San Josemaría animaba a contemplar la vida de Jesús «como en una película». Sin necesidad de muchos libros ni demasiadas palabras, podemos echar a volar la imaginación y recorrer su paso por la tierra junto con las personas que lo acompañ sorprendernos como los pastores al contemplar al Mesías en un pesebre, asustarnos con María y José cuando lo perdieron en Jerusalén, observar cómo mira a una multitud hambrienta de felicidad, protagonizar sus parábolas… De este modo, podremos desarrollar en nosotros los mismos sentimientos de Cristo (cfr. Flp 2,5) para querer, como él mismo hizo, a quienes nos rodean.