Al comenzar a leer esta novela nos encontraremos con una escena del crimen. Por lo que debemos arribar al lugar en consecuencia de un llamado. Todo pareciera normal, pero ¿qué harías si el cadáver de un niño se moviera? ¿Acaso volvió de la muerte? ¿Cómo llego ahí? ¿Estamos frente a un caso de profanación?
También tendremos problemas con los vecinos por ruidos molestos. En compañía de un insomnio, rodeado de golpes, ruidos, sacudidas repentinas de la cama y luces que se prenden y apagan.
Además, ¿qué harías si cuando vas a cocinar escuchas voces provenientes de la canilla? ¿Y si te dicen que te van a matar?
Gracias a esto conoceremos a una doctora especialista en sucesos paranormales. ¿Y si todos estos no fueran casos aislados? Una madre con su hijo, un hombre con su esposa y un abuelo con su nieto. Todos tienen dos cosas en común. Un familiar muerto y una vivienda en Ciudad Jardín.
Es por eso que tendremos diversos narradores, para conocer todos los ángulos de la historia (con una buena descripción gráfica). Pero como siempre, hay un desencadenante, siendo un camión y la muerte los de esta ocasión.
Quizás haya que abrir bien los ojos y observar todo desde el ángulo correcto... Puede que exista más de un punto de vista. Es por eso que te dejo 3 advertencias:
1. No dejes sangre al descubierto.
2. Presta atención al agua.
3. Tené cuidado de no terminar en un pabellón psiquiátrico.
En cuanto a mi experiencia de lectura. Fue una novela con la que logré engancharme con el pasar de las páginas, logrando disfrutarla. Pero, a pesar de que la trama posee un final con un buen cierre en donde se esclarecen todos los hechos. Y que la construcción de la misma es original. Me faltó una vuelta de rosca o un elemento que logre un gran impacto en mí.
4,5/5 ★