Terminada la segunda parte de esta saga, tengo que decir que la autora ha hilado una maravilla de historia, la cual no he podido dejar de leer hasta que la he terminado. Si he tardado más de lo que me hubiese gustado es por el tema vacaciones y fiestas varias que me han tenido ocupado.
Antes de empezar, os tengo que avisar que doy por hecho que os habéis leído el primer tomo. Si no es así, seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad, porque podréis encontrar algún spoiler del primer libro.
No me voy a detener en analizar otra vez el mundo que Antlia ha creado, ya lo tenéis en la reseña del primero. Lo único que añadir al respecto es que la trama de la guerra entre las facciones sigue recrudeciéndose, llevando a realizar, por parte de ambos bandos, actos de muy poca moralidad. El tema de la guerra está genial llevado durante todo el libro. Está ahí, de fondo, haciendo algo de ruido hasta que de improviso salta a la palestra principal arrasando todo a su paso. Sencillamente magnífico.
También en este libro nos dan más información acerca del origen de las dos maldiciones que afectan a los habitantes de Delhn, la licantropía y el vampirismo. Veremos también los esfuerzos de los científicos por encontrar una cura a ambas y así conseguir parar la masacre que está ocurriendo en diversas ciudades del planeta. Pero no todo es tan sencillo, ya que el odio y el racismo siguen presentes en muchos estratos de la sociedad y habrá gente dispuesta a aprovechar cualquier avance en ese sentido para hacer el mal.
Dejando de lado toda la trama más fantástica del libro, voy a centrarme ahora en los personajes “secundarios”, los cuales son geniales. Amo a todos ellos, pero como dije en la otra reseña, tengo especial admiración por Andrea y Dámian, los cuales son imprescindibles en este libro.
Ella es la profesora de Defensa, y está en medio de los dos, ya que es la mejor amiga de Áldemir, pero también se lleva genial con Cirdán, ofreciendo sabios consejos, sobre todo al primero de ellos. Él, en cambio, es el mejor amigo de Cirdán y el que le lleva por mal camino, sin mucha resistencia por parte del otro todo sea dicho.
La historia de los dos me parece genial, porque ambos pertenecen al grupo de terrícolas que arribaron al planeta mucho más tarde que el resto por culpa de una avería en el camino, lo que lleva a algunas cosas que es mejor que leais.
También tengo que nombrar aquí a Derem y a Luth, los cuales siguen con su bonita historia de amor, totalmente ajenos a lo que sucede en el corazón de su hijo, al menos de momento.
Y aquí llega el plato principal de la reseña, la relación entre Cirdán y Áldemir, la cual he disfrutado como un niño pequeño.
Para empezar, me encanta la evolución de cada uno de los personajes por separado, porque la distancia que Ál impone al final del primer libro, hace que ambos piensen en ese dichoso pacto que los une. Por un lado Áldemir se reafirma en su necesidad de proteger el híbrido, mientras que este empieza a cuestionarse su “odio” hacia el kålhar. Lo que pasa es que, cuando vuelven a encontrarse, las chispas vuelven a saltar entre ellos. Desde momentos muy explícitos de cama, hasta broncas monumentales entre ellos, lo cual viene a reafirmar el tira y afloja que la autora se ha propuesto crear en la relación. También hay momentos más tiernos entre ambos que te dejan el corazón calentito, pero no te voy a decir más, si quieres descubrirlos tendrás que leer el libro.
En definitiva, este libro mejora muchas cosas del primero, que yo ya pensaba insuperables. Lo he disfrutado un montón y he conseguido entrar en la cabeza de personajes en los que en el primero me había resultado imposible. Todo en él me ha resultado redondo. Cerrando tramas importantes y abriendo otras que quedarán para el tercer tomo, del cual estaré pendiente de las redes de la autora.