MI OPINIÓN. Nos trasladamos al Manhattan de finales de los 80, de la mano de Lina, una española que reside allí y trabaja en una fundación. En una época donde está a punto de empezar "la era Clinton", y el SIDA empieza a estigmatizar al colectivo homosexual. Viviremos como se cuece a fuego lento una trama de secretos, infidelidades, intereses y en general relaciones turbias. Nuestra protagonista se moverá en un círculo donde nadie es sincero, y vive bajo un sentimiento de amenaza constante y traiciones. La confianza llegará de la mano de su compañero y amigo Ross, quien la acompañará en toda su aventura americana. No se trata de un trhiller trepidante, pero la autora consigue una sensación de suspense que dura toda la lectura. La corrupción sobrevolará durante todos los preparativos del quinto centenario de la llegada de Cristóbal Colón, a América.