, la situación de una manera super apegada a la realidad. Me gustó mucho la psicología de sus personajes.
Con La Estrella, sentí una fuerte afinidad e identificación con la temática, porque como soy cantante, resoné con muchas situaciones a las que el artista debe enfrentarse antes de salir a escena, durante y muy importante, el efecto que te envuelve después de un show, el que muchas veces puede ser explosivo a nivel positivo o ya sea dejarte con una profunda melancolía o desgaste emocional.
No recuerdo el nombre, pero hubo otro cuento que me conquistó profundamente. El de una empleada doméstica que quiere asistir a la universidad; ella siente una profunda convicción por estudiar literatura, para entonces conocer más del mundo y por ende, de si misma, (me encantó esa búsqueda de ser mejor). Es interesante la contra-parte de su patrona quien tratándola con desprecio, le dice que no estudie literatura, sino cocina. Es sumamente curioso el discurso y sentir que nace entre estos dos personajes, a raíz de esta polémica de esta trabajadora doméstica y su convicción por estudiar literatura en la universidad.
Un interesante viaje a través de diferentes cuentos, nada relacionados entre si, pero que te invitan a adentrarte en diferentes momentos para reflexionar y entender más al ser humano y su entorno.
¡Gracias, Carol Zardetto!