Leí El arraigo con muchas expectativas y salí con la sensación de haber sido ligeramente engañada: Simone Weil sustituye el análisis material del conflicto social por ética, mística y consuelo, convirtiendo la injusticia en un problema moral y no estructural.
Un libro simplemente bonito y, por ello, problemático. Alivia más de lo que moviliza.