Heroína para unos Asesina para otros Una novela sobre los días de Hannie Schaft en la resistencia holandesa contra el Tercer Reich
Países Bajos, 1939. Un aire triste se respira en vísperas de Navidad. Las noticias alertan sobre la invasión de Hitler a Polonia y el miedo habita agazapado entre la gente. Para distraerse, Johanna Schaft, una estudiante de leyes en la Universidad de Ámsterdam, acepta la propuesta de una amiga judía de visitar a un afamado psicólogo jungiano y quiromante, quien le lee la mano y le revela que en los pocos años que le quedan hará más cosas tanto por ella misma como por su país de lo que la mayoría logra en una larga vida. El destino le ha deparado un papel crucial en la guerra que está por estallar…
Ráfaga Roja rescata la breve vida de Hannie Schaft, quien disfrazada de hombre, obrero o soldado, llegó a convertirse en un ícono de la resistencia holandesa durante la ocupación alemana. Su captura, ordenada por el mismo Führer, se consideró de alta prioridad, y su fama pronto adquirió tintes de leyenda hasta ser conocida ante el enemigo como «la chica del cabello rojo».
Autora de las novelas Ráfaga Roja (Seix Barral, 2025); El extraño caso de Lenny Goleman (Planeta Joven, 2021), Cara de liebre (Seix Barral, 2020), El monstruo pentápodo (Bordes, 2019; Tusquets, 2017; Bordes, 2019), Pandora (Maxi 2020; Tusquets, 2015), y Residuos de espanto (Ficticia, 2013), así como de los libros de cuentos Un descuido cósmico (Tusquets, 2024) Todas hemos perdido algo (Tusquets, 2020), Tristeza de los cítricos (Páginas de Espuma, 2019), No me pases de largo (Literal Publishing, 2013), Yo sé cuando expira la leche (IMAC Durango, 2011), El libro perdido de Heinrich Böll (Editorial Jus, 2008), The curse of Eve and other stories (Host Publications, 2008), Vidas de catálogo (Tierra Adentro, 2007), ¿En qué se nos fue la mañana?(ITCA, 2007), y La maldición de Eva (Voces de Barlovento, 2002). Liliana estudió Literatura Comparada en The University of Kansas y tiene una maestría en Educación, con especialidad en las Humanidades, por el ITESM.
Para ser sincera no es un libro que me encante, no es malo, sin embargo, me parece que es un tema trillado y del que se ha escrito mucho. Si algo me gusta de Liliana es su originalidad y en este libro no la encontré por ningún lado aunque, repito, la historia se va rápido y es entretenida.
no leo mucha novela histórica, Liliana tampoco así lo dijo ayer en la presentación de su libro
y aunque los que hemos leído a la autora estamos acostumbrados a otra Liliana, este libro es igual de bueno que esas otras atrocidades maravillosas que ha escrito anteriormente
tiene mucha fuerza, mucha pasión, es fuerte, es triste, es doloroso, es íntimo, contado en primera persona en en tipo diario o carta a la hermana, representa un homenaje bien merecido a las mujeres, a las que ayudaron a los judíos durante la invasión alemana en Amsterdam, incluso a las pelirrojas (de las que se dicen muchas cosas)
un libro ágil y bien documentado con sus dosis de amor y ficción que sirven de respiro un final (o dos) que cierran y te dejan con suspiro, una lágrima y un "nunca más, nunca olvidar"
Tenía mucho sin leer una novela historia, y esta escrita por Liliana me enganchó de inicio a fin. Nos cuenta una historia, mayormente desconocida, que no es fácil de dejar.
Buenos personajes, diálogos, descripciones y ambientación. Creo que lo que más disfruté fue la forma en que todo está estructurado. Cada capítulo lleva el título de la comida que el personaje comió mientas nos cuenta su vida. Buenísimo.
Ráfaga roja no se lee, se sobrevive. Blum no necesita monstruos fantásticos: le basta con mostrarnos lo aterradoramente real.
Tenía años sin leer una novela sobre la Segunda Guerra Mundial que no cayera en el mismo guion de siempre. Liliana me sorprendió: toma un escenario que creemos conocer y le arranca la piel hasta dejarnos frente a algo crudo, íntimo y feroz.
No lo disfruté. Lo sufrí. Y por eso mismo, lo recomiendo.
Una novela intimista que se desarrolla en la Segunda Guerra Mundial. Hannie, desde una celda oscura y bajo la tortura de los Nazis, se toma el tiempo para dialogar con su hermana muerta en busca de paliar el dolor de su presente con su pasado. Pero Hannie no es ninguna víctima, ella tiene algo que los nazis quieren: información, y eso le confiere poder sobre ellos; es inevitable reflexionar sobre los roles de dominación, la libertad y la lucha. Irrumpiendo en la novela histórica, Liliana Blum, fiel a su estilo, nos regala un relato de resistencia y dolor, en el que la premisa de “las tretas del débil” —acuñada por la crítica Josefina Ludmer— es llevada a su límite máximo. Una pelirroja escribiendo sobre otra pelirroja: ¡maravilloso!
En esta historia narrada a 2 tiempos, vemos a un mujer darlo todo por ayudar a su país y combatir a los nazis y su posterior captura y tortura.
Realmente es una historia fuerte, la resiliencia de esta mujer es admirable, ella narra todo desde la cárcel y cada vez que inicia un capítulo, lo hace diciendo lo que le daban de comer, lo que hace que te adentres completamente en el ambiente 😥 voy a ser sincera, he leído varias historias de la segunda guerra mundial, y está en particular me hizo sentir mal 💔 me deprimió por varios aspectos.
Aún así se los recomiendo mucho por darle voz a la labor de las mujeres en la guerra.
El 27 de noviembre de 1945, Jannetje Johanna Schaft fue inhumada en el cementerio honorario de Eerebegraafplaats, en Bloemendaal. Es la única mujer entre 371 hombres allí enterrados.
Gracias a Liliana por rescatar la historia de Hannie a través de su pluma. Aunque la novela histórica no es mi género favorito la narrativa de la autora te engancha como cada una de sus obras.
Que costo se paga cuando tienes convicciones en medio del horror y la desgracia ❓ Hannie no busca que la admires, busca que la entiendas... Hannie quiere justicia ⚖️ pero no perder su humanidad y no cruzar la línea, no convertirse en aquello contra lo que está luchando 💣
Como todo lo que escribe Liliana, éste también es imperdible! La manera de armar ésta novela histórica me gustó muchísimo. Nos habla de una mujer holandesa, una mujer valiente que se unió a la Resistencia en los tiempos de la Alemania nazi. Y mientras está presa y torturada, se toma el tiempo para contar su historia a Annie, su hermana muerta.
“La resistencia también tiene rostro femenino, y Johanna Schaft es prueba de ello.” La novela invita a reflexionar sobre los dilemas éticos de la guerra, pero sobre todo del papel de las mujeres en la historia y la importancia de recordar a quienes se enfrentaron a los nazis en otros países. Una lectura que es dura, pero siempre necesaria. ⭐⭐⭐⭐✨ (4.5/5) Recomendada para quienes buscan historias de mujeres valientes que marcaron y trascienden su tiempo, como Hannie que es una heroína inolvidable.
"Nada como saber que pronto vas a morir para volver a creer en Dios".
Desde prisión, Johanna Schaft cuenta en primera persona su historia, que es la historia de la resistencia de los holandeses durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Me parece un libro maravilloso, que evoca el valor de aquellas personas que se negaron a someterse a la crueldad del nazismo.
Desconocía a este personaje de la historia, a esta heroína que hizo desde la clandestinidad tantas cosas para entorpecer el trabajo y las pretensiones alemanas en los Países Bajos.
El disparo que la historia olvidó, es una ráfaga roja que la literatura rescató
Esta reseña empieza con una pregunta que es sumamente necesaria: ¿Quién fue Hannie Schaft y por qué deberíamos recordarla? Primero, porque es la única mujer enterrada en el Cementerio de Honor en las dunas de Kennemer. Segundo, porque Jannetje Johanna Schaft, conocida por el nombre secreto Hannie Schaft, y Johanna Elderkamp, fue una joven neerlandesa que pasó de ser estudiante de Derecho en Haarlem a convertirse en una de las figuras más temidas por el régimen nazi. Su cabello rojo, su puntería letal y su capacidad para camuflarse la convirtieron en un símbolo de la resistencia holandesa, se dice que Hitler mismo ordenó su captura.
Blum, siempre asertiva y precisa, elige una estructura íntima y poderosa: cada capítulo es una carta que Hannie escribe a su hermana Annie, fallecida en la infancia. Desde una celda pestilente, mientras espera su ejecución, la protagonista reconstruye su vida, sus decisiones, sus miedos y sus amores; esta elección no es aleatoria, pero si es sumamente aterradora cuando llegas al final, no esperaba menos de Liliana, aun así, leerla es un acto de resistencia emocional ¿Qué le dirías tú a un ser querido si supieras que vas a morir mañana?
La novela, según pude averiguar, se alimenta de una investigación rigurosa: más de año y medio de lectura, búsqueda de fuentes y reconstrucción de hechos poco conocidos de la ocupación nazi en los Países Bajos, afortunadamente, Blum no quiso escribir un libro académico, reescribió la novela desde cero, cambiando la tercera persona por la primera, para que Hannie hablara con su propia voz. Y esa voz, aunque algunos críticos la consideren demasiado moldeada por los clichés del género, tiene una fuerza emocional que atraviesa la página.
Si ya la has leído, sabes que le encanta explorar los rincones más oscuros de la psique humana, irrumpe ahora en la novela histórica con una obra que no solo revive a una figura olvidada de la Segunda Guerra Mundial, sino que la convierte en una voz que resuena desde el encierro y la resistencia, porque no escribió una novela de guerra, es una carta escrita con sangre, dirigida a una hermana muerta, desde el umbral de la muerte.
Ráfaga roja es Jannetje Johanna Schaft, es una bala disparada desde el pasado que atraviesa el pecho del presente, es una carta que nunca llegó a su destino, pero que aún arde en el sobre. Hay historias que no mueren con sus protagonistas, perduran más allá del régimen absurdo y se quedan flotando en el aire, como una ráfaga que no cesa.
Es un libro muy triste que despierta muchas emociones como todo lo relacionado al Holocausto.
La narración me gustó, con los saltos en el tiempo en desorden porque reflejó ese vaivén entre la lucidez y la inconsciencia después de las torturas. Lo sentí como esos flashazos en los que dicen que vieron pasar su vida las personas que estuvieron a punto de morir.
Me pareció muy fuerte que después de haberlo perdido todo y ya sin esperanza, no traicionar a la resistencia fue su único propósito y para ello se aferró a su hermana. Al recordar y contarle su historia, honró su existencia y su papel en la guerra.
Me gustó. He leído muchísimos comentarios sobre cómo es que Liliana no es, en este libro, la Liliana cruda que todos conocemos. Pero precisamente, el hecho de que abandone su zona de confort, es lo que la catapulta como una escritora extraordinaria. ¿Es otra historia de la Segunda Guerra mundial y los estragos del nazismo? Sí. Pero, ¿qué no fueron millones las personas las afectadas por estas atrocidades? También. Así, cada perspectiva cuenta y Blum le dio voz a la historia de Hannie Schaft. Emocional, dura y quizá mi única observación es que, por momentos, el lenguaje puede ser un poco cursi. Nada que no se pueda navegar, pues.
Manera tan romántica y trágica de describir hechos fatídicos usando conceptos tiernos simultáneamente desgarradores. Desde el inicio te regala el desenlace del personaje lo cual lejos de impedir conectes con ella te infunde el anhelo de acompañarla en la desgracia. “Engañar a mi cerebro para que no ponga atención al cuerpo”
“Iba cargada de nerviosismo y también de valentía; quizá también de ese sentimiento de ser invencible que tenemos los jóvenes, de pensar que aquello que les pasa a otros no nos pasará a nosotros”… Liliana Blum.
El libro “Rafaga Roja” de la escritora mexicana Liliana Blum publicado en 2025 aborda el tema de la resistencia holandesa en Polonia contra el Tercer Reich. La protagonista de la historia Hannie Schaft comparte de forma íntima a su hermana fallecida Annie lo que acontece en su vida a través de la narrativa que plasma en su diario.
Jannetje Jhoanna Schaft es Hannie Schaft quien en la vida real fue la única mujer entre 371 hombres enterrada en el cementerio Eerebegraafplaats y a quien le entregaron de manera póstuma el galardón de la Cruz Holandesa de la Resistencia. Siempre habrá una historia de la segunda guerra mundial esperando para ser contada y Liliana lo hizo de una manera estupenda.
La resiliencia de Hannie es insólita ante toda la tortura que le infligieron, así como la que terriblemente les tocó vivir a muchas personas durante esos tristes años de invasión. Indudablemente la narrativa tiene el muy particular y admirado estilo de escritura de Liliana Blum que me encanta.
Liliana Blum nos brinda una Rafaja literaria al visibilizar la valentía y determinación de las mujeres ante situaciones críticas como la que nos cuenta en Rafaga Roja.
Gracias Liliana y que siga creciendo el Blumiverso con más historias creativas. Agradezco al Club de
Es una nueva incursión de Liliana Blum en el género de novela histórica, en lo personal me interesa leer todo lo que ella narre y cómo lo hace, hay varios guiños de ella en el personaje de Hannie Schaft.
Dentro de las historias con contexto en la 2da guerra mundial, se agradece que se haya abordado lo acontecido ahora en Holanda.
Aún sigo procesando las vida y muerte de Hannie, realmente valiente. Me gusto un montón, no sientes la historia, quieres saber mas y mas. De repente sentí que había palabras o frases muy modernas para el año de los acontecimientos pero fuera de eso fue un gran y cruel y triste y valiente viaje a Haarlem lleno de resistencia.
Este libro es muy diferente a todo lo que he leido le Liliana pero sigo siendo fan, definitivamente me encanta su manera de escribir....me falto el gnomo de sus libros 📚 💕 pero siempre es un placer leerla. Es muy bueno, crudo como todo lo que escribe....
Nunca había leído a la autora,según lo q sé se salió de los temas q ella escribe, si me gustó, se me hizo bueno, pero ya hay tantas historias de la SMM que es una más, realmente a veces me dio la impresión de estar leyendo EL DIARIO DE ANA FRANK pues Johanna se dirige a su hermana y Ana a una amiga “imaginaria”
Hannie Schaft tiene 24 años y sabe que está a punto de ser ejecutada, si Dios existe diría que es una hipócrita porque vivió una vida de atea asesinando a otros pero ahora recuerda a la fe. Pero si él existe por qué permitió que los nazis los invadieran. Su hermana se llama Annie, figura que habla con ella, aunque falleció muy pequeña, a los 6 años.
La tienen prisionera, la torturan por información pero nunca la matan. Le preocupa que es lo que sus papás y sus amigas saben de ella. Philine y Sonja son unas de sus mejores amigas.
La Navidad estaba a un par de semanas. Era holandesa. Salió a caminar con Filin. Hitler había invadido Polonia pero decían que Holanda estaría bien mientras se mantuviera neutral. Fueron a que les leyeran las manos, a su amiga le dijeron que llegaría a vieja y no moriría en el lugar en el que nació. A ella le dijeron que moriría joven pero que viviría de manera intensa, haría más cosas por su país que lo que cualquiera lograba en toda la vida, tendría amor y muchas emociones. No les quiso cobrar, le dijo que era valiente y que aún no sabía de lo que era capaz, tenía que seguir su instinto. Pensó que ella podría elegir, pero no, la guerra no te pregunta así que tienes que tomar una actitud pasiva o activa. La reina huyó.
Estaba preocupada por sus amigas judías, las trataban horrible, de forma muy inhumana. Ni siquiera sabe que está comiendo, sabe muy mal pero no se ve porque siempre está a oscuras. Puede más el hambre que las náuseas, espera que no sean restos humanos.
Los nombres de la familia real no podían ser mencionados en ningún periódico. Se prohibieron los ritos judíos y se crearon los campos de concentración. Se quedaron sin profesores judíos en su universidad y en todas las demás. Serían expulsados de cualquier cargo del gobierno, sus negocios empezaron a ser vandalizados. Sufrían golpes y acoso.
Cerca de 300 mil trabajadores protestaron y entraron a huelga por las injusticias. Asesinaron a 9, arrestaron a miles y deportaron a centenas. Ejecutaron a 20 líderes.
Los padres de la protagonista le dijeron que ya no podían seguir manteniendo sus estudios. Todos creían que como en la Primera Guerra Mundial Alemania no los había invadido por ser neutrales, pasaría lo mismo, pero no fue así. Les dijo que hubieran deseado que ella estuviera muerta y no su hermana, se arrepiente, a sus amigas les pasó lo mismo. Comenzaron a marcar a los judíos con una estrella, la estrella de David. Si eras judío y no la tenías te golpeaban y arrestaban.
Robó identificaciones para Sonia y su mamá, robó un poco más para quienes las necesitaran. Siguió robando por más tiempo. Un día fueron a su Universidad, tenían que firmar cartas de lealtad a los nazis, ella la rompió y dijo que no lo haría, un soldado la vio pero se consternó, más empezaron a romperla y ella salió. Vio como se llevaban a una familia judía de Holanda. Sus amigas fueron a vivir con ella, iban a protegerlas pero no podían con las dos familias, eso llamaría la atención y además no subsistirían. Quería estar más activa en la resistencia, más que robar identificaciones, en ese momento tenía 22 años. El 85% de los alumnos se negaron a firmar así es que cerraron todas las universidades. En la resistencia no solo iban por los Alemanes también por los holandeses traidores que les servían a ellos. Los profesores y alumnos se empezaron a reunir en casas y locales para seguir con la enseñanza, los dejaron ya que estaban más ocupados vaciando hospitales, casas, orfanatos y asilos para que los judíos murieran en Auschwitz. Así terminó sus estudios en Derecho.
Prohibieron que la gente se reuniera. Tenía que matar a un oficial en su primera misión. El nazi le dijo que lo había hecho muy bien, solo querían ver que sabía el protocolo, no mataría a nadie ahí. Su arma no tenía balas. Era su comandante, se llamaba Franz.
Franz la envió por las 2 hermanas Truss. Iban a arreglarse y a coquetear con nazis, a quienes hacían eso de les hacía llamar Mofen, era como prostituirse. Su primera víctima cayó con facilidad, ese día iban a morir 3 pero ellas no los matarían aunque en su caso, tomó el arma y le disparó. Aprendió Alemán.
Se había enamorado de uno de sus compañeros, él tenía esposa e hijos pero en ese momento a ella no le importó. Se besaron. Su nombre era Jan.
Iban a colocar bombas en la sala de cine. Había un bebé ahí. En la película se veía la ideología de los invasores, los nazis. Salieron de forma individual, se reunieron, tomaron bebidas en un café para no generar sospechas. Al siguiente día vieron en el periódico que un bebé había llorado y se le había caído el chupete, la mamá se dio cuenta y al agacharse vio una maleta, pensó que era raro que los dos que estaban ahí hubieran salido, abrió el bolso y vio el explosivo, gritó que había una bomba, le dijo a la policía.
Volvió a las misiones de mofen, no quería matar a niños. En una misión un soldado le contó que había matado a judíos y a 2 ancianos que los escondían, a ellos les disparó y a los otros no los dejó salir, se incendiaron vivos. Ella le disparó entre las piernas, no permitiría que nadie más lo matara, después le disparó entre la cabeza. Jan la llamó, le dijo que había estado en lo correcto de haberla apodado “Ráfaga roja” desde su primera misión.
Tenían que mover las armas de lugar, en la primera revisión los dejaron pasar de largo porque se vistieron de granjeros, en la segunda había demasiada gente y en la tercera les pidieron identificaciones, solo eso, no los examinaron. Corrieron con suerte. Frank nunca les dijo nada sobre su relación, no era algo que aprobaría pero era cierto que eran la mejor pareja para realizar trabajos.
Iban a matar a Pit, un traidor, Jan y ella se estaban haciendo pasar por novios. Solo pudieron dispararle en la pierna, murió días después de peritonitis, no pudieron salvarlo.
En el periódico dijeron que una mujer lo había matado y eso era horrible ya que las mujeres debían de dar vida, no quitarla. La habían visto.
Su siguiente víctima era Radgut, había huido de 2 atentados, le disparó. Jan tenía que rematarlo, escuchó un disparo, escuchó otro y luego el gemido de Jan. Iba hacia escuchó zigzagueando, lo esperó, dejó el plan. Radgut se levantó y disparó hacia la espalda de Jan, ella gritó como jamás lo había hecho, él cayó. Tuvo que dejarlo.
Le dieron una nueva identidad, Johana, le tiñeron el cabello de negro y le pusieron anteojos. Entraron a un hospital y ahí estaba Jan bajo una sábana, ella casi grita su nombre y su compañera la regañó. Seguro lo habían interrogado un día antes. Según sus fuentes, Jan dijo la dirección de su esposa e hijo, además mencionó el nombre de Hannie. Necesitaba esconderse, así es que fue con un amigo de su papá.
Se llevaron a sus padres a un campo de concentración. En Budg. Su idea era que ella se entregara para salvarlos, pero ignoraba que se había vuelto famosa, Hitler personalmente había ordenado su captura. Todo eso se supo después.
Fue a su casa, quiso ir por ropa, cuando estaba trepando el árbol un vecino la vio, le dijo cómo entrar, no la delató, pero le mencionó que se estaba arriesgando demasiado solo por ropa. Hacía un mes que había muerto Jan.
El padre de Philin había sido deportado, llevado a un campo de concentración, lo mataron. Eso fue hace tiempo, ahora le escribía para contarle todo.
Iban a matar a 2. A ella le dispararon en el muslo, corrió con suerte, no era algo mortal o de daño permanente.
Escucharon 5 tiros, pero su compañero y ella estaban con la bicicleta. El tercer compañero se desplomó, ellos pedalearon, no habían cometido ese crimen aunque tenían la intención de hacerlo. Habían eliminado a Christ antes de que ellos llegaran y lo intentaran también.
Quienes ayudaran a los judíos iban a tener la misma suerte que ellos. Hubieron 10 inocentes asesinados. Ella ya no sabía que caso tenía todo aquello.
Un de las hermanas era su compañera ahora, iban por Bill (Shirik), un oficial de policía. Vieron a un soldado, su compañera fue hacia el nazi como si estuviera ebria e hizo un intento de coqueteo. La protagonista estaba impactada e intacta, el hombre la insultó y se fue.
Tenían que asesinar a una mujer, ella no se sentía cómoda porque la mayoría de veces, cuando una mujer hacía algo malo era por causa de los hombres, además, ella tenía un hijo. Su compañera también retrocedió porque podían errar y darle al niño. Ella era responsable de muchos asesinatos. Le dispararon, sin embargo, ella no se desplomó, gritó desesperadamente, huyeron antes de que llegara la policía. Había sobrevivido gracias a su grueso abrigo de pieles.
Ese día vio el cielo, cosa que no tendía a hacer, fue la última vez que lo vio sin saberlo. La revisaron y vieron su arma. La arrestaron, la pusieron en la celda número 8. Habían ordenado por ella en persona. La llevaron a Ámsterdam, le hicieron lavar su color negro del cabello y ahí supieron que era ella. La novia de Cole, el peluquero al que le dispararon hacía unos meses, la reconoció de manera directa. Dijo “Sí, fui yo ¿Y?” Además confesó los ataques que ella había hecho. Los dos guardias se sorprendieron. Siempre dijo lo que ella había hecho pero no delató a sus compañeros. Pensó que la matarían pero en cambio le tomaron fotos.
Un día la sacaron de su celda, ella no se los hizo sencillo, peleó, sus gritos se escuchaban demasiado. La subieron a un auto. Después de los golpes dejó de gritar, pero no de llorar. Vio hacia afuera. Iba a volver al lugar en donde la habían capturado, en donde había nacido. Se detuvieron y le dispararon. La bala solo la rozó, estaba viva con un dolor en la oreja. Dijo “Idiota, yo disparo mejor que tú” otro disparó, ella se desplomó.
Sus padres y sus amigos se negaban a creer que ella había muerto, no tenían un cuerpo. Cuando se liberaron los prisioneros esperaron afuera durante horas con flores. Preguntaron si faltaban personas por salir, pero no, las celdas estaban vacías.
Le preguntaron a un nazi y este les dijo con toda indiferencia que la habían acabado a tiros, fueron con un fiscal y les confirmó esto. La pusieron en un cementerio, ahí estuvo la reina Guillermina, el príncipe Bernard y la princesa Juliana. Asistieron cientos de personas con flores, es la única mujer entre 371 hombres ahí enterrados. Le dieron el galardón de la Cruz Holandesa de la Resistencia y se le llamó “Símbolo de la Resistencia Nacional contra el Fascismo”. Le dieron la medalla especial de la libertad. Sonja tampoco sobrevivió a la guerra. Trató de escapar hacia Suiza por España, pero la traicionaron y la llevaron a un campo de exterminio de Auschwitz’s. Philin se mudó a E.U.A, en 2025 dio una conferencia sobre Hannie, murió en 2018. Las hermanas también vivieron. Una se casó con un compañero de la resistencia y tuvieron 4 hijos, se convirtió en artista. Otra se casó y tuvo 3 hijos. Franz sufrió un deterioro físico y mental abrupto, se fue a Australia para tener un clima más cálido. Escribió un libro en donde también mencionaba lo que hizo Hannie.
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Es una novela poderosa, tan intensa y firme como lo fue Hannie Schaft. Su historia, marcada por el coraje, la dignidad y la lucha contra el nazismo, es un retrato vibrante de la resistencia femenina. Hannie no sólo desafió al régimen guiada por una profunda conciencia social y una convicción inquebrantable, también fue valiente hasta el último instante. Liliana Blum se aparta de sus temáticas habituales para ofrecernos una novela histórica sensacional. Y lo hace con maestría. Ráfaga roja no es sólo una novela; es una invitación a la memoria, a la reflexión y a la admiración por aquellas mujeres que se atrevieron a cambiar el rumbo de la historia. Un libro doloroso pero necesario, como todos los libros de Liliana.