Co-editor of the non-fiction anthology Conductas Erráticas (2009). Author of the book of short-stories Vacaciones Permanentes (2010). Her short-stories have been published in Spanish and Latin American magazines such as Etiqueta Negra, el perro, Otro Cielo, Big Sur, and Los Noveles. She writes for the Chilean magazine The Clinic.
Liliana Colanzi (Santa Cruz, 1981). Escritora y periodista. Estudiante del doctorado de literatura comparada en Cornell, Estados Unidos. Sus cuentos han aparecido en revistas iberoamericanas como Etiqueta Negra, el perro, FronteraD, Otro Cielo, Los Noveles y Big Sur. Coeditó la antología de no-ficción Conductas erráticas (Alfaguara 2009). Es autora del libro de cuentos Vacaciones permanentes (El Cuervo 2010).
Como una delgada capa de hielo del agua en un lago, que aparentemente nos separa de las profundidades de unas aguas gélidas, y que sin embargo, todo el tiempo nos amenaza con dejarnos caer, no al vacío, pero sí a un líquido que podría absorbernos después de forzarnos a ver la superficie deformada mientras nuestro cuerpo es entumecido hasta el extremo.
Algo parecido son los relatos de Colanzi. Una amenaza que se reitera página a página, y que sin darnos cuenta nos va cortando las yemas de los dedos y nos va metiendo un dulce veneno en nuestro organismo.
No me malentiendan, ese horror literario es bello, es real, pareciera tener algo fantasioso, pero no, es mentira, cada relato se asoma en el abismo de la verosimilitud que muchos necesitan para sentir que están leyendo ficción, para sentirse a salvo en sus poltronas mientras leen y beben un té, dejan que se consuma su cigarrillo, sintiéndose a salvo, sabiendo que los separa el tan solo cerrar el libro para abandonar esa sensación de vacío, esa ola que nos desafía con aplastarnos, ese cuerpo celeste que se nos figura diminuto, pero solo porque estamos seguros que está a mucha distancia.
Hasta que el agua salada nos revienta encima.
Hasta que la roca se ve inmensa en la estratósfera.
Hasta que te das cuenta que los cuentos de Colanzi son una marea brutal que no perdona a su lector, te toma de los cojones y no te suelta y te encara con temores y miedos básicos, y por ende, primigenios y hondos de tu ser.
Vi en el cintillo de otro libro de esta autora que había ganado un premio literario. Eso llamó mi atención. Después, en una librería de viejo con uno de los mejores nombres que se pueda uno imaginar para estos lugares, El hallazgo, me topé con esta edición de sus cuentos, y sin pensarlo lo adquirí. Traigo esta fascinación por autores que me sean contemporáneos, y latinoamericanos, que no puedo parar. Y esta ola ha sido una más que agradable sorpresa. Colanzi es todo un hallazgo literario.
Me gustan estas obras que una vez arrancadas no puedes soltarlas hasta el fin, y que aún así, te obligan a releer uno que otro relato, o pedazos, a seguir saboreando lo recién leído; sopesando esas sensaciones que recuerdas haber sentido la primera vez que pasaste los ojos por el texto, y encontrando que, obvio, en tan poco tiempo, esa sensación no ha mutado, no ha sido asimilada aún por tu cuerpo, porque uno lee estos relatos con todo el ser, no solo con la mente, con la voz, uno termina por vivirlos y quedar inmerso en un mundo onírico y concreto.
Lo bueno es saber que Colanzi tiene más obra. Y que, al parecer, se mantiene en activo y que está ganando reconocimiento, eso, de alguna manera, nos augura poderla seguir leyendo.
Esta autora boliviana a través de sietes cuentos nos sumerge en su pensamiento cotidiano en torno a la vivencias que deben sentir quienes habitamos el continente latinoamericano. A través de su pluma vemos como la idea de estudiar fuera, el suicidio, la muerte, la relación con lo indígena van tomando distintas formas y construyendo una realidad aparte, independiente del lugar que habitemos. Nos persigue la historia en otras palabras. El cuento que da título al libro, La Ola, no es más que la etapa depresiva que toda persona atraviesa en su juventud pero que en ella encarna tintes literarios que permiten adentrarnos en el inconsciente juvenil de aquellos que piensan que la vida pone más trabas que alegrías. Una lectura que nos deja, a la pasada, un sabor algo amargo en el paladar.
Mi problema con el libro es que todos sus cuentos tienen unos primeros párrafos muy prometedores para los no tan impresionantes -a mi juicio- desarrollos.
El ojo y Meteorito son los únicos cuentos que rescato, ya que para mí, los demás quedarán en el olvido.
Venía posponiendo esta lectura por un tiempo, así que me alegro de finalmente poder conocer la pluma de Liliana Colanzi, tan interesante como otras autoras bolivianas que he leído previamente.
En «La Ola» encontramos un cúmulo de experiencias extrañas, que se mezclan con pinceladas de terror y una cotidianidad particular. El luto, los traumas familiares y la frustración parecen dirigir todos los cuentos del libro, cuyo contenido es fácil de llevar a la vida latinoamericana.
«Retrato de familia», «El ojo» y «Meteorito» fueron mis textos favoritos.
Una selección de historias increíbles que reflejan lo mejor y lo peor del ser humano. dudas, envida, cuestionamientos existenciales, peleas familiares, encuentros con la muerte, viajes imaginarios que nunca suceden y encuentros sexuales rodeados por la ignorancia. cada historia tiene su propio encanto
3,5 ⭐️. Primera vez que leo a esta autora y me gustaron mucho sus cuentos. Siento, eso sí, que algunos de ellos partían con mucha fuerza y que la iban perdiendo (como La ola). Pero hay otros que son notables como El Ojo, Banbury Road y Vacaciones permanentes.
El Chaco es atrapante, musical y violento. Me gustó mucho. La ola y El meteorito son interesantes, pero siento que se enredan y distraen, no me fueron tan poderosos. En general, sí me da curiosidad leer más de la autora.
No me gustó ninguna historia, la de El Ojo iba bien, pero odié demasiado el final y siento que arruinó todo lo que me haía gustado de ella en la descripción de la problemática relación entre madre e hija, sumado a las autolesiones y el trastorno alimenticio que sufría ella probablemente por el excesivo control de la madre.
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Amo mucho los libros que son un poco de terror, de lo cotidiano y lo irreal, y temas complejos como el suicidio... no había leído autoras bolivianas y fue genial. Este libro está compuesto por cuentos cortos que parten muy arriba y después sientes que pudo haber más desarrollo... Pero a medida que vas avanzando en los cuentos cada uno es mejor que el anterior. Me gusto mucho 👌🏼
No me gusta hablar más de los libros (en parte porque es imposible ignorar el vínculo entre la obra y el autor(a) que es una al fin y al cabo una persona como tu y como yo). Así que solo quiero decir que el único cuento que me gustó de este libro fue "Retrato de familia".
Cuentos que llegan hasta lo más profundo, que nos desconciertan y, por cierto, nos remecen. Personajes que se sienten fuera de la realidad, de su realidad, y tratan de sobrevivir a nada más que a la vida.
Impresionante. Llegué a este libro totalmente desprevenido, tal vez acuciado por leer a una joven talento mencionada en algún artículo de alguna revista web. Me he encontrado a una tremenda escritora, que seguiré leyendo.
Casi todos los cuentos inician con potencia, son prometedores, pero pareciera que esa fuerza inicial se pierde en la mayoría de ellos. Con el conjunto pasa lo contrario: son los últimos cuentos los que me parecen mejor acabados, más completos, más atrapantes.
Entre lo cotidiano y lo sobrenatural, La Ola de Liliana Colanzi me dejó perturbada y fascinada. Una atmósfera neogótica donde la muerte y lo íntimo se cruzan con lo andino.
Fue mi primer acercamiento a la literatura boliviana, y me dejó con ganas de leer más de ella 🫶
Tiene momentos buenos y otros muy vacíos, los cuentos tienen su encantos, pero no todos llegan a convencer al cien por ciento. Una buena partida si estas retomando la lectura :)