San Francisco, 1967. La joven detective Kimberly Tyler y el veterano teniente Ulysses Ford investigan el asesinato brutal de una estudiante. El cuerpo de la víctima, hallado a la intemperie en el área recreativa del Golden Gate, presenta un pentagrama satánico tallado a cuchillo en su estómago. La simbología ritual conduce a los investigadores hasta Barón Yeval, gurú de la Iglesia de Satán, donde un puñado de fieles sigue los preceptos de la mano izquierda. Pero… ¿cabe esperar más asesinatos?
¿Es Yeval el hombre más peligroso del mundo o tal vez solo se trate de un titiritero dedicado a embaucar con su sentido del espectáculo a burgueses aburridos? Lo único cierto es que Kim está a punto de abismarse en un mundo extraño y amenazador del que puede salir dañada en lo más profundo de su alma.
Un retrato de la sociedad norteamericana de finales de los sesenta que agita en la coctelera el gusto retropop, la crónica negra y las conmociones de una época artificiosa y cambiante.
Entretenido, poco más. Dibujo mediocre, guion pobre. Sin embargo, tiene el encanto de las películas de serie B con ínfulas de grandes producciones. Bastante olvidable. Lo volveré a leer
Una novela gráfica que prometía intriga pero termina resultando algo insulsa. Creo que al guión le falta tensión, lo que sumado a unos personajes bastante planos dificulta la conexión emocional con la trama: no hay grandes héroes ni villanos, ni matices ni conflicto ético que vaya más allá. Y, aunque contar con una protagonista femenina podría haber aportado una mirada interesante, me ha dado la sensación de que está ahí más como gesto que como un desarrollo real y significativo.
Desde el punto de vista gráfico, sin embargo, la estética retro con ecos del cine clásico estadounidense está muy bien conseguida. El dibujo, ligeramente cartoon pero al mismo tiempo personal, resulta muy expresivo y consigue visualmente un cómic con identidad propia y una ambientación lograda. En resumen, se deja leer pero encontrarás obras mejores en el género.
Bonito dibujo del argentino Lucas Varela para un vacuo guion del belga Bourhis que promete mucho, y no llega a cumplir en ningún momento. En efecto, este tebeo tiene un planteamiento interesante que se va al garete por lo muy rutinario de su desarrollo, la absoluta falta de carisma de la protagonista y un final a la vez absurdo y previsible. Lo único que se salva es la figura del reverendo satánico, que, sin embargo, tampoco pasa de ser un pseudo Hannibal Lecter del todo a 100. En conclusión: no llega ni a entretenido. Varela debería dedicarse a ilustrar sus propias historias, que son infinitamente mejores que esto.
Cómic de dibujo clásico europeo, correcto pero algo rígido a la hora de transmitir emociones, especialmente en su protagonista. El trasfondo resulta atractivo y el guion se mantiene entretenido hasta el final. Lo mejor son las conversaciones entre el protagonista y el principal sospechoso, así como la decisión de evitar la violencia extrema tan habitual en el género. Lo menos logrado es el pasado de la protagonista, que apenas aporta a la historia.