Una de las novelas brasileñas emblemáticas de finales del siglo XIX que muestra la degradación de la burguesía urbana, tanto moral como económica, dominada por el machismo y dependiente del sistema esclavista que toca a su fin.
Francisco Teodoro es un hombre ambicioso que está al frente de un próspero negocio de exportación de café. Para que el éxito sea total, necesita una esposa bonita, así que se casa con la bella Camila, una joven de origen humilde, para formar con ella una familia. Sin embargo, con los años la pasión de Francisco sigue siendo el dinero y la de su esposa, el doctor Gervasio. Ella se ha acostumbrado a la vida cómoda que le proporciona el dinero de su marido y vive completamente ajena a sus negocios. Un día, un giro del destino hará que toda esa prosperidad económica desaparezca, que todo se hunda y ella… ¿conseguirá sobrevivir a ese cruel giro del destino?
The first Brazilian woman to lead what can legitimately be called a career as an author, Júlia Valentina de Silveira Lopes de Almeida was a novelist and playwright, an advocate for women's education and other progressive social reform, and an all-around intellectual. Though she was immensely popular in the late 19th and early 20th Century, her works were forgotten soon after her death, largely due to the country's literary trajectory toward modernism. Recently, however, scholars and readers have begun to unearth and rediscover the pleasures and technical merits of the vast and diverse body of literature she left behind.
Un clásico brasileño que me ha tenido debatiéndome hasta el final sobre si cumplía las expectativas. Y, sí, solo era problema de mi impaciencia por llegar a la bancarrota del título. Esa bancarrota llega, pero antes Júlia Lopes consigue adentrarte en un mundo de café y trajín entre almacenes abarrotados y jardines preciosos con muselinas y limonadas. Una atmósfera envolvente que consigue con una descripción minuciosa, y de ahí esa lentitud un poco lánguida y calurosa que me desesperó al principio y que al final entendí que formaba parte de la brillantez del libro, ya que casaba a la perfección con las largas tardes ociosas de las mujeres de la familia y la pesadez del trabajo hecho bajo el sol. También acusé a los personajes de poca profundidad, una sensación que creo que puede ser una consecuencia de esa descripción tan completa del entorno que muchas veces parece que la narración de los hechos es algo secundario, teniendo solo el resultado de una situación y no el proceso. Una decisión que deja poco margen para conocer a los personajes en su complejidad. Pero, llegó el final y me arregló la historia entera. Es coherente, valiente y empoderador. Es el final, pero también es principio y es precioso (a pesar del dolor). Esos capítulos son de evolución y cambio. En ellos se aprecia el arco del viaje de los personajes y su crecimiento. Definitivamente, es uno de esos libros que te siguen rondando por la cabeza tiempo después de leerlo. Al final, tuve la intensidad que pedía y no puedo más que recomendarte La bancarrota. Eso sí, no seas como yo, espera, y disfrútalo.