La escritura como puente infranqueable cuando todo se quiebra.
Josefina Licitra publica un artículo sobre su padre, quien apenas le dirige la palabra y vive en Europa desde que, en 1978, se fue de Argentina como exiliado político. En ese texto reconstruye parte de la historia familiar y trata de entender por qué su padre ha dejado de hablarle y "cómo la distancia engendra un silencio abrasivo, capaz de erosionar lazos que, culturalmente, están pensados para resistir casi todo".
La nota es la molotov que termina de hacer añicos su pasado en comú a partir de ese momento, él la cancela y ella queda paralizada, sin poder volver a escribir. Hasta que se entera de un inminente viaje de su padre a Buenos Aires y comienza así un diario, esperando esa llegada.
Con Crac, Josefina Licitra logra su libro más personal y recoge las fracturas de su historia familiar, que son también las de un país que en los años 70 cruzó todos los límites imaginables, para soplar el polvo y darle vida a una novela delicada y potente, que se pregunta sobre la escritura y la imposibilidad de la escritura, sobre la familia y sobre los pasos a dar cuando todo se quiebra. Un libro que se lee con el corazón en la boca y la elegancia afilada de su prosa como sostén emocional.
Periodista, cronista y narradora argentina. Ha escrito para Rolling Stone, Newsweek, Vogue, Brando, El País Semanal, Etiqueta Negra y Gatopardo, entre otras. En 2004 ganó el premio CEMEX-FNPI en la categoría texto. Dictó talleres de crónica periodística y publicó el libro de crónicas Los imprudentes.
Desde ya que es un libro que está exquisitamente escrito y no merece menos que cuatro estrellas. Sin embargo, al carecer yo de daddy issues no me interpeló tanto.
Un libro que recuerda de qué está hecha la escritura: pequeños duelos, verdades crudas, tiempo, silencio, aceptación.
Para cualquiera que padezca el don/la maldición de construir universos con la palabra, este diario de un desencuentro es también un reflejo del acto más insólito que hay: intentar abarcar en un libro lo que se nos escapa en la vida.
Lectura a la que sentí trabada, plagada de referencias externas. Narra algo triste de un modo glacial. No me conmovió, no empatice, y no es una escritora para mí. Abandone “38 estrellas” y casi abandono este también. Como corolario de las 2 líneas que escribí, dejo lo siguiente: tanto se queja del abandono de su padre, y termina haciendo lo mismo con un perro. Debería analizar en terapia – y salvando las distancias – porque la lastima tanto la partida de su papá pero hace lo mismo con un cachorro labrador.
Precioso y movilizante. Me hizo pensar en mi papá y en los esfuerzos que sostienen los vínculos en la distancia. Voy a leer otros libros de Josefina porque la escritura me pareció muy linda y amigable.
Todo lo que escribe J. Licitra me gusta, me deja impresionada por la versatilidad con la que narra. Sin embargo, quizás porque me identifico con bastantes pasajes, recuerdos e historias de este libro, lo termino con una sensación de tristeza, de nostalgia, de presente inacabado. "Retirar la palabra es una forma de matar a alguien civilmente". Demoledor.
Un libro corto, conmovedor. Un tema universal pero escrito de manera muy bella. Me enteré de "crac" por un newsletter #cortito. Agradezco esta gran recomendación ❤️
Voy a tomar las palabras de Hinde Pomeraniec, para esta reseña:
Es un texto autobiográfico en el que Josefina Licitra narra su permanente desencuentro con su padre, quien en 1978 dejó la Argentina como exiliado político. A partir de la publicación de un texto sobre este tema, primero en portugués y luego en español, su padre deja de hablarle, resquebrajando el vínculo debido a la idea de traición, un concepto clave de los años 70.
¿Necesitamos pedir permiso a los otros protagonistas para contar nuestra versión de la historia familiar? ¿La historia familiar pertenece a todos o no es de nadie? ¿Puede el acto de escribir poner en riesgo el amor de los que amamos?
Amparada por citas de grandes autores y bibliografía sobre el tema, Licitra reconstruye los vaivenes de la relación entre hija y padre. "Crac" se lee como una memoria familiar que narra la necesidad de convertir la biografía en letra, y las dificultades que convierten esa pulsión vital en un abismo.
"Se escribe lo inevitable" dice Josefina en una de sus páginas y creo que es lo que hace en este texto. No pudo evitar escribir sobre su padre y la relación con el por que solo así pudo cortar la especie de maldición que la había dejado sin poder escribir luego de una pelea con el. Hay cosas que tienen que ser dichas e incluso cuando no se pueden decir a un otro por multiples motivos es casi inevitable que no surgan, no salgan, no aparezcan por algún otro medio. Aunque las palabras no pudieron ser dichas oralmente en una conversación con su padre, fue inevitable frenarlas. Así nace este libro, como un modo de decir, de decirle, de acercarse y a la vez distanciarse de ese padre por el que empezó a escribir, por el que quedo inhibida a escribir y por el que le dió la escusa para romper con ese bloqueo. Es un libro espectacular, escrito de una manera muy personal. No podía parar de leerlo, no quería que termine.
Me encantó este libro de Josefina: es la historia de un desencuentro, de una grieta silenciosa entre una hija y un padre separados por geografía y tiempo. Él se exilió en Madrid durante la dictadura, mamá e hija se quedaron en Argentina... y así, la distancia fue creciendo.
El detonante es la visita del padre a Buenos Aires - ¿irán a encontrarse finalmente Josefina y su papá? La escritura de Josefina es como un abrazo cálido: te envuelve y te lleva a esos rincones de recuerdos y emociones a medio decir.
Lleno de citas literarias y reflexiones sobre la escritura y el porqué escribimos, pero lo que más me conmovió fue la forma en que destila el desencuentro familiar, los lazos que se tejen y destejen con el tiempo.
Si leíste "El Señor Licitra" en Orsai, esto es como una edición expandida, otro intento de resolver el desencuentro desde la escritura.
Está lleno de sentencias preciosas. Algunas propias pero sobre todo ajenas. Hace hablar muy bien a sus citas, están bien elegidas y enmarcadas. Gran trabajo de lectura que es para mí el corazón del quiebre. La lectura de lo que lee en todos lados; en los libros en las cartas del padre en los gestos familiares en los amigos del padre. Pero siento que la no historia el no encuentro no se tensiona y que por momentos la insistencia con el cuerpo que escribe se vuelve recursiva.
Toda nuestra vida desde su origen (bueno o malo) tiene relación con nuestros "Padres&Madres" o como en este caso la "No-relación" Padre-Hija. Josefina es muy valiente al contar todo, a su modo de ver, tratando de explicar lo que les sucedió. Nos vemos reflejados en ellos (en mayor o menor medida).Si tuviera el talento de la autora, me encantaría escribir un texto así sobre mi familia. Muy recomendable...
"¿Para qué sirve, entonces, una familia? ¿Para qué, sino para intentar sanar eso que se malogra? Cuando un hueso se rompe, el resto del cuerpo centra su energía en una causa común: soldar lo que se partió. ¿Con una familia no debiera ser igual?". Brutal.
9 días, 2 vidas, 1 relación rota y 2 certezas: la sangre no tira y el amor se construye.
Me gusto! Lo leí para el club de lectura Club 1985 con @unajuliacoria y @marcelouteje, que consiste en comer con la autora comida que aparece en el mientras charlas de la novela. Las cartas del padre recién exiliado me DESTRUYERON y después me pareció un enroscadoooooo (el señor licitra). Yo soy team Fideo y voto que se reencuentren. Ame a Maite y el Nonno.
El libro me enganchó, pero me pasa con esta autora que no me llego a conectar emocionalmente, no sé. Ella igual muy pesada tratando de descifrar a un señor que se nota a la legua que nunca hizo terapia y que todo indica que los bardos que tiene son de él y no tienen nada que ver con ella. Aparte, ¿qué podés pretender si compraste un cachorro y como rompía toda la casa lo regalaste?
a pesar de no tener nada en común con la vida de la autora ni con su experiencia de abandono, con un padre presente, habiendo nacido en el año 83, encontré muchísimo para identificarme. No sabría decir si es el estilo de la autora o la sinceridad con la que narra. pero hay un aspecto fundamental que me conmovió, esa necesidad de escribir y publicar.
las relaciones a distancia son difíciles. las paternales peor. I can relate to that. es un libro de reflexiones sobre la escritura, sobre la relación con su padre, sobre él mismo. hay mucho enojo y resentimiento y también mucho amor, de ambas partes. eso es lo más difícil, supongo. irónicamente, es un libro que me recomendó mi papá, por whatsapp, viviendo en otra provincia.
Me provocó muchas cosas este libro. Sí, empatice en algún punto, pero nuestras historias son tan diferentes que al final no hizo falta. Es difícil exponerse tanto, más incluso que en las redes, porque lo que tal vez solo es literatura, en la mente del lector es 100% vida real. Hay una diferencia grande entre la "literatura del yo" y la no ficción; en el medio, está este libro.
Es mi primera vez leyendo a Licitra y que sorpresa me lleve. Una pluma impecable y una narrativa que no me dejó soltar en libro en horas. Si bien por momento (más que nada el final) se puso un poco denso, su historia y su manera de afrontar la realidad de su padre es impresionante.
Librazo. Me encanto. Lo compre porque me tento la reseña de Juan Sklar y realmente estuvo a la altura de las circunstancias. En un momento en que tengo poco tiempo para leer y los libros no me enganchan, este libro lo logro. Recomendadisimo.
Disfruté sobre todo las partes más históricas de la reconstrucción de la vida de los tipos en la época del exilio, empezando por el señor Licitra, pero también el Fideo y los demás. El énfasis en la cosa de la danza se me hizo pesado, así como las citas filosóficas, no les vi el aporte.
"¿Para que sirve, entonces, una familia?¿Para qué, sino para intentar sanar eso que se malogra?. Cuando un hueso se rompe, el resto del cuerpo centra su energía en una causa común: soldar lo que se partió. ¿Con una familia no debería ser igual?🤧💔
Hermoso. Una defensa de la escritura como la forma que alguien encuentra para hacerle frente a la vida (más allá de lo que atraviesa particularmente la de Licitra que es de ella pero también de muchxs otrxs y por qué no, en parte de todxs). Se lee rapidísimo.
Libro conmovedor. A través de esta historia familiar se entreve los estragos que hizo la dictadura Argentina, los destrozos anímicos que tan difícil es rearmar. Me emocioné con todos los sentimientos que reflejan las cartas de su padre a lo largo de los años.