Ante la devastación causada por la especie humana, la cooperación de las máquinas del KIT 065 ofrece esperanza. Pero salvar vidas es difícil cuando la programación choca con los límites de la realidad. Las soluciones humanitarias no son evidentes cuando la energía escasea, el tiempo corre en contra y la arena impide el movimiento. En el desierto, cada decisión marca la diferencia.
Cristina Miranda Urra (Santiago, 1987). Escritora y guionista. Ha publicado cuentos en Primera Antología de cuentos, de Revista Zona Fantasma (2014), mujeres en mundos peligrosos, de Tríada Ediciones (2019), Pequeños monstruos cotidianos, de editorial Calcetines Animados (2021) y en 2023 publicó su primera novela, La niña que tocaba el guzheng, con Loba Ediciones. Actualmente se dedica al desarrollo de videojuegos, con la novela visual Noche en el Delirio, de Grupo Trenza. En sus historias, busca explorar los límites entre lo humano y lo Otro, la construcción de vínculos entre personajes y los conflictos con sistemas imaginarios.
kit 065, es la denominación conjunta de 4 subunidades DR-65, WA-065, SE-065 y GR-065, juntos conformas un sistema diseñado para la sobrevivencia humana, reconociendo grupos con mayor potencial de sobrevivencia, preparando cultivos para su alimentación, filtrando agua para el consumo e incluso guiandolos y ayudandolos a generar asentamientos. El cuento trata de una de estas misiones y de los conflictos que enfrenta KIT065 para llevarla acabo, en un mundo inhóspito donde el clima y el terreno pieden ser hostiles. la historia se cuenta desde el lado de Kit065, generando algo de distancia con el lector, supongo que resultará más emocionante para aquellos que tienen una mayor capacidad de proyectar humanidad en las maquinas, yo no soy de esas personas.
La autora nos presenta una historia corta, un cuento, donde las máquinas son protagonistas de un futuro post apocaliptico (aunque me dio la sensacion de estar en Marte o algo así en un momento), en que la humanidad busca asentarse en algún lugar que les permita su sobrevivencia y las máquinas ayudan en este proceso, generando las condiciones para la alimentación de largo plazo (agricultura) y el agua.
El cuento, esta escrito como si fuera una rutina de programación, en donde las máquinas tienen el desafío de lograr su propósito.
Desde mi pto de vista, precisamente lo anterior hace difícil entender el hilo conductor del cuento y la estructura, dado que al ser principalmente rutinas, carece de relato y contextos en partes que son claves para entender que esta pasando. Darle vida a máquinas, es dificil, pero si además es una historia contada desde la programación misma, hace que se sienta plano, sin sentimientos, sin emoción, porque claro, las máquinas no sienten, no se emocionan, pero eso se traspasa al cuento y terminando siendo "una historia y ya".
Al final, quede con la sensación de haber leído un caso práctico de una rutina, un ejemplo de funcionamiento de los robot, pero no una historia. Como se estuviera rn una sala de ventas y fuera el video de 2 min para venderme el producto y traspasar el mensaje final "Robot autónomos, diseñados para cumplir su objetivo" .
Hay ideas buenas dentro del texto que se pueden desarrollar, como cuento o como novellete, el tema de las semillas, la migración, como llegaron los robot a ese punto (quien los diseño, porque, para que), como el planeta llegó a ser lo que es, etc. Veo potencial para futuras cosas.
Mención aparte, esta editorial, esta sacando varias cosas, un buen aporte a la escena scifi/fantasia/otros.
Una historia breve, bien contada, donde los protagonistas no son humanos y las emociones no afloran, solo decisiones. Una tras otra. Es una historia fría, quizás ese era la idea. Y se lee como un manual. Va avanzando, van pasando las cosas y los objetivos se van cumpliendo. La idea es muy interesante, robots autónomos en una misión de salvataje de largo plazo. Da para un universo de historias. Y, quizás, de personajes. Un aporte positivo.
Nos encontramos en un tiempo indeterminado del futuro donde, por ciertos datos sobre la temperatura, el paisaje y la ferocidad de las tormentas de arena que azotan a nuestros pequeños protagonistas metálicos, podemos intuir que estamos ante uno de los peores escenarios posibles del cambio climático y la polución descontrolada en nuestra región. Desde ya, me encantó cómo, a través de esos pequeños detalles, la autora nos ofrece toda la información necesaria para situarnos y sumergirnos en esta ficción… ¿robótica?
Debo decir que, por momentos, el texto me recordó más a un guión para un cortometraje digno de Love, Death & Robots (y estaría entre los mejores) que a un cuento literario como tal. Aun así, celebro que se experimente con distintos soportes textuales, en este caso utilizando el lenguaje de programación como diálogo entre máquinas diseñadas para rescatar a un pequeño grupo de humanos varados en el desierto.
Otro punto a destacar es que, al tratarse de máquinas, no hay una apreciación emocional directa en el relato, lo cual está muy bien logrado. Sin embargo, el texto pone en evidencia esa obsesión humana por dotar de valor emocional y simbólico a todo lo que vemos y leemos, lo que nos invita a nosotros, como lectores, a aportar ese último condimento que los lenguajes lógicos, por sí solos, no pueden ofrecer. Esa propuesta me pareció fascinante.