duras siempre consigue las estrellitas que me hacen sentir su magia del lenguaje, y nunca las estrellitas que me hacen sentir las historias que suceden bajo o mediante ese lenguaje. es una escritura profunda y muy efectivamente sensorial, sentidos entre los cuales encontramos (tal vez de forma más prominente) el del paso del tiempo. en instantes fugaces, expresados en pocas páginas, comprendemos tristezas, odios y amores que se llevan acumulando décadas. esa es la magia de la escritura que convierten a duras en una magnífica escritora. por otra parte, debo ser la amiga más woke porque la pedofilia y la misoginia siempre me parecen especialmente retorcidas y venenosas en sus obras, y me dejan con una sensación horrible que, tristemente, suele superar cualquier sensación de amor o añoranza que pueda expresar. es decir, duras es una escritora que me hace sentir emociones intensamente, y, mientras que muchos lectores salen de sus obras con la sensación primordial de nostalgia, cariño o deseo, a mí lo que más se me pega de sus historias es el asco o el terror, pese a estar envueltos en unas impresiones elegantes y sensuales. es decir, pese a todo lo que expresa esta obra, me horroriza demasiado que un hombre mayor esté poniendo los cuernos a su mujer con una niña que tiene la edad de una de sus hijas como para salir de la lectura pensando principalmente en la soledad del señor andesmas, lo cual es, supongo, el objetivo principal de la obra y lo que suele comentar la gente sobre ella. yo me suelo quedar en esos detalles "del fondo" que no me impactan porque representen a la hija "madurando", sino porque la idea de "madurar" dentro de esta obra, pese a que se pase por encima de ella como si fuera lo natural, me perturba y asquea.
en fin, seguiré leyendo más de ella para ver si esta sensación continúa. de cualquier forma, su escritura es magnífica, así que lo aguanto de buen grado