¿Cómo contarías los asesinatos de dos mujeres que no te dijeron nada? ¿Quién hablaría de ellas? Alguien que pudiera acercarse a la realidad. Adelaida tiene veintisiete años y vive con sus padres en Arganzuela, en Madrid. Los días de su vida pasan idénticos, sin trabajo y en medio de una ansiedad que la ha llevado a tener pesadillas. En su cabeza solo pasan las así va a ser el resto de mi vida. La niña tiene diez años y su voz viene desde Campos del Soto, un pueblo de Toledo a una hora de Madrid. Sus días cotidianos, acompañados de la Señora, su amiga imaginaria, intentan estar los más alejados que puede de su casa. A la niña no le gusta estar allí. Hay algo que le da miedo. La Señora no puede hacer más. Una historia que viaja de la ciudad al pueblo, que atraviesa la infancia, diferentes formas de amor, los cuidados y las condiciones de seis mujeres. Sus voces o sus silencios se entrecruzarán, aunque ellas no lo sepan, entre la vida, el sueño, la muerte y la imaginación.
Mi mamá me dijo que los ángeles existían, no que tuvieran alas. Pero me lo dijo porque ella sabía que podía pasar. Y yo, como lo sabía de verdad, me fui.
El sentimentalismo de lo cotidiano me parece un aspecto preciosamente abordado en la obra. Sigo tocado por el final y las historias que alberga Campos del Soto.
Es difícil saber cómo prestar atención a los pequeños detalles de nuestro entorno en una época que va tan deprisa. María Hernández logra transmitir la valentía de una generación para enfrentarse a sus problemas acompañado de un misterio que te engancha a lo largo de toda la novela. Muy bien escrita y con ganas de conocer más libros de la autora