Un retrato poético del deseo de vivir a través del arte.
Tras la muerte de su padre, una mujer se recluye junto a un pájaro enjaulado en una casa en las afueras de Buenos Aires. Lleva consigo un óleo de Emilia Gutiérrez y una obsesió el rojo con que la artista pintó el colgante de ese cuadro, justo antes de pasar los últimos treinta años de su vida encerrada en un departamento de Belgrano, período en el que dejó de pintar porque los colores le producían alucinaciones.
Ágil y fragmentaria, a través de una prosa poética y sútil, La flamenca explora, a partir de la figura de la Doppelgänger, la obsesión de dos mujeres por el color y la fijación de la narradora con la pintora en el tiempo elástico del aislamiento en el que la cordura y la locura por momentos se entrelazan.
Escrita a media voz, para no despertar a tantos libros que gritan, la novela de Montes regala esa arcaica felicidad que hace que sigamos leyendo un personaje. Inventa a la flamenca, heredera desclasada, rentista precaria y frugal que se deja capturar por el hechizo del arte para descubrir algo más grande que ser artista o hacer una la sensibilidad como forma de vida. Alan Pauls
Este es un libro sobre la obsesión de una mujer con una pintura, o ni siquiera, con el detalle de una pintura, y ni tanto, más bien con el indefinible color carmesí de ese detalle. La protagonista de La flamenca tiene algo de la protagonista somnolienta de "Mi año de descanso...", de Ottesa Moshfeg; porque en realidad forma parte de la larga tradición literaria de mujeres empujadas al ostracismo, presuntas locas del ático que en realidad resultan intolerables para la norma.
Aunque confieso que lo que más me interesa es un impulso anterior al libro: que sea el producto de la obsesión de alguien con una artista casi ignota, cuya búsqueda no implicaba rédito alguno más que su inevitabilidad, que sea una estación indispensable hacia un futuro en el que todos sepamos quién fue Emilia Gutiérrez.
No tengo el intelecto ni la paciencia que se requiere para este tipo de narrativa poética. No me atrapó la historia ni me conmovió el personaje. El final es muy evidente y en los agradecimientos hay más personalidades de la escritura que las páginas que tiene el libro.
Un libro corto, poético y sencillamente hermoso. La historia de una obsesión en soledad, donde el apasionante mundo del coleccionismo y las obras de arte, descubren un óleo de Emilia Gutierrez. La narrativa termina haciéndonos querer saber más de la artista, y también hacernos de ese cuadro para ponerlo en nuestra casa y quedarnos también nosotros atrapados por el colgante color rojo carmesí. No solo eso, el libro también nos deja queriendo saber más de la narradora de este diario, que jamas dice su nombre, rodeándola de misterio.
muy interesante forma de desarrollar el efecto y el vínculo que se teje entre el arte y los sujetos. me costo engancharme porque personalmente no me gusta la narración en forma de notas breves. "lo que ella vivió quedará para siempre en su universo de sombras" p.140
Con cada página me daban más ganas de saber más de Emilia Gutiérrez y de entender por qué la narradora no podía dejar de pensar en ella y su obra. De a poco, a esa obsesión por Emilia y por el rojo carmesí la empecé a sentir como propia. Me gustó especialmente la forma en que se habla de ese color: dónde lo busca, cómo lo persigue y qué espera sentir al encontrarlo. La escena de la bañera 10/10
Es una metáfora, el intento de encerrar en un círculo la belleza. Compro sobre todo la textura que produce una prosa limpia contra el estado de ánimo cargado de la obsesión y el conjuro.
Es como un pequeño ¿diario? de una obsesión. O de varias: una pintura, un color, un pájaro, un comercio de barrio. Me parece novedosa e interesante la búsqueda y sobre todo el resultado. Es una lectura súper ágil y me dejó con muchas ganas de leer más de Ana Montes (y de saber sobre la vida de Emilia Gutiérrez).
4.5⭐ No lo podía soltar. Arte. Obsesión. Color rojo y la soledad. Me estoy dando cuenta que me gusta mucho leer sobre soledades. Naturalmente ahora quiero saber más de la vida y obra de Emilia Gutiérrez.
Respeto las obsesiones porque yo soy una persona obsesiva. Pero no entendí en este caso a donde iba la novela.. Arranca con una idea que al final del libro deja por meter otra. Esa suerte de efecto fantástico del final (?) no encaja de nada con el comienzo. Yo creo que era un cuento que quisieron estirar y no sé si soy yo que no me gusta nada lo que vengo leyendo últimamente o que en realidad se vende como increíble algo regular.