Hace tiempo que no me emocionaba tanto por un reencuentro. Si bien esta parte no gira únicamente en torno al clérigo Sein, su regreso junto al resto de la banda me da mucha felicidad. Me asombra la capacidad de esta historia para construir personajes tan sólidos que, incluso en medio del caos, se sienta natural y hermoso su reencuentro. La narrativa en torno a la batalla entre distintos grupos, los cuales están los Guerreros de las Sombras, los Magos del imperio y los representantes de la Asociación continental de Magos, es una locura leerla y verla, como también reflexionar sobre las medidas y contramedidas que hacen cada parte. Es mucha información, sí, pero se presenta con una dinamicidad que hace sentirme inmerso. Cada enfrentamiento está lleno de ingenio y refleja la virtud esencial del manga de Frieren: la caracterización profunda de cada figura. Las escenas de combate fluyen con coherencia y sin artificios. Incluso en sus momentos más frenéticos, cada batalla deja una enseñanza, una verdad que resuena más allá del conflicto. Aunque todavía no tengo claro cuál es el rol exacto del intento de asesinato contra Serie, la oportunidad de ver al equipo reunido nuevamente ha sido suficiente para sentirme más que satisfecho.