Este libro lo llevo en lo más profundo de mi corazón.
Existen todo tipo de libros: Los que nos hacen reír, los que nos asustan, los que nos sorprenden, los que nos hacen llorar, los que terminamos odiando y existen libros que nos tocan el alma y nos cambian la vida. La particularidad, es que cada lector tiene una lista diferente y es respetable. Es respetable, porque para quienes nos gusta leer, los libros son como nuestra familia: A pesar de que hablen mal de ellos, tengan mil defectos y en algunos casos nadie quiera su compañía, para nosotros son lo más importante de nuestra vida, son nuestros amigos y un vínculo indestructible nos mantiene unidos por siempre. Cada lector tiene un amigo diferente y por más que pasen los años, nunca lo olvidará. En mi caso, ese amigo se llama La Historia Interminable.
Mi aventura con La Historia Interminable comenzó a finales del 2015, en una época muy problemática y difícil de mi vida donde, sin importar lo que hiciera, todo me salía mal. Ese año estuvo colmado de tantos problemas y cambios repentinos, que no pude evitar entrar en depresión. Todo el tiempo sentía confusión, tristeza, desesperanza, indecisión, infelicidad y una falta de amor y confianza en mí mismo, que me dejo tan desanimado y con tanta negatividad, que me estaba destruyendo por completo. Nunca le mencioné esto a mi familia porque no quería preocupar a mis seres queridos, pero en mi interior me sentía tan mal, que muchas veces mi único deseo era dormir para olvidar mis problemas: Pensar se había convertido en mi tortura. La única solución que se me ocurrió fue buscar en Internet alternativas para curarme, de esa forma encontré sinfín de libros de autoayuda y consejos como hacer yoga, un diario, etc., pero que tras intentarlo no me ayudaban en nada. Entonces, repentinamente un día, mi hermano lleno de emoción me contó que había escuchado un audiolibro maravilloso, declaró ser su nuevo libro favorito y me lo recomendó para que lo disfrutara también. El nombre de ese libro era La Historia Interminable. Ese día, aunque captó mi atención, lo ignoré. No estaba acostumbrado a leer digitalmente, no tenía ganas de comprar libros y mucho menos deseaba escuchar un audiolibro porque no podía concentrarme con tantos problemas. En ese tiempo desconocía por completo que un libro de fantasía tendría la llave de mi paz interior.
Pasaron los meses y un día cuando acompañaba a mi hermana a la biblioteca, con tan solo poner un pie adentro en ese lugar, sentí una conexión poderosa y cálida por algo que se encontraba allí. Impulsado por ese fuerte sentimiento, recorrí estantes, acaricié libros, leí muchos títulos y me sorprendí a mí mismo buscando con tanto interés algo que no sabía que era. Siempre me han gustado los libros, pero antes de ese día no conocía esa pasión por disfrutar de una prosa exquisita, de reír y llorar con un puñado de letras, de verme inmerso en la magia e imaginación de cada autor, de viajar y conocer miles de lugares sin moverme de mi sitio. Nada de eso lo había vivido, pero cuando mis dedos rozaron el lomo de esta obra, en mi subconsciente ya sabía que estaba a punto de vivirlo. Mi hermana pidió este libro prestado para mí y al llegar a casa lo devoré y mi forma de ver la vida cambió completamente.
Es un libro que me conectó con el niño interior que llevo adentro, que me ayudó a recordar los momentos felices de mi infancia y adolescencia, y que conmovió mi corazón como nunca antes una historia lo había logrado. Cada párrafo lo sentí lleno de amor, de ternura y de mensajes tan profundos que me llegaron al alma. Lo que necesitaba era encontrarme conmigo mismo y con este libro eso se volvió realidad. Desde ese momento, volví a sentir amor por la vida, por mi familia, por mi entorno, a disfrutar de las pequeñas cosas, a valorar la experiencia de nuestros antepasados, pero principalmente me enamoré de los libros. Cada día anhelaba leer más y más, para comprender la manera de pensar de miles de personajes y autores por medio de sus historias. Con los libros, he logrado tener un estado de paz muy agradable y obtener inspiración constante, todo gracias a los cientos de reflexiones que podemos encontrar en este universo de palabras.
Con este libro, recuperaremos la capacidad de crear e imaginar que teníamos cuando éramos niños, pero que fuimos perdiendo por frases como “la imaginación es para los niños”, “usted ya está muy grande para eso”, “use el tiempo para algo que valga la pena”, “todo lo nuevo ya se inventó”, etc. ¿Les suenan esas frases? Seguramente sí. La creatividad no es un don, es algo que se puede aprender y practicar diariamente como cualquier profesión. Haciendo pequeñas actividades como jugar con las palabras, cambiar las letras de las canciones, relacionar temas sin sentido, cambiar mentalmente la forma de alguna parte del cuerpo de las personas que vemos en la calle, imaginar diálogos entre personajes que nunca se conocieron como Jesucristo y Napoleón, etc., desarrollaremos nuestra creatividad, y aunque parezca absurdo, es tan eficaz y sencillo, que después de practicarlo nuestro estado de humor mejorará y todos los días desearemos hacerlo. Quizás no es el aspecto más destacado para muchos lectores, pero para mí, la creatividad se convirtió en la mejor enseñanza de este libro. Gracias a esta novela, encontré la chispa que despertó mi verdadero ser y que me permite hoy en día expresar mis sentimientos y pensamientos libremente, por ejemplo, haciendo reseñas como la que están leyendo en este momento.
La historia que nos cuenta Michael Ende es preciosa y está destinada a lectores de todas las edades, aunque por las reflexiones, no recomiendo que sea leído en una edad muy temprana. Los niños disfrutarán la historia, pero no comprenderán los mensajes profundos que el autor quiere transmitir. Además, hay partes que quizás para ellos puedan resultar confusas, por la falta de vocabulario que los seres humanos tenemos en esa etapa de nuestra vida. Nuestra generación se acostumbró a leer cualquier tipo de texto desde niños, pero las nuevas generaciones no tienen ese chip incluido. Es mejor dejarlos crecer y que cuando estén más acostumbrados a leer en secundaria, si lo intenten. Sin embargo, pienso que este libro está destinado especialmente para los adultos, para volver a sentirnos niños, para enamorarnos de los libros y para desintoxicarnos de los malos pensamientos. Si te cansa la cotidianidad y sientes que no hay nada nuevo que descubrir, este libro te erradicará esas ideas para siempre.
En este viaje, acompañaremos y conoceremos a Bastián Baltasar Bux, un niño de once años que ama los libros, pero que sufre de bullying por parte de sus compañeros. Él, entrará en la librería del señor Koreander para esconderse justamente de ellos y allí, resultará cometiendo el acto más criminal que ha hecho en su corta vida: Robarse un libro. Desde ese momento, Bastián por miedo a que lo capturen y envíen a la cárcel por su hurto, se esconderá en el desván de su colegio e iniciará a leer el libro que tomó: La Historia Interminable. Bastián, nos recordará nuestra vida como lectores. Situaciones como leer hasta dormirnos, preocuparnos por el destino de los personajes del libro, emocionarnos con frenesí o que seamos vistos como extraños por preferir leer un libro que ir a una reunión o una fiesta, son solo algunos ejemplos de lo identificados que podemos sentirnos con Bastián, o por lo menos en la primera mitad del libro.
A pesar de ser un libro infantil, conoceremos la transformación tan drástica que puede sufrir un ser inocente en uno lleno de maldad, por culpa del poder, el odio, los malos amigos y los malos pensamientos. El cambio será tan drástico que por momentos sentiremos compasión por Bastián, pero en otros desearemos su sufrimiento para que madure y deje de ser tan engreído.
En este 2020 realicé una relectura digital, para entender por qué me había enamorado de este libro. Tras finalizarlo, recordé que lo amo por su fantasía, por su narración y por sus mensajes profundos. Es mi libro favorito a pesar de las buenas obras literarias que he conocido en estos años. Sin embargo, recomiendo leerlo físicamente y no digitalmente, porque los colores de la letra son rojo escarlata y verde manzana, por lo que en una pantalla sentir esas transiciones de color cansará nuestra vista sin dudarlo. Además, el diseño del libro es hermoso con su portada emblemática y con sus capítulos que van de la A a la Z, por lo que tomar este libro en las manos, produce un efecto más intenso que mirándolo en una pantalla.
Finalmente, y aunque no puede leerlo porque ya falleció hace más de veinte años, quiero agradecer a Michael Ende por su dedicación a la escritura y por crear historias tan bonitas. Su prosa y su capacidad para transmitir amor hacia los libros me encanta. Es una maravilla. Es un autor que nos hace creer en la fantasía, en la amistad y que nos da grandes lecciones sobre la vida en general a través de un cuento de hadas. Seguramente, leeré todas sus novelas y cuentos con el paso del tiempo,
pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
Gracias Michael Ende por este gran legado que nos has dejado. Muchas gracias.