No se suele hablar de Benjamin como profesor, aunque la educación fue uno de los temas que más le interesó; tampoco como hombre de radio, aunque transmitió más de cien programas para jóvenes. No quedó registro de su voz leyendo las crónicas sobre inundaciones, terremotos, asesinatos y maleantes que recoge esta selección de textos hasta ahora inéditos en nuestro idioma. Les contaba a los niños formas diferentes de comprender los hechos de la historia, admirarlos y criticarlos: la pasión por investigar y narrar llevan al pensamiento propio, y a través de la radio, a la transformación social.
Walter Bendix Schönflies Benjamin was a German Jewish philosopher, cultural critic, media theorist, and essayist. An eclectic thinker who combined elements of German idealism, Romanticism, Western Marxism, Jewish mysticism, and neo-Kantianism, Benjamin made influential contributions to aesthetic theory, literary criticism, and historical materialism. He was associated with the Frankfurt School and also maintained formative friendships with thinkers such as playwright Bertolt Brecht and Kabbalah scholar Gershom Scholem. He was related to German political theorist and philosopher Hannah Arendt through her first marriage to Benjamin's cousin Günther Anders, though the friendship between Arendt and Benjamin outlasted her marriage to Anders. Both Arendt and Anders were students of Martin Heidegger, whom Benjamin considered a nemesis. Among Benjamin's best known works are the essays "The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction" (1935) and "Theses on the Philosophy of History" (1940). His major work as a literary critic included essays on Charles Baudelaire, Johann Wolfgang von Goethe, Franz Kafka, Karl Kraus, Nikolai Leskov, Marcel Proust, Robert Walser, Trauerspiel and translation theory. He also made major translations into German of the Tableaux Parisiens section of Baudelaire's Les Fleurs du mal and parts of Proust's À la recherche du temps perdu. Of the hidden principle organizing Walter Benjamin's thought Scholem wrote unequivocally that "Benjamin was a philosopher", while his younger colleagues Arendt and Theodor W. Adorno contend that he was "not a philosopher". Scholem remarked "The peculiar aura of authority emanating from his work tended to incite contradiction". Benjamin himself considered his research to be theological, though he eschewed all recourse to traditionally metaphysical sources of transcendentally revealed authority. In 1940, at the age of 48, Benjamin died by suicide at Portbou on the French Spanish border while attempting to escape the advance of the Third Reich. Though popular acclaim eluded him during his life, the decades following his death won his work posthumous renown.
El idealismo de Benjamin puesto en la radio, a la cual veía como un medio que necesitaba ser también receptivo, una forma de comunicación democrática. Estas historias son de los programas de radio que llegó a hacer, dirigidos hacia niños, o adultos, pero en todo caso son historias famosas desde la falsificación de estampillas, los juicios a las brujas, en todo me parece hermoso imaginarlo hablando. Mi favorita fue la de los perros. Muy genial.
Lectura recomendada por mi profesora de filosofía después de haber trabajado textos como "Tesis sobre el concepto de historia" y "El Narrador" dentro de la cátedra. La recomendación apuntaba a no quedarnos con una sola visión de Benjamin, la del crítico marxista y filósofo de los oprimidos, y explorar su amplio repertorio literario.
Específicamente sobre el libro desde ya mi opinión no es objetiva, tengo un profundo amor por la filosofía y forma de ver el mundo de Walter Benjamin, la manera que tiene de interpretar el pasado y darle vida en nuestro presente inanimado. Esta forma de filosofar e historizar impregna estas páginas, se nota mucho y es hermoso, tenemos el lujo de que un gran filósofo como él no se haya dedicado exclusivamente a la teoría sino que empape al arte, la historia, la radio, las novelas, los cuentos y mucho más de esta forma tan linda de ver el mundo.
Lectura recomendadísima, en palabras de mi profe: "un libro para leer tirado en la playa y tomando sol". El prólogo y el posfacio de la edición de Interzona encajan como anillo al dedo, encapsulan muy bien, a mi parecer, lo que Benjamin trató siempre de transmitir.
Hay ciertas historias que a mi gusto le faltaban un poco de épica pero, otra vez, estoy pecando en querer leer las historias de grandes figuras del pasado. ¿Qué hay de las historias sobre aquellos de los que nadie habla? ¿Qué cuentan los que no sobrevivieron?, los afectados por terremotos, inundaciones, catástrofes, ¿Su pasado no es digno de recordar?
Tras las dos últimas obras leídas, se puede percibir entre líneas a un Benjamin que irrumpe en el panorama radiofónico con pretensiones rompedoras (junto con otros artistas de la oratoria). Claros intentos de convertir a un elemento de comunicación tan versátil como la radio; tan íntimo, que penetra hasta el interior de los hogares, en un medio de comunicación de masas con conciencia de clase, lejos de la pasividad unidireccional del que el fascismo hizo uso posteriormente. Mi relato fav el del teatro chino.
La vida perra narrada por Benjamin son gritos de inconformismo refinado e inteligente.
Un libro profundamente atravesado por la nostalgia, no solo por los temas que presenta, sino por su formato y su manera de construir relato. Es lamentable no contar con un registro auditivo de estos textos, creo que aportaría mucho. Aún así los leí en voz alta tratando de rescatar un poco de la tradición oral que le sostiene.
Me llamó especialmente la atención lo amplio que resulta para Benjamin el concepto de catástrofe, que abarca el gran acontecimiento histórico pero en la medida que éste trastoca lo más esencial de la vida cotidiana.
Me queda la sensación que su propia vida hubiera merecido una narración así.
La emergencia de la radio lleva consigo el retorno de la voz y la retórica al espacio público, más allá de la figura del experto. Asimismo, instituye una voz siniestra, única, soberana, a la que uno puede adscribirse si la fantasía avanza en su captura. Benjamin, atento y crítico ante esta situación histórica, decidió incursionar con relatos que oscilan entre catástrofes y potencias de renovación que marcan, en cada caso, la entrada a una posibilidad de experiencia de otro tiempo y otra sensibilidad.
Un Benjamin ligero y amenísimo, pero que no pierde ni una pizca de agudeza. Esto escribió en el capítulo dedicado a La Bastilla: "Incluso la crueldad y la dureza son toleradas cuando la gente siente que detrás de ellas hay una idea y que esa severidad no es sólo la contracara de la comodidad de los que detentan el poder". Una joyita de libro.
El libro me ha gustado mucho, sobre todo como PLAN DE VIDA: historias fantásticas con un agarre en la evidencia histórica más o menos firme, contadas en la radio a los jóvenes.
Un libro extraordinario. El Walter Benjamin que relata crónicas para jóvenes por radio muestra una personalidad que sólo por momentos se deja entrever en sus escritos más formales: aparece un pedagogo, un maestro, un afectuoso narrador de historias maravillosas que despiertan la curiosidad y estimulan la inteligencia. Vale para jóvenes, pero también para adultos. Resulta deslumbrante notar el pulso afable, la cordialidad, la dedicación con que Benjamin redactó estas crónicas con frases breves, con un ritmo musical, con una voz entendible para el público al que se dirigía. También creo que estas virtudes ejemplares de aquellos programas de radio del Benjamin periodista-literato se suman las virtudes del Benjamin-pensador complejo. Quien preparó estas crónicas es el mismo que escribió ensayos que resultan a veces difíciles de comprender en una primera lectura, que invitan a la relectura, que ponen tensiones nunca resueltas entre el materialismo y la mística. Opino que este libro de Benjamin es un documento excepcional que evidencia la descomunal erudición, la personalidad afectuosa y las habilidades narrativas de un pensador irrepetible. Desde el juicio a las brujas, pasando por una tremenda inundación del Mississippi, hasta la caída de un puente y una curiosa crónica sobre perros, sin poder olvidar las emisiones sobre el Vesubio, las pandillas en Alemania, un feroz terremoto en Lisboa, el teatro chino, los contrabandistas de whisky en Estados Unidos, la Bastilla, Kaspar Hauser y la filatelia, estas alocuciones son un festival artístico. Se leen de corrido con interés creciente. Completan este valioso libro un prólogo preciso, estimulante, de Marina Dimópulos y un emotivo posfacio de Esther Leslie. Opino que este emprendimiento periodístico de Benjamin es como un contrapunto coherente pero festivo en su estilo al apocalíptico pesimismo desgarrador de su amigo Theodor Adorno en los Minima Moralia. Creo que es una publicación muy recomendable, excelente. No me imagino a un solo lector que no pueda disfrutar de este fascinante libro.
Ho letto solo le parti che mi interessavano: Passeggiata berlinese fra i giocattoli e Letteratura d'infanzia. Emerge con forza la sua vocazione per la divulgazione e l'attenzione al mondo dei ragazzi.