Primera vez que leo a Sabina. Me gustó mucho la parte en la residencia, viendo a Leila como un personaje secundario. Siento que da cuenta de cómo es el proceso de escribir una novela con toda la locura, pero también la luminosidad que significa.
Es un diario ecléctico con escritos muy breves y dispares, ideas sueltas, sueños, experiencias de la vida cotidiana y el seguimiento del proceso de escribir una novela. Me costó entender el ritmo y entrar en el mundo del diario hasta que llegué casi a la mitad del libro. Luego lo disfruté, me emocioné y me reí. Me gusta la transparencia que promueve, ya que vengo leyendo diarios que son mucho más reservados. Se nota que la autora escribe sin pensar en que alguien va a leer sus diarios.
"Muchos libros por los que siento adoración total son obras cuyos autores escribieron con una pulsión íntima, olvidados de que ahí fuera había un mundo que iba a leerles."
"En realidad, quería escribir como antes, de niña, sola en mi cuarto, inventando cuentos para nadie."
Leo a Sabina de la misma manera en que bajo en bici por una pendiente: intento ir despacio con el freno apenas apretado, pero me cebo, aumento la velocidad y levanto los pies de los pedales hasta que el final del libro me frena como un semáforo en rojo y quiero volver a empezar, al ritmo de otra canción. Su capacidad de rescatar fragmentos cotidianos, tanto en sus escritos como en sus historias de Instagram, es fascinante y adictiva.
me estaba gustando pero a lo último se puso increíble. un diario sobre escribir como condena y como escape a la vez. las ansiedades, miedos, expectativas y amores de una autora en el proceso de escritura de la novela que tanto soñó escribir. lo primero que leo de ella y me dejó con ganas de más.
La primera mitad del libro es el diario de escritura de la protagonista durante una residencia. Toda esa primera parte me gustó mucho. Después sentí que divagaba, que se perdía el espíritu de diario.