La esperada continuación de Cuando llegue la noche.
Damián sabía que después de perder a Bianca la vida no sería fácil. Por eso volvió al lugar donde ambos fueron París. Ahí esperaba llevar una vida simple, lejos de los excesos que tan mal le hicieron y lejos de su familia rota.
En esa ciudad no conocía a nadie y nadie le importaba. O eso creía hasta que cruzó camino con Violet Harris, una chica dulce, optimista y fan de los tés de hierbas. A ella también la atormentan fantasmas del pasado, pero está dispuesta a hacer lo necesario para seguir adelante.
¿Permitirá Damián que una extraña entre en su vida y vuelva a mover su mundo?
Para mí fue una lectura corta pero muy bonita. Me gustó que los personajes se fueran conociendo poco a poco, sin apresurarse, y que ambos tuvieran sus propias dificultades. Eso hizo que la historia se sintiera más real. Al final, aunque parecía que no iban a quedar juntos, sí lo hicieron, y eso me dejó una sensación linda y tranquila. Es un libro sencillo, pero que se disfruta mucho.