Siempre tendremos una parte de nuestros vínculos que sanar, una parte que estará esperando dar un paso más para ser más íntegra, noble o fuerte; no se trata de esconder u ocultar las emociones para que nadie sepa de nuestras ilusiones y des-ilusiones, se trata de poder dejar descansar lo que somos en relaciones o vínculos que sean de verdad.
Una vez me preguntaron que necesitaba en mí vida, y, simplemente respondí con rapidez de conciencia, con el coraje de la voz, con la ternura de la mirada, con la fuerza de un silencio que un “abrazo”, un abrazo de aquellos que te vuelven a armar. Porque como sostengo en estas líneas son los vínculos sanos, exigentes y fieles los que nos dan el valor de sanar algo que no rompimos pero que si permitimos.
Todo cambio comienza con una pregunta, genera luego una respuesta, pero al final termina siendo una experiencia. Y misteriosamente, sin saber cómo, ni porqué; la vida emocional y vincular deja de depender absolutamente del mundo racional para entrar por la puerta trasera de un corazón que quiere aprender a amar.
Los invito a degustar los Silencios y las Palabras