Ñum-Ñum era un osezno que vivía al otro lado de la página. O sea, que era un osito de cuento. Pero allí desde el otro lado, era capaz de leer las distintas historias de los niños que le leían a él. Por eso, si lees este libro, Ñum-Ñum también podrá leerte a ti...
Gonzalo Maure nació en Valencia, España, y vive en Asturias. Tras trabajar varios años en la radio, en la actualidad se dedica exclusivamente a la literatura. Ediciones SM ha publicado también sus obras Nacho Chichones, Lili, Libertad (por la que obtuvo el premio El Barco de Vapor 1995) y El síndrome de Mozart, premio Gran Angular.
Nacido en Valencia en 1951. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó como periodista entre 1973 y 1989. Fundamentalmente en radio. Dejó esta siendo director de una emisora de radio. También en prensa, prensa especializada en música popular, televisión (como guionista) y publicidad (como creativo).
Escribe desde 1989. Primer libro publicado: Geranium, 1991 (Alfaguara). Actualmente disponible en Alianza Editorial, reeditado en 2005. Imparte charlas en bibliotecas, clubes de lectura, colegios e institutos. Interviene en diversos congresos de Literatura Infantil y Juvenil en España y fuera de ella.
"Mi madre me decía: «Un libro es como un espejo. Miras las páginas y están lisas. Pero al otro lado hay bosques, castillos, selvas, ríos, montañas… Y en esos sitios hay niños, y animales y gente que hace cosas como jugar, soñar, reír, comer…». Le dedico este cuento a mi madre, que leyó libros hasta el último día de su vida, y que creía que nadie es malo del todo, ni tampoco bueno del todo. Lo primero, decía, sería muy triste. Lo segundo, muy aburrido."
El cuento es súper breve y aún así nos deja sentir la magia. Se me hacía lindo el inicio sobretodo por la descripción del hogar de Ñum-Ñum, padres cariñosos, hermanos juguetones, sentí una espinita de pena cuando lo capturaron, pero no me sentí tan inmersa en el cuento hasta que mencionan a Noemí, sentí como su Ñum-Ñum me estuviera leyendo a mi. Cómo si yo fuera parte del cubeto y eso fue maravilloso.
El cuento más que nada trata de la empatía hacia los demás, en este caso el osezno Ñum-Num, también da una pequeña llamada de atención a como nos relacionamos con los animales.
"El osezno miraba los ojos del hombre, y en ellos veía una mezcla de miedo y crueldad. ¿Por qué le hacía eso? El águila, el lobo y el perro matan para comer. También el oso, a veces."
Creo que es un cuento hermoso, que encara un tema bastante serio como lo es el tráfico de animales de una forma sencilla y a la vez sabía. A mí parecer es muy importante que desde muy chicos se comprenda la gravedad del asunto y lo dañino que es. Simplemente maravillosa lectura.
Un cuento infantil con una trama muy peculiar; los libros que he leído de Gonzalo Moure, logran emocionarme. El cuento es de 60 páginas, con ilustraciones incluidas. No supera a Palabras de Caramelo , pero tiene lo suyo. Además de que es una historia diferente, es tierna pero también un poco cruel.
Cuando Gonzalo narra que el osezno Ñum-Ñum puede leer los ojos del lector, sentí esa magia que se supone que una historia debe hacerme sentir. Aunque fue un poco difícil encariñarme con Ñum-Ñum al principio, cuando se enoja, toma esa actitud "humana", y fue cuando sentí la conexión con él.
Me gustó en general, pero hubiera querido que hablara más de la relación de amistad que se lleva casi al final. El final es muy bueno, aún más mágico que si Gonzalo escribiera un volumen de diez cuentos más sobre este oso.
"El oso que leía niños" toca temas importantes como la familia, el maltrato animal, la amistad, la comprensión y la aventuras que la lectura nos permite y tiene como protagonista, a un osezno que te puede leer los ojos si lees su historia, ¿qué más se puede pedir?