El día de su boda, Carmen deja plantado a Dionisio. Él logra sobreponerse gracias a su vocación por la cocina, que con el tiempo le permite abrir un concurrido restaurante llamado Armablanca. Sin embargo, años después, en pleno movimiento estudiantil de 1968, Carmen reaparece inesperadamente y le pide a su viejo amor que esconda a su marido, un reconocido escritor perseguido por causas políticias. Así empieza la estrecha interrelación entre el individuo y la sociedad, penetrando en las arenas movedizas del amor, la mentira y la traición. Humor, tragedia y cocina son los ingredientes de este platillo literario que nos enfrenta a los grandes dilemas humanos.
Agustin's first novel, La Tumba (The Tomb) was the brief but provocative story of a Mexican upperclass teen, deemed indecent by the public but gathering praise from older writers. This and his most famous work, De Perfil (Profile view), a fast and detailed view of three days in the main character's life, show stylistic similarities to James Joyce's work, especially A Portrait of the Artist as a Young Man.
He was considered a member of the so-called Onda literature, onda (wave) being slang for current and fashionable views in the eyes of young people.
A common technique in his work is mixing character's speech with narrative, without making any kind of distinction,(free indirect discourse). Thus the reader finds a long dialogue written in a single sentence,and is expected to realize which character is speaking as he reads the words. He also makes use of the stream of consciousness technique.
Primera relectura, y guau, en serio dejame decir guau, creo que no había vuelto a leer un libro tan diferente en una segunda vez. En esta nueva ocasión, la historia de amor pasó a segunda instancia, y el conflicto social a ser en lo que más me fije, e incluso me dieron ganas de leer a Revueltas (Cordero). Aprendí otras cosas, y abrí un poco más mi mente al movimiento del 68. Un hito en nuestro país.
Es tremendamente enriquecedor volver a leer libros tan diametralmente opuestos, ¿lo recomendaría? ABSOLUTAMENTE.
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4 días y 219 páginas (2800+ scrolleadas) después. ¿Por dónde empezamos, maestriux? Es el cuarto libro de José Agustín y este ha sido mi segundo favorito, me enganchó en las primeras páginas. No negaré que tengo una debilidad por las historias de mujer que dejan a los hombres, y que los hombres (como buenos machos mexicanos, guiño a otro de sus libros) siempre se reponen. Pues bien, tengo esa afanosa obsesión con las tragicomedias, sobre todo si son mexicanas, me saben tanto a la realidad. A nuestra realidad.
Han pasado más de cuarenta años del movimiento del 68 y muchas cosas siguen igual, aunque muchas otras hayan cambiado; esto no es una reseña politica, pero joder, sigo sin creer en la democracia.
Es una novela romantico-melancolica, pero que oculta un trasfondo denso y cargado, podría parecer algo simple, pero no lo es. Hay un todo detrás. En cuanto a la narrativa, es totalmente a la onda de José Agustín, maestriuxs. Las palabras, las frases, los estribillos, los personajes, los lugares. Todo. Me encanta José Agustín y querré leer todo de él.
La pareja de personajes se gana la historia, pero los secundarios no están nada mal. En verdad lo disfruté y quise acabarlo antes, pero le di un poco de espacio. Un final arriesgado que cumple.
Gratificante experiencia. Que bonito es lo bonito cuando lees un libro tan completo, que más que solo una lectura es una vivencia conceptualizada en todas sus prismas y sabores, fascinada por la prosa de José Agustín, que sin duda, te atrapa en instantes con su curiosa habilidad de trasbordarte al México del 68. Herido, vital y esa rica nostalgia que le acompaña.
José Agustín lo vuelve a hacer: me conmovió, me resucitó, me hizo volver a revolcarme en la belleza de sus letras. Y no creo que sea una opinión tan alejada, bien le pasó a mí, a Jorge y a otros muchos más. La narrativa sigue a Dionisio en una receta tan exquisita de tragedia y el humor característico de José Agustín, por otro lado, la música, el romance, la literatura, sin dejar de lado la huella indeleble en todo México del año 1968.
Con la excusa de un triangulo amoroso en el que sólo dos saben que están metidos uno de ellos se hace loco y en el que participan cinco, se cuenta una historia sobre las semanas previas al 2 de octubre de 1968(sí, aquella masacre en Tlatelolco). Pese a que a base de clichés, discursos de vacas sagradas y lugares comunes, todo ese evento me lo han choteado horriblemente, este libro me engancho desde el principio, alejándose de todo eso que me alejó desde el principio, cada uno de los personajes representa un sector muy claro de la sociedad y con sus acciones empiezan a contar como se enfrentan a ese suceso inevitable. Si usted, como yo, está hastiado de esa pose de victima que tienen tantas vacas sagradas o del chamaquito pseudoizquierdoso de su red social de confianza, entrele sin miedo a este libro, Jose Agustín sabe como contarlo
Es un drama pasional entretenido. Siento que el contexto en el que lo sitúa en lugar de ayudar perjudica a la historia. El final sí se me hizo gacho gacho.
"La revolución será cultural [...] ese México futuro saldrá de este presente que nos tocó vivir. Se podrá pensar que todo cambió para que siguiera igual, pero no será enteramente cierto. La conciencia humana ha crecido como los árboles, ahonda sus raíces en la tierra y trata de alcanzar el cielo con sus ramas".
Ay. Sólo diré que el final no me lo esperaba. Me gustó mucho el libro, sobretodo el ver desde diferentes puntos de vista de diversos sectores de la sociedad cómo se veía el conflicto estudiantil del 68. Reseña más amplia la próxima semana.
Ya conocía a José Agustín, de modo que ya tenía una idea de lo que podía esperar. De hecho, tenía mis expectativas. No sabía que éste es el segundo volumen de una trilogía, cuya primera parte es Vida con mi viuda (libro que ya tengo en mi anaquel pero que no he leído) y que hay una tercera parte titulada La llave de la carretera que aún no tengo. Ignoro de qué tratará, pero en un sentido general, según el propio autor, sus novelas (todas) tratan de la vida real y de la juventud. Aunque particularmente éstas tres últimas, se centran en el papel de las mujeres, que adquieren protagonismo. A mi gusto personal, no un muy buen ejemplo de feminidad, pero protagonistas al fin. Algunas actitudes y acciones de este personaje femenino me recordaron a las de Susana, otro personaje que el autor desarrolló en Ciudades desiertas, de la cual hicieron, no hace mucho, una película. Es la primera vez que una obra de José Agustín me gusta poco, realmente no la disfruté como las anteriores, como sus cuentos o su primera novela, De perfil, o Cerca del fuego. No la consideraría una novela feminista, ni revolucionaria, mi percepción es de ver unas personas haciéndose pedazos y guardando mucho rencor por actos irresponsables, secretos y sorpresas del pasado. Tal vez sirva como ejemplo de lo que no se debe hacer. El autor mantiene su humor ácido y sus diálogos juguetones, característicos de su estilo, que siempre logran hacer reír, pese a la atmósfera de pesadez, preocupación, duda y tensión que se genera, hay humor, un humor sarcástico, muy negro y amargo. Casi no saqué frases que me gustaran en esta obra, sólo esta, en plan de broma: “Habrá que decirte: a sus pies, si no te rugen.” Pág. 30.
Yo creo que es lo peor que he leído de Jose Agustín Ni si quiera lo menos mejor, loPEOR Sí está decadente
Lo leí en su mayoría en el trayecto Torreón-Tulsa y pues lo disfruté mucho y el final sí fue mega doloroso No sólo por la muerte de Carmen, sino por su personaje, tan sufrido, tan violentado Igual por Lucrecita, te quiero mucho Ambas merecían mucho mejor Que tristeza Ser mujer no es así, no tiene por qué ser así
Te quiero J. A. pero esto sí fue otro rollo :(
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Hermoso libro. Es una novela qué narra las pasiones entre Dionisio y Carmen en un turbulento escenario del 68 mexicano. José Cordero, Lucrecia y el Tracas son magníficos personajes que hacen de esta novela un joya literaria de México. Cosa bonita, cosa bien hecha.
Excelente novela histórica. Demuestra que en medio de tiempos de incertidumbre y conflictos sociopolíticos o cualquier circunstancia hay lugar para los sentimientos.