1/ Esperanza, primavera eterna: ‘Rita Hayworth y la redención de Shawshank’: (5*)
“No es una hoja de papel lo que hace a un hombre, ni la cárcel lo que lo deshace”
Creo que, a estas alturas, y más por ser ya una obra de culto, el relato de la ‘Primavera’ de King, no necesita presentación ni un previo argumento explicativo. Es inevitable no comparar el famoso relato del maestro con su adaptación en pantalla. Y esto es lo que voy a hacer, en cierta medida; pues opino que puede ser, igualmente, una reseña diferente.
‘Cadena perpetua’, el film, contiene todos los elementos de la historia de Stephen King, pero los aúna y selecciona, modificando y añadiendo escenas, para conseguir más efectismo y un relato particular con personajes más opuestos; los malos muy malos y los malos- buenos- sufridores, la cuadrilla inseparable, un alcaide todopoderoso y su mano derecha, crímenes injustificables y ocultados. y Con ello, no quiero desdeñar para nada la película, pues para mi es excelente y retrata, denunciando, los abusos del poder penitenciario y la institucionalización de los ‘perpetuos’ (con dos sabias, dramáticas y nostálgicas escenas del intento de re-inserción fuera de los muros; la segunda con un vuelco de los acontecimientos). Si bien, la esencia sobre el mensaje acerca de la libertad y la lucha personal por la ilusión, (‘empeñarse en morir o empeñarse en vivir’) queda omnipresente en la retina y el alma del espectador.
En cambio ‘La redención de Shawshank’, no es un relato testimonial cronológico, sino salteado, con mayor dimensión en sus claro- oscuro, bajo la visión de Red, el hombre que lo consigue todo, y de cómo mitifica a Andrew Dufresne, el preso ‘impasible’, por su determinación e imperecedera ilusión por vivir. Aquí ambos personajes se saben culpables, uno por los trapicheos de su trabajo, y el otro por su terrible crimen (que se especifica, dando a entender a lo que conduce el odio). También el ambiente del presidio y su día a día es menos benévolo bajo la exclusiva descripción del autor; con un desarrollo más coherente (las hermanas, las corrupciones internas, amenazas y demás relacionado con el lavado de dinero y la compra de favores, así como su consecución; muy diferente a la película, y también más obvia), destilando una atmósfera más sucia y cruda (si bien, King no se ceba en demasía, lo deja notorio para que lo vivamos plenamente). Los dos personajes son únicos protagonistas, y casi todo el relato es narrado (a excepción de unos diálogos con Andy) y descrito por Red, con lo que vio, vivió y escuchó acerca de este. Ello conlleva y añade una fuerte carga de mitificación y leyenda, que envuelve a la historia, por la profunda admiración, que quizá, el personaje de Red siente por alguien por primera vez en su vida.
No hay duda alguna que ambas voces, film y relato, (las dos magníficas, me quedo con ellas por igual) contienen una serenidad y magia única, narrando una historia acerca de la verdadera redención y obstinación por vivir; dejando aflorar la esperanza, que es el significado de todo rumbo vital. Es un bello canto a la libertad y el entusiasmo por la vida.
Me ha encantado. Como no podía ser de otra manera. Y dice mucho, pues la película es una de mis favoritas de todos los tiempos.
2/ Verano de corrupción: ‘Alumno aventajado’(4*):
Todd Bowden es un avispado y brillante adolescente que reparte periódicos, entre otras labores. Un día decide adentrase en la casa de uno de sus clientes; el que él presume que es un anciano de pasado oscuro; un antiguo jefe de las SS.
En el segundo relato largo, o novela corta (cómo quiera verse; pero yo, particularmente, me quedo con el segundo término) dentro de la subdivisión estacional, King retoma su pulso por excelencia, el del terror humano, lo espeluznante, bochornoso y más terrible. No hay duda que el autor es un genio adentrándose en las oscuridades más profundas del ser humano; y este soberbia obra lo ratifica (y lo digo, no siendo de mi agrado leer acerca de tanta maldad). El aura que envuelve la trama destila horror y crueldad, perversidad, frialdad y falta de empatía. King nos presenta (una de sus especialidades y puntos fuertes) a dos personajes principales turbios, directamente negros y demoníacos: un psicópata y un aprendiz en ciernes de ello. La diferencia entre ambos, básicamente, es su experiencia y enfrentamiento con la realidad. Mientras que el anciano tiene esa serenidad y templanza que da la maestría, el chico es mucho más flemático e incoherente en sus actuaciones; no ha aprendido a desgranar su rabia y crueldad. Pero algo en que los dos coinciden, es en su intento de huida de lo que son; sin precisamente luchar, además de su exposición a la realidad de su ser. Dussander esconde y reniega de su crueldad por supervivencia, y Bowden lo hace por egoísmo y proyección de futuro. No obstante, al unir su camino junto a del malvado Kaiser de Patin, se descubre al él mismo y de lo que es capaz, al tiempo que el viejo despierta de su somnolencia vital, recuperando su motivación. Una unión explosiva, que se divide en dos actos. Por un lado, en el desarrollo de la intimidad y conocimiento de los protagonista y su particular contienda, con el juego del gato y el ratón. Y por el otro, en el entramado que se acaba formando, con el devenir de las casualidades, y su justicia poética.
No puedo más que admirar el trabajo que hace King, al adentrarnos en una historia tan espeluznante, pero soberanamente bien escrita y radiografiada psicológicamente. Es por ello, y como me reitero, pese a no agradarme particularmente sus personajes (por no disfrutar esa aura tan insana y perversa, sin escape alguno), tengo que admirar y reconocer lo notable; y éste es el caso. A los demás que se encontraran en mi situación, decirles que la cosa se enmienda; como no podía ser de otro modo (ojalá pasase en la vida real también).
Me ha gustado mucho.