Pillé este libro sin buscarlo, el título me hizo comprarlo, casi ni lo abrí. Mi edición es la que se publicó en España, portada naranja y al final las hojas son rosadas, muy lindo. No conocía a la autora y ahora solo la quiero conocer más. Una mujer que se atrevió a escribir poesía del deseo, de lo que significa ser una mujer guatemalteca en un período tan oscuro para su país. Se burla de los machitos de izquierda, de los hombres que no son capaces de encontrarse por su masculinidad, de ella misma incluso. Habla con total honestidad sobre la calentura y el amor desbordante. “Nunca voy a ser más que una guerrillera del amor”
Una mujer que florece en la poesía, que se descubre ella misma tras el telón mientras prosigue la obra de su vida . Una mujer que se revela con palabras, con versos y sobre todo que reivindica la feminidad lejos de los prejuicios y los estereotipos adustos.
Dijeron que un poema debería ser menos personal que eso de hablar de tú o de yo es cosa de mujeres. Que no es serio.
Por suerte o por desgracia todavía hago lo que quiero.
Quizá algún día utilice otros métodos y hable en abstracto. Ahora sólo sé que si se dice algo debe ser sobre tema conocido.
Yo sólo soy sincera —y ya es bastante— hablando de mis propias miserias y alegrías puedo contar que me gustan las fresas Por ejemplo y que algunas personas me caen mal por hipócritas, por crueles o simplemente porque son estúpidas. Que no pedí vivir y que morir no es algo que me atraiga excepto cuando me hallo deprimida. Que esoy hecha sobre todo de palabras. Que para poder manifestarme uso tinta y papel a mi manera. No puedo remediarlo. Por más que trate no escribiré un ensayo sobre la teoría de conjuntos.
Tal vez más adelante encuentre otras formas de expresarme. Pero eso no me importa ahora hoy vivo aquí y este momento y yo soy yo y como tal actúo.
Por lo demás lamento no complacer a todos. Creo que ya es bastante mirar hacia mí misma y tratar de aceptarme con huesos con músculos con deseos con penas. Y asomarme a la puerta y ver pasar el mundo y decir buenos días. Aquí estoy yo. Aunque no les guste. Punto.
Poemas de la Izquierda Erótica de Ana María Rodas es una obra que sacude y desafía desde la primera página. Con un lenguaje crudo y directo, Rodas logra capturar la complejidad del deseo femenino mientras lo entrelaza magistralmente con reflexiones políticas, antropológicas y críticas sociales. La poesía se siente como un grito de libertad, una reivindicación valiente de la voz femenina en un contexto que tradicionalmente ha silenciado estos temas.
Lo que hace única a esta colección es su capacidad de ser íntima y universal al mismo tiempo. Rodas despoja al lenguaje de adornos superfluos, dejando un impacto visceral en el lector. Su honestidad, que en su época resultó profundamente controvertida, es precisamente lo que le da su vigencia y poder hoy en día. Cada poema es un recordatorio de cómo lo personal puede ser profundamente político.
Era mi primera lectura de poesía en la adultez y no puedo dejar de recomendarla!
Un poemario disruptivo, no solamente para la literatura y la Guatemala de los años 70, sino que sigue vigente hasta hoy en día. Con su verso libre y estilo simple logra poner en palabras el alambre de puas que le perfora el cuerpo.
Rodas explora el ser femenino; el ser madre, el ser mujer, el ser objeto de deseo y sujeto deseante. La autora también se refiere a la sexualidad femenina no desde la delicadeza y el deseo, sino desde lo visceral, el dolor y el asco; desde el amor, la infidelidad y la revolución, de cuerpos, mentes y sociedades.
Me gustó mucho el posicionamiento de una mujer de izquierda que va no solo en contra de un sistema económico brutal como el guatemalteco, sino también en contra del patriarcado que atraviesa a sus compañeros de "lucha".
Parafraeando una de sus frases: la mujer también es cataclismo.
Hay libros de los cuales cuesta hablar y que solo hay que leerlos para poder llegar a ellos.
Este poemario de Ana María Rodas es el testimonio de una mujer divorciada y con tres hijas a cuestas que todavía desea y no se avergüenza de su deseo. Su poesía nos habla de lo que significa ser mujer, una mujer guatemalteca en una época oscura y represiva en la que se hace excesivamente peligroso expresarlo y adentrarse en la lucha de igualdad de los derechos de las mujeres.
Con su poemario, Rodas eleva a la mujer a la misma posición del hombre: en la vida laboral, sexual, familiar..., y en la escritura, al tratar desde un lenguaje reservado a los hombres –sarcástico, impetuoso, plagado de referencias sexuales– temas prohibidos para ellas. Su lucha se centra en romper con la imagen de la fémina sumisa y dependiente, explorándola desde el deseo y la repugnancia, a través de su cuerpo y del recuerdo; la piel se hace patria y una frontera con el otro, con la que limitarnos o adentrarnos en algo desconocido y que al mismo tiempo nos resulta familiar.
Libro escrito en 1973, cuando la autora contaba con 36 años de edad y un largo camino como lectora e incursora en los ámbitos de la escritura, tales como el periodismo. Desde muy pequeña se da cuenta de la diferencia en los comportamientos que la sociedad esperaba del hombre y de la mujer. En el contexto idealizado y con gran revolución de ideas de los 70, ella incursiona con esta obra convirtiéndose en feminista.
Así escribiría este poemario, que leí por obligación y terminé amandolo por pasión a sus versos.
Se trata sobre el despertar femenino, trata temas eróticos como su nombre lo dice. Pero ahí no basta, sino también es una queja pública, una critica a la sociedad y a los que han contribuido a la construcción fantasmagórica de la mujer en los ámbitos sociales, políticos y profesionales.
Los poemas de Rodas son muy breves, pero me dejaron pensando durante mucho tiempo. A través de ellos, la autora cuestiona la actitud de muchos militantes que se dicen de izquierda, pero que no son más que una réplica de la derecha más acérrima. Rodas se burla también de sí misma y de las maneras en las que concebimos el amor, la sexualidad y la autoaceptación. Me gustó muchísimo.
Lo leí murmurando y riéndome, negando con la cabeza, cada dos oraciones (la oración del medio, en cambio, me la tomé más en serio: nostalgia, reflexión y, sobre todo, silencio).
El haber leído este poemario en los 70s habrá cambiado la vida de una cantidad de mujeres.
una serie de poemas un tanto diferentes a los que había leído. muestra una mujer hablando sin tabúes, sin miedo a los seres mitad hombre mitad gusano, (que se hacen llamar completamente hombres), pero con la misma intensidad sentimental que estos provocan