Francesco Pecoraro è uno scrittore e poeta italiano. Architetto e urbanista a 62 anni pubblica la raccolta di racconti Dove credi di andare, che si aggiudica il Premio Napoli. Con La vita in tempo di pace si aggiudica il Premio Viareggio.
doncs m’ha agradat molt, suposo q al barrejar política amb estiu i el mar ha fet que m’enganxés més del q esperava, tant de bo s’hagués endinsat més en el moviment antiglobalització però suposo que et deixa en el punt just perquè t’entri la curiositat i ho busquis per tu mateixa
“En efecto, de eso es de lo que estamos hablando, del verano, o sea, de esa estación que para nosotros define nuestra identidad, la única por la que los catomediterráneos consideran que merece la pena vivir, aunque sea sufriendo, con un sufrimiento que, sin embargo, también es placer. Placer por el calor, el sudor, las bermudas y las chanclas, el agotamiento y las siestas meridianas, las tardes largas, en la calle, sentados en mesas de bares y restaurantes, en plazas y plazoletas que en esta estación se nos antojan acogedoras, íntimas y habitables, con sus tiendas cerradas, sus voces y las carcajadas de sus mujeres.”
realment el verano sí q és lo único q importa 🌞🌊💐🐠
Me ha gustado bastante pero no me termina de convencer el personaje de Biba, la forma en la que se describe… no se. Aveces el contraste del tema político con las vacaciones de verano se me hacía un poco pesado. Como cuando veias Phineas y Ferb y te gustaba más ver qué hacía perry. Pero en resumen ha sido un buen libro de verano
Fui perdiendo el interés progresivamente. Al principio me pareció que me ofrecía un retrato poco explorado sobre el conformismo… luego nunca entendí donde llevaba todo el contexto político ni sus lecturas. Además, sentí que el personaje de Bimba estaba escrito desde una mirada masculina un poco ofensiva.
Com um discurso marcadamente político, Francesco Pecoraro deixa-nos um relato passado há 25 anos atrás, quando se começou a dar mais ênfase à globalização, mas que podia acontecer nos dias que correm. Juntando a temática da passagem da juventude à idade adulta (na população mediterrânea), com as suas dúvidas existenciais e problemas de emancipação, ao poderio estatal e económico, ideologias de esquerda, relacionamentos amorosos e a temática da globalização, constrói-se um romance algo difuso, em que nada é explorado em profundidade e cujo principal mote é, mesmo, o discurso político. Umas vezes escrito em tom leve, como um livro de verão (tal como o nome indica), noutras num tom pedante e enfadonho, dissertando sobre tudo e sobre nada, este romance acaba por não convencer péla amálgama de temas que acabam por não se devidamente integrados.
Te hace entrar de lleno en la situación política italiana de principios de siglo, buena crítica al gobierno y los intereses políticos del momento. Refleja bien la sociedad del país, el ansia juvenil de querer cambiar el mundo, de hacerlo más justo, más social. Desconocía los sucesos acontecidos en Génova en julio de 2001, creo que el libro es un buen reconocimiento a Carlo Giuliani.
Leí prácticamente la mayor parte en la playa, cosa que me hizo disfrutar más incluso de las páginas describiendo la costa italiana, el incesante y destructor turismo y el calor asfixiante que nos abraza a todos los que vivimos cerca del Mediterráneo.
Muy buena la narración de ese trío de amigos, sus diferencias, sus afinidades políticas, sus infancias. Pero, por favor, el personaje de Biba. Tan plano, tan poco descrito. En general, los personajes femeninos que parecen tener únicamente un papel erótico una y otra vez. Me habría gustado un desarrollo un poco más allá de esto. Dejando atrás este punto, muy buena lectura.
Una revelación absoluta. Pecoraro relata torrencial en enumeraciones inteligentes y sentencia emociones complejas con sintagmas básicos. Un esencial para el verano: hedonismo, calor, cuerpos sudando, sexo motivado y vago, marisco con pasta, crisis política, indiferencia.
Lo barroco siempre será juventud porque todos los adornos sirven para esconder vergüenza. Pudor, del tipo juvenil. De no ser suficiente, de levantar demasiado la cabeza. Sin embargo, entre todo el dorado y los detalles a contrapunto, se cuela la verdad que tampoco escapa a la mirada joven. Que se muestra, en cualquier caso, más excitante. Esta historia es una sucesión de voces en pensamiento sobre un telón de conflicto, aunque siempre guiados por su juventud y por el verano. Que, efectivamente, es lo único que importa.
«Unos tumbados al sol y otros no, en esos muchos metros cuadrados de baldosa roja de la enorme terraza, entre los chillidos desatinados de las gaviotas y el olor a calamares fritos que despiden los conductos de ventilación de los restaurantes vecinos. La brisa, decididamente de poniente, lo extiende sobre toda superficie. A Enzo le encanta ese olor: para él es el perfume del Mediterráneo, es el verano, es el olvido, es abandonarse a no hacer nada, mientras que para las visitas y para toda su familia no es más que tufo a fritanga.»
"En efecto, de eso, es de lo que estamos hablando, del verano, o sea, de esa estación que para nosotros define nuestra identidad, la única por la que los catomediterráneos consideran que merece la pena vivir, aunque sea sufriendo, con un sufrimiento, que, sin embargo, también es placer".
No me ha convencido. Ninguno de los cuatro personajes me ha inspirado nada, ni he conectado con sus reflexiones ni con sus emociones. No solo no me gustaría ser amigo de ninguno de ellos, sino que tampoco llegan a ser lo bastante complejos u oscuros como para despertarme interés en sus actos o decisiones. Lo único que me ha removido algo (o hacerme algo de gracia) es la revolución en gente privilegiada que ni si quiera tiene claro por qué luchar. Me enamoré de la portada, pero no conseguí hacerlo del interior.
Se sitúa en un julio tórrido de 2001, pero bien podría haber sido una novela en el verano de 2025. 3 treinteañeros perdidos, desencantados e incapaces de vislumbrar y planificar un futuro, huyen del calor de Roma mientras en Génova está teniendo lugar la manifestación anti-globalización y cuya represión policial acabó con la muerte de Carlo Giuliani. La trama del dolce farniente de los amigos y sus reflexiones y conversaciones se van trenzando con el contexto político en una novela que podría ser a la vez ensayo. Interesante, pero me ha decepcionado mucho el tratamiento del personaje de Biba, presente en las cabezas y reflexiones de los personajes en los dos primeros tercios pero que, al llegar a su capítulo, queda bastante reducida a descripciones puramente físicas y objeto sexual 👎
“En efecto, de eso es de lo que estamos hablando, del verano, o sea, de esa estación que para nosotros define nuestra identidad, la única por la que los catomediterráneos consideran que merece la pena vivir, aunque sea sufriendo, con un sufrimiento que, sin embargo, también es placer. Placer por el calor, el sudor, las bermudas y las chanclas, el agotamiento y las siestas meridianas, las tardes largas, en la calle, sentados en mesas de bares y restaurantes, en plazas y plazoletas que en esta estación se nos antojan acogedoras, íntimas y habitables, con sus tiendas cerradas, sus voces y las carcajadas de sus mujeres”. Política, amigos, verano. siempre.
Es sin duda el libro que más me ha gustado este año. Bajo un clima antiglobalización en la cumbre del G7 de 2001 en Génova se articula este libro de tres amigos que intentan sobrellevar de la mejor manera la crisis existencial de los 30. Las reflexiones que lo acompañan así como la forma de escribir me han parecido auténticas maravillas, no será el primer libro que me lea del autor
Pero, de momento, Biba, sentada en los escalones, llora confusa con la cabeza entre los brazos. Sus lágrimas caen a grandes goterones, se expanden y enseguida empiezan a evaporarse con el calor de la tarde.
M'ha agradat molt. Els canvis de ritme per subratllar el contrast dels dos fils narratius. Les reflexions polítiques i vitals. Passen poques coses però conté molta veritat, aquesta novel·la. Això sí, li falta MOLTA perspectiva de gènere. El personatge femení és molt cutre i desvirtua l'obra.
Madurar. La precariedad. El verano. Tres amigos. Una musa. Italia. El G20. Una lectura política, que habla sobre el privilegio, el paso del tiempo y el establishment.
Estuvo bien… 3.5. Creo que más que nada me faltó un poco más de profundidad en el desarrollo del personaje de Biba, sin duda el más interesante y, a su vez, la menos convincente de los 4.
En los últimos años no he sido gran lector de novelas, así que enfrentarme a una cuya narración se asemeja más al de un ensayo filosófico, que al de una novela al uso que estuviese acostumbrado, supuso un gran shock para mí. Sin embargo, aquello que detestaba me acabó absorbiendo sin darme cuenta. Se llega a un punto en el que no se sabe quién es el narrador, tampoco quién es el protagonista, y el foco narrativo va dando tumbos entre la primera y tercera persona de cada personaje (sin una estructura de diálogos ni comillas impuestas) hasta que llegas a la conclusión de que la luz del foco recae únicamente en las desgracias y preocupaciones, no ya de los personajes sólo sino sobre todo del lector. Lo que en un principio supuso para mí un motivo para plantearme dejar la lectura acabó siendo lo que me cautivó de la misma.
Porque a pesar de las “reflexiones” sexuales que se llevan a acabo en cada página, que hacen plantearme si los personajes tienen 17 años en vez de 31 y si así envejeceré yo, sumado a las cuestiones filosóficas que en ocasiones recuerdan al peor Milan Kundera, el libro hace que llegue el olor a salitre y logra que el lector pueda sentir más liviano el peso del futuro.
Estos últimos meses mi cabeza se sintió maltratada por el martillo de la filosofía y que este libro haya logrado que pueda recrear una escena en mi mente con tantos detalles lo agradezco mucho. El final del libro: un cuerpo comprendiendo que el sabor del verano se encuentra en lograr dejar tu cuerpo a la deriva, flotando mientras haces el cristo, pudiendo alcanzar la tranquilidad de que nadie puede perturbar ese instante de paz.