Sencilla en su prosa, poética a la vez, los cuentos de este volumen son pequeñas explosiones en el silencio estremecedor de un panorama social y artístico que a veces decide vendernos cuentos de hadas hasta la eternidad. Aquí no hay hadas, hay mariposas reas. Es una habilidad que tiene la autora: lo bello, lo pequeño y lo emocionante se despojan del peligro de lo bobo. Es inspiración y técnica. Hay aquí un libro brutal y conmovedor.
Hoy voy a ser generosa e inclinar ese 4.5 para arriba. Siento que las colecciones de cuentos siempre son un poco una apuesta, y una colección solida como ésta abuela se merece ser reconocida. Creo que algún día me gustaría volver a alguno de ellos. Son muchos y concretos pero no por eso menos interesantes. Me ha gustado mucho. El fantasma, En rojo (!), Tren, No te mueras en diciembre, Jardín (!), Vuelta atrás, son algunos de los que destacaría.
Me encanta cómo la autora retrata situaciones cotidianas, que muchos hemos atravesado o al menos sido testigos de ellas, de una forma profunda y reflexiva. Un lenguaje muy entendible, cada capítulo acompañado de un poema. Espero leer más de ella!