Estas crónicas escritas por Pilar Lozano, a lo largo de varios años de trabajo periodístico, son un duro recorrido por la historia de vida de niños y niñas y adolescentes que estuvieron vinculados, como en los peores tiempo de la esclavitud, con los grupos armados ilegales de Colombia. Estas, y otras historias de este libro, muestran la huella del conflicto en la infancia de nuestro país. Este libro reitera la tragedia humanitaria que simboliza para las niñas, los niños y los pueblos sucumbir y perderlo todo por el conflicto armado. Es el resultado de muchas jornadas de la periodista tras cada una de las historias, a lo largo y ancho de Colombia. Logra testimonios tan sentidos que muchas veces se confunde el género periodístico con el cuento o la novela.
Aunque los nombres de los protagonistas fueron cambiados para retratar sus historias, es doloroso saber que no nos cuesta mucho imaginar que este puñado de nombres ficticios son realmente miles, cientos de miles las historias similares que a lo largo de nuestra violenta historia poco a poco se van convirtiendo en estadísticas de un estado fallido, que no pudo asegurar a su población más joven el derecho a conservar la inocencia de la niñez por varios años, y poder conocer la paz y los sueños en su paso por la adolescencia rumbo a la adultez no prematura. La autora en este breve recuento de las charlas que sostuvo con jóvenes victimas de la violencia, nos permite conocer un ápice del dolor que pudo acompañar en su diario vivir como periodista, dejando este documento sumamente doloroso, estremecedor y al compararlo con los días actuales resulta hasta un poco desesperanzador, al evidenciar que los horrores contados en estas historias siguen sucediendo a lo largo y ancho del territorio nacional. Afortunadamente ella misma nos hace un llamado a la empatía desde lo individual para lograr transformar lo colectivo y preguntarnos que podemos hacer para que el entorno cambie, para que estas historias no se olviden, para que el fin de la violencia llegue, para que el país proteja la niñez de su pueblo.
Un libro terrible que habla de cómo el conflicto armado ha dejado sin infancia a niños y jóvenes de Colombia: a unos los ha desplazado, dejado huérfanos, los han reclutado los guerrilleros, han sido víctimas de secuestro o trabajan para los cocaleros. Se queda uno con el corazón apachurrado al escuchar cómo viven, lo que sienten y la marca que la violencia ha dejado en sus vidas.
Un libro tan real como emotivo. Pilar relaciona hechos, testimonios y sentimientos de una manera prodigiosa, tejiendo una profunda consciencia sobre el dolor colectivo e individual. Todas las historias son impactantes, y ¿cómo no? Se trata de nuestros niños en la guerra. Retratos de niños y niñas que no pudieron serlo.
Tengo incontables frases y sentimientos marcados de este libro, el más poderoso es el sentir de la responsabilidad. Tengo -tenemos- la responsabilidad de hablar de nuestra historia reciente y nuestro presente como Nación y territorio, como sociedad tenemos la responsabilidad de proteger a nuestros niños y brindarles una vida en bienestar.
Hay muchos caminos por recorrer para sanar esta tierra llena de sangre, masacrada y abusada hace siglos; nosotros somos las manos y las palabras que cambian la historia, porque si juntos nos protegemos y nos sanamos, juntos somos fuertes, caerán los que siguen cultivando y viviendo de la guerra.
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Es un libro muy fuerte, narra de diversas formas las historias de niños/as que han sido víctimas de la violencia del conflicto armado. Sin embargo, estos relatos nos dejan reflexiones muy importantes respecto a la otredad. Es decir, es muy importante recalcar que antes de este libro tenía ciertas ideas respecto a uno u otro grupo armado, sin embargo ahora, luego de leerlo siento que muchos se unieron porque no tenían más opciones. Conoces de forma superficial y en otros casos de forma más profunda sus motivaciones, que mayoritariamente se reducen a reducir la pobreza en sus hogares, y/o alejarse de la violencia intrafamiliar. Pilar Lózano narra las historias de una forma excelente, donde te sientes parte del relato e incluso te sensibilizas ante ello. El libro me encantó, eso sí es muy explícito y fuerte.
te deja verdaderamente pensando lo dura que es la realidad de los niños que son afectados todos los días en Colombia por el conflicto armado, es imposible leer este libro sin terminar afectado por las vivencias de los niños que vivieron esto encarne propia, es como si te moviera el corazón cada historia obtenida por esta increíble periodista, y si pudiera desear algo, desearía que todos pudieran caer en la realidad que se sigue sufriendo en Colombia por un conflicto que asta hoy en día sigue dejando huellas en los corazones de los colombianos
El libro muestra crónicas muy relevantes en la colombia previa a los diálogos de Paz con las FARC-EP, pero eso no le quita valor a todas las historias que narran un punto de vista desde la población infantil que ha visto como el conflicto armado desde distintas esquinas (combatientes y victimas) les ha afectado profundamente a tal punto de concluir que la infancia es una etapa de la vida que la guerra les quitó.
Crecimos un la guerra, un libro que narra una parte fundamental del conflicto armado en Colombia, los menores de edad que formaban parte de los Grupos Armados. Una serie de crónicas que más allá de contarnos lo que han tenido que afrontar los niños y niñas colombianos de zonas rurales. Más que una compilación de historias es un texto que invita a reflexionar constantemente al paso de su lectura. Libros como esté debieron haberme puesto a leer en el colegio.
Crónicas crudas de niños que son llevados a la guerra, muchos porque quizás no tiene otra alternativa económica. Pilar tiene una buena narrativa, atraparte, agradable de leer. Pese a que cada relato se de entre 20 a 30 páginas, se siente como que se ha leído una novela completa de cada chico de estos, quizás por el drama.
7 temas con diferentes historias que tocan el alma. Un capítulo en especial me arrugó el corazón: “Mi cuerpo es una colcha de remiendos “ que dolor de patria. Pensar que todo esto pasa en frente de nuestras narices y nos volvemos ciegos al sufrimiento. Un libro lleno de historias impactantes, que uno cree que solo pasan en las películas. Buen libro.
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Una lectura dolorosa e imprescindible. Narra la cruda realidad que vivieron muchos niñas y niñas en la guerra, quienes pagaron los "platos rotos" de la violencia, una infancia que les fue arrebatada. Es parte de la historia colombiana que a veces trata de esconderse u olvidarse.
Este libro narra en la voz de los niños lo que es ser víctima del conflicto en Colombia, debería ser lectura obligada para los que ven la guerra como la única opción, aquellos que viven en medio del rencor y el deseo de venganza por un conflicto en el que no pusieron ni un solo muerto.
Corto, y con una pluma ligera, eso no quiere decir que sea fácil de leer, son historias de niños que han sufrido por la guerra en Colombia. Relatos tristes que te llegan.
Más que un libro es la compilación de una serie de testimonios desde los ojos de los niños que han sufrido en carne propia las consecuencias no sólo de la guerra sino también de las decisiones de su círculo protector que es la familia. Triste ver como corazones inocentes llenos de amor deben aprender a enfrentarse al mundo con rudeza apagando la luz de sus ojos y llevándolos a una larga amargura. Tenemos mucho que hacer por nuestros niños en Colombia!!
Hace mucho tiempo quería darme cuenta de las crudas realidades de mi país debido a mi escaso conocimiento. Fue desgarrador y muy reflexivo para mí leer este libro. He quedado satisfecha con la narración de Pilar Lozano y con la manera en que me hizo simpatizar tanto con la historia y la realidad de miles de niños en Colombia. Es fundamental salir de la ignorancia sobre estos hechos y realidades de nuestro país. 4/5