"Todo lo que pasó el día que me mordió mi hija" es una colección de relatos sobre ser madre, ser hija y convertirse en monstrua. Y sobre mirar a tu abuela y sobre tener un cuerpo. Y sobre contestar una llamada de teléfono a las 4.19 y sobre ser fea. Muchos de los relatos son fragmentarios: están hechos a cachitos en talleres de escritura, autobuses o salas de espera. En todos hay desnudez, porque no hay intención de ocultar la vulnerabilidad a la que nos expone abrirnos en canal en ese tránsito que supone la maternidad. Y es que solo ahí, en la vulnerabilidad extrema, cobra sentido pleno la escritura.
Jo, me ha gustado mucho ❤️🩹 un conjunto de relatos, notas de móvil, fragmentos de una vida que conforman un collage de la maternidad, del cuerpo, de la hijidad. Le hace falta corrección, pero me ha sido superdisfrutable y me ha dado ganas de escribir.
Buah, me lo he gozado leyendo estos relatos. Ahora con ganas de probar a hacer las propuestas que nos comparte la autora al final, con ganas también de escribir en general y de compartir relatos concretos con amigas. Qué versatilidad la de Patricia escribiendo, qué bien ese jugar con los modos de hacer con las palabras y conjugar también pedacitos de realidad y ficción entremezclados de forma consistente.
Jo. Gracias por lanzarte a este libro y compartírnoslo, gracias por el salto (este también), gracias a la editorial por la apuesta y finalmente a Mary Read, la librería, por mezclarnos en esa presentación-encuentro-conversación-abrazo-charla que fue a la vez promesa, hogar, y finalmente deseo de leerte más y más. Porque... bueno, supongo que no soy la primera que queda con ganas de más, ¿verdad?
3,5 ✨ Es un libro raro, compuesto por capítulos independientes uno del otro. Todos los temas que trata giran en torno a ser madre, a ser hija, a ser mujer y a las presiones que a veces ello conlleva. Me parece que Patricia escribe poético, musical, con mucha sensibilidad.
Me ha gustado un montón este conjunto de relatos, la mezcla entre lo cotidiano y lo fantástico, lo tierno y lo doloroso, lo difícil y lo disfrutable de la maternidad, la hijidad y el tener un cuerpo. He encontrado muchos lugares compartidos en estas páginas.
También me ha hecho sentir que la escritura es un proceso compatible con la vida, que no necesita una que le sucedan cosas grandilocuentes, ni grandes espacios ni planes para sentarse a escribir.
Entre esta lectura que me ha llenado de ternura y que esta semana he soñado con un bebé mío, ahora solo pienso en ser madre, en la experiencia física de serlo, en el cansancio, el orgullo, el miedo y la alegría que debe sentirse❤️🩹 (no me dejéis, de momento)
Algunos textos son geniales, muy divertidos y frescos. Un viaje a nuestras infancias y juventudes de quienes nacimos en los ochenta, y con temas interesantes como el cuerpo o la maternidad. Todo está narrado muy bien, genera mucha empatía y conexión. Pero siento que ahí se queda el interés del libro, en la identificación con las anécdotas que se cuentan. Porque, para mi gusto, la mayoría de los textos no son más que anécdotas, en lugar de relatos con auténticas tramas (salvo el primero, "Madre de monstrua", que me ha parecido el mejor, además del epílogo).
Personalmente, me sobran por completo algunos fragmentos del libro, como listas de la compra, mensajes de texto o un diario durante el covid, por ejemplo, además de escenas que no aportan demasiado, salvo despertar recuerdos similares casi olvidados.
Echo de menos más imaginación, sobre todo después de haber entrado en el primer relato, realista pero con tintes de fantasía y realismo mágico. Y es algo que me pasa con muchos libros de reciente publicación: por muy bien que esté escrito, me canso un poco de tantas vivencias reales que resultan demasiado comunes, sin aportar nada verdaderamente original ni sorprendente. Sí, ya lo he comentado, las palabras están muy bien escogidas, pero pareciera que no hay nada más que hacer, tan solo reconocerse a una misma... y eso me aburre bastante.