Con un estilo maduro, evocador y renovado, vuelve Roma García con uno de sus proyectos más personales.
La historia de Alice te llega al alma, arrasa con todo a su paso y según avanzan las páginas, vas armando el puzzle con sus pequeñas piezas, viendo la imagen que se va formando, sin perder detalle de todo lo que acontece.
La ambientación es uno de sus puntos fuertes, y es que gracias a las descripciones precisas y a la labor de documentación de Roma, es fácil verse paseando entre las calles de Alfama, siendo testigo al igual que Alice, siendo un personaje más.
No puedo dejar de lado a los personajes secundarios, especialmente los que se han quedado en mí para siempre, como Bruna, pilar fundamental para Alice, tanto en los buenos como en los malos momentos, pero sobre todo en estos últimos.
En definitiva, Roma García vuelve con una historia donde no hay vencedores ni vencidos, sino simplemente luchadores que intentan abrirse paso en eso que llamamos vida.