Ferran Varela es alguien de quien siempre querer sus nuevas obras, pero esta me ha dejado un tanto insatisfecho.
El dibujo de Varela es correcto, y se adapta bien a una historia de investigación de cortes ocultistas.
Se han producido una serie de muertes y el principal sospechoso para la policia es un satanista. La inspectora protagonista deberá sacar el agua clara de un caso que la implica personalmente. Primero de todo es una mujer en un mundo machista, pero además su padre estuvo relacionado con el culto, antes de suicidarse.
Yeval, un trasunto de Lavey, es el mejor personaje de la obra, y aún asi resulta flojo. La historia está bien, pero no deja un poso memorable.