Una muchacha en un tren, sentada frente a un extraño, viaja hacia un lugar desconocido y va acopiando recuerdos de su vida su familia, su esposo, la nostalgia y la libertad. Estamos frente a una novela intimista en donde el motivo del viaje físico, en tren, se convierte en un viaje hacia el interior de la protagonista. Con esta deslumbrante primera novela, luego de dos colecciones de cuentos muy celebradas, Adaui describe con singular precisión el siempre arriesgado acto de romper las ataduras y empezar la aventura de indagar ese misterio que somos nosotros mismos.
Ha escrito los libros de relatos Aquí hay icebergs (La Perra Gráfica, Bolivia, 2018 y Penguin Random House, Perú, 2018), Algo se nos ha escapado (Criatura Editora, Uruguay, 2013 y Borrador Editores, Perú, 2011) y la novela: Nunca sabré lo que entiendo (Planeta 2018 y 2014, Perú). Sus cuentos aparecen en antologías peruanas y extranjeras. Su obra Siete olas fue presentada en Microteatro Lima. Trabaja como guionista de cine, columnista y tallerista. Entre septiembre y octubre de 2018 fue invitada a Pekín como residente del programa internacional de escritura de la academia de literatura Lu Xun. Cursó la maestría en Escritura Creativa de la Universidad Tres de Febrero en Buenos Aires.
Acabo de descubrir una autora peruana suprema. Cada palabra, cada punto es preciso en su narrativa. Encuentras frases increíbles y llenos de profundidad. Este pequeño libro se lee de un tirón. Escrito como dije con gran destreza. El final es verdad me dejo desconcertada. Como el personaje que viaja en tren sin un claro rumbo, el final es un punto suspensivo, inacabado; quizás como el viaje de la vida misma. No pierdan de vista a la autora. Una pena que aún no sea tan admirada.
El libro se lee de una, me agrada la forma en que está escrito y cómo va narrando este viaje que realiza la protagonista, sin rumbo aparente a veces como la vida misma... Cuando ella te da un vuelco a todo lo supuesto planeado a esa vida que vas llevando de manera en piloto automático... Me agrada las frases que va combinando con la narración ... El final me dejó ... Cómo los tres puntos suspensivos.
No sé bien qué decir de este libro, no es como lo que estoy acostumbrada a leer; pero lo disfruté. Se lee de un tirón y desde las primeras páginas te envuelve en melancolía, este personaje se embarca en un viaje en tren y te lleva consigo mientras descubres qué es lo que la lleva en este viaje y porqué la melancolía.
Aunque hay fragmentos excelentes, no pude dejar de percibir la novela como un rejunte sin unidad. La propia voz de la narradora lo advierte: "¿Para quién escribo esto? ¡Para mí! ¡Para mí! Repasaré estas páginas y todo me parecerá inconexo." Probablemente el estilo de Katya Adaui se adapte mejor a sus cuentos.
Hay que escoger el tiempo y el espacio para disfrutar de este pequeño gran libro. Para subirse al tren, como la protagonista, y sumergirse en el viaje, en sus desvíos y retornos, en su prosa. Un viaje en el que hay frases e ideas, que como el paisaje que uno ve por la ventana del tren, te arrastran, pero a la vez se instalan como instantáneas en la memoria.
Segundo libro que leo de esta autora peruana y lo he disfrutado muchísimo.
La historia es bastante sencilla: Ana, una mujer que acaba de separarse de su esposo, emprende un viaje en tren. A lo largo del libro, se nos presentan dos momentos en la vida narrativa del personaje: el presente (Ana en el tren) y los múltiples pasados rememorados desde el presente. Digo múltiples porque no se centra en un único punto, sino que nos permite conocer toda la historia previa del personaje (al menos, los momentos que la llevaron a su presente narrativo).
Dicho así puede parecer una lectura bastante compleja o difícil de entender debido a los saltos temporales que presenta (va ida y vuelta entre presente y pasado), pero no lo es. De hecho, uno de los grandes logros de la autora es su capacidad para tener una prosa concreta. Ella no pierde tiempo en descripciones innecesarias, cada palabra aporta y le permite al lector conocer a fondo la fábula del personaje central. Además, es un libro de pocas páginas, por lo que se lee fácilmente en dos patadas.
Las temáticas que están presentes en las historias son bastante interesantes y representativas de la sociedad sudamericana actual: la imposibilidad de tener hijos, la presión por tenerlos, la ausencia / presencia de los padres, el fracaso del matrimonio, etc. Disfruté mucho la forma en la que la autora aborda estos asuntos pues pareciera que lo hace de manera muy superficial, pero, en realidad, creo que es bastante reflexiva al respecto.
Mi puntuación final ideal es de 3.55 estrellas, pero debido a las limitaciones de esta plataforma, vamos con el 4 sobre 5.
Hay sensaciones poderosas que el libro va hilvanando en medio de la relación personal de la narradora; páginas que pueden tornarse como una baraja de naipes o textos cortazarianos como los De otros lados, la tercera parte de Rayuela, pero que se concatenan con un lenguaje sin ánimo preciosista. Katya Adaui apela a lo conciso, a las flores y pétalos, antes que las ramas, y ahí hay una gran virtud puesto que es como una fotografía que captura el instante, el momento, el tiempo, en este caso, un cronos y kairos imprescindible.
Es un libro particularmente intrigante. Es bastante corto, pero bastante curioso, no se como explicar realmente pero es curioso, todo transcurre ahí,en un momento, es plasmar un lapso en 66 páginas