José Pablo Feinmann es un filósofo, docente, escritor, ensayista, guionista y conductor de televisión argentino. En 1973 fue fundador del Centro de Estudios del Pensamiento Latinoamericano, en el Departamento de Filosofía de la UBA (Universidad de Buenos Aires). Posteriormente trabajó como colaborador en diversos medios periodísticos. Fue un activo militante de la JP (Juventud Peronista) en los años setenta, considerando al peronismo como un verdadero movimiento de masas revolucionario. Siempre se opuso al uso de la violencia con fines políticos, sobre todo al foquismo guevarista, el cual —años después del triunfo de la revolución cubana— se volvió bastante popular dentro de algunos sectores de la izquierda peronista (como las guerrillas de Montoneros y de las Fuerzas Armadas Peronistas). Finalmente abandonó el peronismo en los años noventa, durante el gobierno de Carlos Menem. Sus estudios sobre la historia del peronismo son muy conocidos y debatidos por otros historiadores. Suele escribir para el periódico Página/12 (incluyendo notas editoriales) sobre actualidad política, literatura y cine. Por otro lado, desde 2008 conduce los programas de televisión Filosofía aquí y ahora, emitido por el canal Encuentro (del Ministerio de Educación de Argentina), y Cine contexto, emitido por Canal 7.
Me fascinan las novelas de Feinmann, esta se puede leer en conexión con otras dos obras suyas: El cadáver imposible y El ejército de ceniza. De lectura sencilla e interesante. Es la historia de los mandatos familiares reflejada en una familia de un pueblo perdido.
Atrapante. Una joyita que mezcla de forma equilibrada la historia de nuestro hermoso pais con una historia de celos y toxicidad que puede traernos el amor, no solo de una pareja, si no, de un padre. Tiene momentos un poco aburridos, pero te prepara para el capitulo final que es una exquisitez, no tiene desperdicio alguno.
Otro fragmento para literatura, verdaderamente sólo quiero decir Leandro sos un boludo como vas a hacerle eso a tu mujer y pedirle eso a Mario JAJAJAJAJ, segundo no pegas una chabon, que lastima el final!