MUJER, MONJA Y POETA; ESPÍRITU INDOMABLE EN UN MUNDO DE HOMBRE NECIOS
Fénix de América, la Décima Musa, consentida de la virreina y antagonista del arzobispo Francisco de Aguiar; hija del volcán por haber visto la luz a los pies del Popocatépetl, pero registrada como "hija de la Iglesia" por haber llegado al mundo en bastardía; cortesana, religiosa, dramaturga… Todo eso —y más— fue Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, la más grande poetisa que han dado estas tierras mesoamericanas.
1695. La muerte la ronda, pero sor Juana no se doblega. Con su pluma como espada, escribe sus desde los juegos secretos entre libros prohibidos en la hacienda de su abuelo, hasta los fastos instantes de la corte virreinal, los aplausos de la alta sociedad y los silencios dolorosos tras los muros del convento de San Jerónimo. Una vida de genio, de pasión, de versos que desafiaron a reyes, inquisidores y siglos.
Yo, sor Juana, mujer volcán continúa la serie de novelas de Pedro J. Fernández sobre los personajes de la historia de México que nos dieron identidad. Adéntrate en nuestro pasado virreinal de la mano y los versos de una mujer valiente y decidida que rompió las convenciones de su tiempo y que, como tantas otras, ayudó a construir esta gran nación.
"Como hija del sol, del volcán, de la Nueva España, de la Iglesia, volé demasiado alto, desafié a los hombres más importantes de mi tiempo, visité los rincones del Universo y, entonces, caí estrepitosamente."
Pedro J. Fernández es un autor mexicano apasionado por revivir el pasado con voz propia. Es el creador de novelas históricas que han marcado a miles de lectores, como Yo, Díaz, Soy Malintzin, Iturbide: El otro padre de la patria, Maximiliano: Memorias secretas del emperador mexicano, y Morir de pie, entre muchas otras. Su obra combina una profunda investigación con una narrativa íntima, literaria y provocadora.
Con más de 185 mil ejemplares vendidos, ha logrado posicionar su nombre como una referencia en la novela histórica en México. También es autor de libros infantiles como Mexicanas que hicieron historia, galardonado con el Premio CANIEM al arte editorial, y ha sido invitado a ferias del libro en todo el país.
Además de escritor, es sommelier y creador de las Cenas con Historia, una experiencia que une gastronomía, vino y narración histórica. En redes sociales, sus publicaciones virales han generado miles de interacciones, y su enfoque único le ha permitido conectar con nuevas generaciones lectoras.
Pedro no solo cuenta la historia: la interpreta, la humaniza y la vuelve urgente.
La biografía de Sor Juana contada por ella misma. A través de sus páginas, ella cuenta su vida desde su infancia hasta su muerte. Es muy ameno, disfruté mucho cada capítulo porque pude conocer los detalles de sus aventuras, por ejemplo, cuando ingresó al primer convento y tuvo que salir por la severidad del mismo.
Es importante destacar que aunque ya conocía toda la biografía de Sor Juana, leer este libro fue como conocerla por primera vez. Me intrigaba seguir leyendo para conocer el desenlace.
Yo, Sor Juana. Mujer Volcán Pedro J. Fernández Editorial Oceano
En este libro conocemos la vida de Juana Inés, una niña que nace a mediados del sigo XVII muy cerca de los volcanes . Sus padres no están casados, por lo que su niñez transcurre en la hacienda de su abuelo , que será el lugar dónde a edad muy temprana iniciará ese amor que tuvo por las letras.
Pedro J. Fernandez nos lleva desde esta niñez, a los años que vive con sus tíos en la capital y como después pasa a ser parte de la corte de la Virreina y como finalmente se integra al Convento de San Jerónimo , donde tomará los hábitos y el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz y permanecerá ahí hasta su muerte en 1695, todo esto narrado en 1a. persona tanto por la misma Sor Juana como por su Confesor.
Nuevamente Pedro, logra introducirnos a la vida de un gran personaje de forma sencilla y ligera, y nos deja con ganas de saber más de la vida de la Fénix de América, la décima musa y de sus obras.
Sólo puedo reiterar mi admiración por sor Juana Inés de la Cruz y su amor por el conocimiento, el aprendizaje, la escritura, el arte y el mundo, en general, así como por su fortaleza y lucha por sus derecho a SABER. ¡Qué gran viaje fue poderme asomar a parte de su vida!
Nunca había leído un libro de Pedro J. Fernández y quedé invitada a leer otros que hayan salido de su mano. Me gustó mucho su estilo y el ritmo que mantuvo a lo largo del libro. Definitivamente será uno de mis favoritos de este año.
Con cada libro que leo de Pedro, más fan me vuelvo.
Esta vez, nos trae la vida, obra y una que otra receta de cocina de la décima musa, Juana Inés Asbaje Ramírez y Santillana. Sor Juana, para los cuates.
Para quienes no conozcan a Sor Juana, fue una monja mexicana del siglo XVII adelantada a su tiempo, pues, además de leer y escribir, privilegios que en esa época eran casi exclusivamente para los hombres, era poetisa, científica y una enamorada de los libros y las letras, que desafió a los más poderosos. Incluso sus textos cruzaron el océano hasta España y alcanzó la fama en el viejo continente.
Como en todos los libros de esta serie, el personaje nos narra su vida en primera persona; la moribunda Sor Juana, presa de una epidemia que asoló la Nueva España, nos lleva de la mano por su infancia, donde empezó a leer y escribir a temprana edad, a pesar de todos los obstáculos; por su adolescencia y su vida en la corte virreinal y su amistad con su amada Laura; por su llegada al convento de las Carmelitas, y luego al que sería su hogar definitivo: San Jerónimo.
Es tan poético el tono que usa Pedro para describirnos las escenas, que incluso las recetas de cocina pueden saborearse, y es que, se dice, que la propia Sor Juana hablaba en verso, usando palabras esdrújulas y un ingenio avasallador.
La división de cada parte comienza con una receta de cocina, tal y como la escribió Sor Juana, porque sí, hasta en la cocina encontraba inspiración.
Es increíble cómo Pedro logra fusionar la ficción con la realidad, de tal forma que no sabes donde termina una y empieza la otra.
Sor Juana, el Fénix de América, para bien o para mal (de algunos), logró lo que muchos no han podido: inmortalizarse por medio de sus amados trazos de tinta sobre la blancura del papel.
Pedro lo volvió a hacer. Es tan perfecto que no sé ni por dónde empezar. Nos muestra a la mujer que hubo detrás del personaje de Sor Juana Inés de la Cruz, una mujer llena de fuego en su espíritu y este amor por el aprendizaje, pero todo ligado hacia su fe, ya que para ella se complementaban una con la otra, y lo más importante nos podemos dar cuenta que toda su obra hasta el día de hoy sigue vigente y así de alguna manera resurgió de entre las cenizas como el fénix de América.
Siempre Pedro J. Fernández es una maravilla de leer, podría hacerme sentir el enojo y resentimiento del peor villano si se lo propusiera. Hoy un personaje no tan reconocido fuera de los billetes mexicanos me ha platicado todo lo que vivió, lo que era amar las palabras y la tinta. Creo que ponerse en los zapatos de Juana Inés no fue algo sencillo por la enorme reputación que ella tiene y lo hizo de una forma muy honesta, que me hizo querer conocer más de ella.
La primera pregunta que surge al ver este libro es: ¿un hombre podrá retratar la vida de una mujer? A ver, no es cuestión de géneros, pero sí es cuestión de géneros. No necesitamos entrar en una serie de análisis complicados sobre lo diferente que puede ser tu experiencia de vida dependiendo de si naces hombre o mujer (sin por este comentario ser binarista), menos aun en siglos pasados como en el que vivió Sor Juana, eso es un hecho, por lo que es natural preguntarnos si un hombre en el siglo XXI podrá hacer un verdadero homenaje a la vida de Sor Juana al ponerla entre papel y tinta.
La respuesta en este caso es rotundamente no. No solo se trata de que el libro es terriblemente lento y no aporta nada más que lo que uno podría encontrar en cualquier libro o sitio web sobre la vida de Sor Juana, si no que el autor se desenvuelve con algo muy propio de los hombres: osadía.
Son bien conocidos los rumores sobre la homosexualidad de Sor Juana, es algo de lo que cuatro siglos después de que ella falleció seguimos hablando y ejemplifica un poco lo que comentamos al inicio: tu vida desde el día 1 puede ser distinta simplemente por el hecho de ser mujer, tanto que al día de hoy seguimos cuestionándonos sobre la sexualidad de una mujer que fuera lesbiana o no, es algo que solo ella supo con certeza y que es solo un aspecto más del personaje que ella representa para México.
No obstante, en un acto que no me atreveré a tildar más allá de osado, Pedro J. Fernández decide de una vez por todas aclararnos que ella no lo era, ¿con qué derecho? El que él mismísimo se confirió al escribir a página 77:
“Mi amistad con la virreina tuvo raíces profundas y floreció en versos, porque ella fue inspiración de mucha tinta, debo decir que sólo fue eso. Una amistad que, es posible, trascenderá los siglos.”
¿Por qué no dejar que las obras de Sor Juana hablen por sí solas?, ¿por qué aclarar lo que ni ella quiso hacer? ¿No el trabajo de un biógrafo es el de retratar la vida del retratado?, ¿no inventar o aclarar cosas de las que no tiene certeza?
No obstante, me parece que esta aclaración viene de algo mucho más profundo del autor, puesto que he acudido a una conferencia sobre la obra y al llegar justamente al fragmento anterior, el autor ha hecho una mueca de desagrado al expresar que “no entiende por qué la gente sigue diciendo que ella era lesbiana cuando claramente solo tuvo fuertes amistades con mujeres”. La verdad desconocía que el autor fuera tan cercano a Sor Juana en esa época.
Me parece que Pedro pasa por alto lo mucho que puede influenciar en el estudio de la vida de una persona que sí existió que se asegure en papel un hecho que él desconoce. Retratar a una persona siempre debe tomarse con gran responsabilidad.
Después de ver las libertades que se ha tomado Pedro con este personaje, no me quedan ganas de leer algún otro libro de él.
Una bella ficción de lo que Sor Juana contaría de sí misma. Es muy bonita esta redacción en primera personas presentándose ante la sociedad hipermoderna de este México, que la vio nacer pero que no existía cuando ella vivió, porque ella estuvo en la Nueva España. Nos adentramos a si psique, conociendo su más tierna infancia en Amecameca, su llegada a la corte de la Nueva España, su cercanía a dos virreinas, su gloria y proliferación literaria y su declive al ya no tener un público que solicitara la producción de más obras, el olvido silencioso de esa que ella era. Los más destacable el identificar que esos hombres necios siguen ahí pero se han hecho cosas, y quizás me pregunto que pasaría si por un instante o quizás un día Sor Juan regresara a estas calles de la Ciudad de México... seguria recitando a los hombres necios o detente sombra de mi bien esquivo imagen del anhelo que más quiero.
Excelente forma de mostrar a la grandiosa mujer que fue Juana Inés. Hablar de Juana Inés letrada, culta, empoderada y fuerte, capaz de encontrar ciencia y valor en todo lo que le rodeó. Gran libro!
Una magnífica obra en la cual podemos conocer más a fondo a una mujer, aunque importante, poco se sabe de ella: Sor Juana Inés de la Cruz.
A través de la narración del autor podemos conocer la infancia, inspiraciones, inicios en la escritura y el reconocimiento que esto le dio a través de los tiempos, así como el final de su vida. El libro tiene una buena secuencia, lo cual hace que sea muy ligera su lectura.
Pedro sigue consolidándose como uno de los mejores autores de novela biográfica histórica.
Pedro nos muestra en esta nueva entrega que, la historia relatada en primera persona es esencial para entender a este personaje. Excelentemente descrita, con referencias magnificas del México Virreinal y descripciones tan fidedignas que te hacen sentir en el sitio, el autor supo retratar a Sor Juana en su esplendor. Imperdible.
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillán nació en San Miguel Nepantla, en la Nueva España, en 1648 o 1651, hija de criolla y español. Vivía con su madre, hermanas y abuelos, gracias a su abuelo descubre su pasión para la lectura y despierta en ella su curiosidad por conocer sobre el universo; de su abuela descubre su amor por la cocina. Desde pequeña demostró gran erudición para la redacción y la poesía.
Tras la muerte de sus abuelos se muda a la Ciudad de México con sus tíos, ahí aprendió muy rápidamente latín y formó parte de la corte de los virreyes, donde se convirtió en la tutora de su hija y la favorita de la virreina Leonor de Carreto. Su confesor, Antonio Núñez de Miranda no concebía que una mujer quien le enseñara a la hija de los virreyes, así que decidió probarla con un examen evaluada por 48 expertos.
Guiada por su confesor, entra en el convento de las carmelitas descalzas, ail cual no resistió y fue auxiliada por la virreina Leonor, para salir de ahí y después entrar como novicia al convento de San Jerónimo, en el que después decide ordenarse para convertirse en Sor Juana Inés de la Cruz, donde se convirtió en favorita de los nuevos virreyes, escribió versos, loas, villancicos, obras y hasta un libro de cocina, sus escritos trascendieron fronteras, llegando a España, Guatemala y otros países.
Murió el 17 de abril de 1695 en el convento de San Jerónimo, en la Ciudad de México.
La novela “Yo, Sor Juana: Mujer volcán”, publicada en 2025 por el escritor e Ingeniero mexicano Pedro J. Fernández y narrada en primera persona nos muestra la vida de Sor Juana Inés de la Cruz.
Nos habla sobre la niñez, la relación con su abuelo y el amor por los libros, la curiosidad que muestra por el conocimiento, su relación con la virreina Leonor (su cariñosamente Laura), el antagonismo con el arzobispo Francisco, su vida en el convento San Jerónimo, su pasión y descubrimiento por la cocina e indudablemente su escritura y sus versos complejos y maravillosos.
Impacta conocer sobre la Décima Musa y los hombres que buscaron silenciar su voz.
Me gusta la fuerza y pasión en el relato que nos brinda Pedro J. Fernández para mostrarnos a una Sor Juana valiente, apasionada y adelantada a su época.
Agradezco esta lectura conjunta con Luisa entre libros y la reunión donde pudimos compartir tiempo con el autor.
Yo Sor Juana by Pedro Fernandez offers a compelling and insightful portrait of Sor Juana Inés de la Cruz, highlighting her remarkable curiosity and intellectual vigor in a time when women’s voices were silenced. The book reveals new deltas about her life, emphasizing her relentless pursuit of knowledge despite societal constraints, and her daring exploration of controversial topics that challenged the boundaries between science and religion. Fernandez illustrates how Sor Juana’s inquisitive spirit led her to question dogma and seek answers beyond accepted doctrines, positioning her as a pioneering thinker ahead of her time.
Pedro J Fernandez nunca defrauda y es que en sus historias logra llevarte de la mano por esos rincones ocultos de cada personaje, siempre lo digo, ojalá me hubieran enseñado historia como con las historias de Pedro, definitivamente conocer así a Sor Juana hace más interesante su vida y su historia
Mi reseña – Yo, Sor Juana, mujer volcán de Pedro J. Fernández
Me gustó mucho leer sobre Malitzin (más conocida en México como La Malinche). Siempre me ha parecido un personaje de nuestra historia que nunca llegaremos a comprender del todo, porque gran parte de lo que se dice sobre ella es, en realidad, suposición o interpretación. Aun así, fue una figura clave y decisiva, como lo muestran las pinturas y testimonios que han sobrevivido de aquella época.
El autor logra una narración llena de detalles que pudieron haber sido, y que te transportan por completo a ese tiempo y a su compleja realidad. La historia refleja muy bien el choque entre los pueblos originarios del territorio que hoy es México y los conquistadores españoles, convirtiendo el libro en un relato fascinante y vívido.
Aunque se trata de ficción histórica, engancha desde el principio, te aporta datos interesantes y te invita a investigar más sobre los hechos reales.
Mi único “pero” es que hay una parte de la trama —que no revelaré— que me pareció un poco rosa, quizá demasiado idealizada para mi gusto. Aun así, el resultado final me encantó, y lo recomiendo mucho.