Connie Bowler vuelve a Baltimore para reclamar lo que es suyo. Tras diez años de exilio forzado por una acusación falsa que le destrozó la carrera y el corazón, la imponente empresaria de voz ronca y corbata siempre suelta, ha regresado para demostrar su valía y, quizá, ajustar cuentas con quienes no creyeron en ella.
Hayden Reid es una informática de mente brillante atrapada en una prisión invisible. Con sus rutinas inflexibles y su manera única de procesar el mundo, Hayden huye de un pasado traumático que la persigue en cada sombra y en cada ruido inesperado.
Lo que comienza con encuentros casuales frente a una máquina de café, evoluciona hacia algo que ninguna de las dos puede ignorar. Connie, la mujer que aprendió a no confiar en nadie, y Hayden, la chica que siempre tiene que mirar a su espalda, descubren que juntas pueden enfrentarse a los demonios que las atormentan por separado.
Por eso, y después de que el corazón le dé un vuelco cuando la ve por primera vez, Hayden tiene muy claro que quiere una cita con Connie Bowler.
Teño que dicir que das poucas historias que me lin de Mónica, esta non foi para min.
DNF ao 90% e por varias razóns: a historia transcurre demasiado rápido. O namoramento simula ser apresurado, antinatural. E máis cando temos en conta o pasado de ambas. A diferenza de idades tamén é unha cousa que me chirría moitísimo e, sobretodo, a gran dinámica de poder que se da (eu xa deste tipo de historias non che son moi fan, que digamos). Agora ao final, decidín abandonala sen rematala porque levaba sentindo dende a metade do libro que xa "non había nada máis que contar". Dame a sensación de que o último terzo de "Una cita con Connie Bowler" é, sinxelamente, para darlle o nome ao libro.
En este caso, me ha gustado especialmente cómo se trata la personalidad de Hayden, mostrando sus peculiaridades de una forma natural y haciendo que sea muy fácil conectar con ella y entenderla.
La relación entre las protas se desarrolla de una forma muy natural, algo que agradezco porque no se siente nada forzada. Es una de las cosas que más me gusta de esta autora: cómo construye sus historias y hace que las relaciones evolucionen de forma pausada y creíble, respetando los tiempos de los personajes.