Francisco Rico es un gran investigador y su prosa, aunque cargada de florituras y expresiones latinas, francesas e italianas, es sencilla de seguir y muy clarificadora. Este breve ensayo es una buena puerta de entrada al panorama investigador de la novela picaresca, aunque se recomienda haber leído antes el Lazarillo de Tormes para su total comprensión y, en menor medida, el Guzmán de Alfarache. La última sección es un buen repaso de la picaresca española en que Francisco Rico juzga la evolución típica de manual y elimina muchas obras del género en pos de marcar los límites que separan una "novela picaresca" de una "novela con pícaro".