Tras un traumático divorcio, Jana decide romper con su vida y unirse a - «La Comunidad- », un grupo de crecimiento personal que se ha establecido en una zona de montaña. Mientras en su vida sucede una serie de desprendimientos materiales y emocionales motivados por las enseñanzas del grupo, Oliver, su hijo, desaparece en el campamento. La amenaza del aumento de lobos en la región y el hallazgo del cadáver de un senderista en las inmediaciones introducen la sospecha de que el niño pudo haber sido víctima de un ataque, lo que convertirá la búsqueda en una pesadilla no solo para Jana, sino también para la comisaria encargada del caso y para los habitantes del pueblo más cercano. Las tensiones van creciendo en torno a conflictos larvados en la zona: cazadores, ecologistas, periodistas hambrientos de una noticia escandalosa, sacarán a la luz antiguos secretos.
Las leyes de la caza es una novela que trasciende la estructura clásica del thriller para plantear una fábula que pone en cuestión la idealización contemporánea de la vida en la naturaleza, los modos en que el tardocapitalismo afecta nuestra cotidianidad y el deseo insatisfecho que nos arroja a la necesidad irreprimible de escapar.
Paseando por las estanterías de @librostraperos me topé con este libro y el flechazo fue instantáneo: un thriller rural escrito por una mujer y que explora los sinsentidos del mundo occidental? De cabeza. Y no ha defraudado.
Sus capítulos son cortos, escritos en tercera persona y giran alrededor de los principales personajes de esta historia. Ese carrusel sirve a modo de espejo al lector para hacerse una composición de lugar de cada uno, retratándolos con sus complejidades y matices.
La historia de misterio (la desaparición de un niño) sirve como hilo conductor para abordar cuestiones como el vacío que genera un mundo centrado en el consumismo desmedido, el colapso ecológico, la complejidad de lo rural, a la par que la falta de herramientas a nivel psicológico para enfrentar situaciones complejas nos vuelve vulnerables a ciertos discursos.
El libro es muy visual, la lectura absolutamente inmersiva. Puedes oír el crujir de las ramas del bosque y el fluir del río, sentir el olor a tierra húmeda, notar el frío que cala en los huesos.
Deja un final algo abierto con cuestiones inconclusas que tampoco resultan molestas porque, a pesar de todo, el thriller no es el protagonista de esta historia.
Me ha tenido absolutamente absorta. Un descubrimiento que os recomiendo encarecidamente.
Un buen thriller que vislumbra la llegada de los urbanitas al mundo rural, acompañado de nuevas creencias y gurús. Familias en proceso de separación y debilidades ante las respuestas vitales. Muy conseguida la estructura narrativa que se desarrolla en forma ascendente, que dinamiza la lectura y aporta en cuanto a la ambientación y personajes. Una lectura Henning Mankell quizás. Y con un final que no busca sentenciar sino imaginar, bien hecho, me pareció redondo en su conclusión.
Las leyes de la caza de Pilar Fraile es un thriller rural con un alma poética que me atrapó desde el primer capítulo, publicado en 2025 por Candaya, una editorial que siempre me ha sorprendido con sus voces únicas. Esta novela, escrita por una autora premiada y doctora en Teoría de la Literatura, promete una experiencia que va más allá del suspense.
La historia gira en torno a Jana, una mujer que, tras un divorcio doloroso, busca un nuevo comienzo con su hijo Oliver en “La Comunidad”, un grupo aislado en las montañas. Lo que empieza como un refugio de esperanza pronto se tensa con una desaparición que desata una búsqueda angustiosa. Sin spoilers, diré que los bosques oscuros, la lluvia implacable y los lobos crean una atmósfera que te envuelve, mientras las relaciones humanas se complican con rencores y alianzas frágiles. Es una trama que te mantiene intrigado, dejando espacio para imaginar.
Lo que más me marcó fueron los personajes y el estilo. Jana evoluciona de una figura vulnerable a una madre decidida, y Oliver, aunque presente en los recuerdos, es un símbolo de inocencia que te estremece. Fraile construye cada personaje con matices, evitando juicios fáciles, lo que los hace humanos y cercanos. El estilo, por su parte, es una delicia: una prosa lírica que mezcla descripciones sensoriales —el crujir de ramas, el frío en la piel— con diálogos tensos, reminiscentes de un Rulfo moderno. El ritmo alterna calma y urgencia, invitándote a leer sin pausa.
Personalmente, le doy 4 estrellas. Me fascinó cómo Fraile entrelaza temas como el desarraigo y las utopías fallidas de “La Comunidad” con nuestra propia lucha por encontrar sentido en un mundo consumista. Aunque su brevedad deja algunos cabos sueltos que me habría encantado explorar, la experiencia fue intensa y emotiva.
Recomiendo esta novela a quienes disfrutan de thrillers psicológicos con un toque poético, a amantes de la literatura española contemporánea y a cualquiera que quiera reflexionar sobre la naturaleza como reflejo de nosotros mismos. ¿Qué opináis? ¿Os ha atrapado alguna escena en particular? Me encantaría leer vuestros comentarios.
Una novela excelente: la trama engancha, el estilo es personal y depurado, los personajes están bien elaborados... Y el ambiente es sobrecogedor.
La estructura es muy inteligente y la sabe aprovechar: capítulos presididos por una cita de la ley de caza; y, dentro de cada capítulo, se suceden las voces de los personajes importantes (Jana, La Comisaria--Carmen--, Jonás, El Manco, Celeste).
Aunque el thriller suele ser bastante superficial, en este caso Pilar Fraile ha creado una novela de una profundidad abrumadora: la España vacía (o vaciada) como escenario de la polarización social (animalistas y cazadores). Pienso que un acierto enorme es cómo la novela es cinematográfica: no tanto por la forma de presentar los personajes y espacios, sino por la atmósfera que crea apelando al tacto, al oído, al olfato..
Un thriller que en realidad está hablando de por qué nos sentimos perdidos. Perspectivismo, un espacio mítico y una investigación contra reloj. La lectura atrapa y deja muchos interrogantes y reflexiones abiertas. Un descubrimiento.
Es una novela policiaca muy floja, el lenguaje es pobre, y creo que es algo simple y previsible. La madre protagonista no te la crees nada. No me ha entusiasmado.