Es un libro interesante. Muy original en su concepción y organización (aunque con problemas a la larga por la misma razón, como comentó abajo). Ayuda a difundir los puntos más importantes en discusión alrededor de la crisis ecosocial en ciernes. Da voz a una diversidad amplia de posturas lo que (pensaría uno) es muy necesario en un mundo sumido en una guerra cultural y moral tan profunda. Se lee rápido y por lo tanto no hay excusa para no informarse y meterle el diente.
Sin embargo, tiene cosas que no me dejan muy satisfecho y son la razón por la que no lo califico mejor.
Comencemos por las críticas que creería son más objetivas.
El libro puede describirse como una compleja entrevista a un grupo de personas, activistas ambientales, científicos y científicas del clima y el medio ambiente, líderes espirituales de comunidades originales y empresarios (o personas alguna vez vinculadas a grandes empresas). La idea básica de la organización es chévere: imaginarles que estuvieran en una Maloca respondiendo por cada uno de los aspectos que decide tratar su autor, el empresario Martín Nova.
El problema es que la diversidad de posturas y el tono de cada una es tan diversa que el texto se convierte, en unos apartes más que en otros, en una verdadera colcha de retazos de estilos y opiniones. Los párrafos tienen tamaños desiguales dependiendo de quienes responden y a veces saltan entre temas de forma repentina (aplaudo sin embargo el esfuerzo del autor por organizarlo de la mejor manera posible). Creo que al texto le faltó edición y mucha crítica.
Soy un lector asiduo de libros relacionados con la crisis ecosocial y por eso adquirí y leí este libro con mucho interés. Sin embargo, comparado con otros autores y autoras (Kolbert, Turiel, Gates, Thunberg, Wallace-Wells, etc.) me pareció un poco flojo en la postura general y en la profundidad de los temas. Su insistencia en asumir una postura optimista llega a ser a la larga molesta (dada la gravedad de la crisis y la inacción de los responsables) y un poco naïve; especialmente, repito, después de haber leído otros textos que profundizan de manera más crítica y realista en cada tema.
Me pareció sentir un tufillo corporativo, una posición alineada con los intereses del sector privado (al que confiesa pertenecer sin ninguna vergüenza, lo que no está mal pero hace evidente que no va a ser muy crítico con sus colegas); postura que no pude sacarme de la cabeza mientras leía medio libro. En uno de los apartes del libro le da 3 o 4 páginas a un expresidente de unilever para que haga publicidad sobre su gestión y lo que ha hecho esa multinacional. Un poco vergonzoso. Se me antojó más como una propaganda que a una reflexión genuina de la responsabilidad de las grandes empresas privadas.
Insiste, como ya nadie lo hace en los medios científicos y de activismo ambiental, en que todas las personas tenemos parte de la responsabilidad y debemos hacer algo; una postura que resulta muy cómoda a los sectores que nos han conducido a esta crisis y que sirve para evitar que sean ellas, las grandes empresas petroleras y los gobiernos alineados con esos intereses, las que deban responsabilizarse casi completamente por la crisis, como ya lo reconocen la mayoría de las personas expertas.
La inclusión de voces alternativas, incluyendo activistas del sur global y líderes espirituales de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta y del Amazonas, parece muy buena idea; por lo menos hasta que te das cuenta de que no puedes poner en la misma bolsa a personas que hablan lenguajes tan distintos. No les puedes hacer a hablar de las proyecciones a largo plazo de la temperatura, o de los acuerdos gubernamentales sobre acción climática, o de la conveniencia del PIB para la medida del progreso, porque eso no es lo suyo. Al hacerlo quedan en desventaja, se nota la diferencia del lenguaje que usan y la verdad no los hace quedar muy bien (aunque reconozco que dedica una sección casi completa a darles voz y lo hacen muy bien).
Como no podría faltar en un libro escrito por una persona del sector privado en Colombia, que vive en un barrio privilegiado de la capital y usa expresiones en inglés para referirse a cosas que tienen nombre en español (en Colombia les llamamos gomelos) no falta en su libro una crítica velada al gobierno de Gustavo Petro (el primer gobierno de izquierda de la historia del país y el único gobernante que realmente ha demostrado entender la dimensión completa de la crisis ecosocial); y si no fuera muy obvio termina echando flores con nombre propio a uno de los peores gobernantes que ha tenido Colombia en su historia (que no mencionaré para compensar su omisión).
Me encantaron todas las intervenciones de Wade Davies. Ese tipo hasta a través de otros escribe bien. ¡Impresionante!
En síntesis: es un libro que vale la pena leer; hay que hacerlo con paciencia por su formato y estilo muy original; si han leído libros más serios sobre el tema tienen que armarse de paciencia con el tono un poco naïve de la introducción y el epílogo (El fin); revela algunos sesgos hacia el sector privado (aunque trata de mostrarse muy equilibrado, tibio llamaríamos en Colombia).
¡Léanlo y convénzanse de si lo que digo es cierto o falso!
Este libro es una reflexión espiritual y esperanzadora sobre el significado de la vida en una sociedad como la contemporánea, en la que es primordial, como ser humano, actuar de inmediato ante circunstancias tan graves como la pérdida del ecosistema del planeta. Es un llamado a la acción, para que se pueda actuar unificadamente para poder marcar una diferencia en la defensa, de lo que en el libro hacen llamar “nuestra Kankurwa”, la casa común.