Lu Xun es considerado el padre de la literatura moderna china, y estos relatos en los que reinterpreta y da una versión distinta de antiguas leyendas criticando problemas de su época (y, por lo menos parcialmente, de la actual), hace justicia a ese título, al modernizar historias viejas. Es un libro que está pensado para el público chino ya conocedor de estas leyendas, con lo que conviene informarse antes de leer cada relato cuál es la historia original en la que se basa. La edición incluye al final una sección destinada a guiar al lector en la que explica dichas historias, lo cual es muy enriquecedor para además de disfrutar de la magnífica literatura de Lu Xun, poder aprender sobre mitología china. Es un libro excepcional, del que se pueden sacar muchas conclusiones.
Acerca de los relatos, casi todos tienen una visión pesimista. Empezando por el primero, "La compostura del cielo", que trata de la creación del hombre por Nüwa y cómo termina muerta por la fatiga tras reparar el cielo a causa de los problemas que generaron los humanos. Finalmente, un grupo de ellos se asienta en el vientre de Nüwa y se proclaman sus únicos descendientes. Pero en un momento anterior de la historia, cuando Nüwa mandó a unas tortugas a llevarse a un grupo de hombres, un humano cayó, y éste (un taoísta) transmitió esta experiencia a varias generaciones, con lo que emperadores en distintas épocas buscaron por mucho tiempo estas "montañas de los inmortales" sin éxito. Así, concluye que las tortugas posiblemente no entendieron las órdenes de Nüwa y estos hombres simplemente murieron en algún momento en el que las tortugas se cansaron y se fueron a dormir. Esto, creo yo, es una sátira de cómo hay gobernadores y sociedades que se creen estas fábulas transmitidas por generaciones, siendo todo un malentendido y en ocasiones siendo todo una mentira. Y todo el relato ofrece una visión de los humanos como pequeñas criaturas miserables, que al evolucionar causaron daño en el cielo con sus guerras y que terminaron por matar de cansancio a su propia creadora... Para terminar considerándose (un grupo de ellos) sus únicos descendientes. Este relato muestra que "los humanos pueden alterar el orden del cielo y de la tierra, y ser dueños de todo el universo", pero no en el buen sentido. "Mejor no haberlos creado" es una posible conclusión, distinta de la de la historia original, en la que Nüwa estaba orgullosa de sus "hijos".
El siguiente, “La huida a la Luna”, es posiblemente mi favorito. En él, Hou Yi cada vez consigue cazar menos animales y de peor calidad, con lo que las comidas son cada vez más pobres en su casa y su esposa, Chang’e, se desanima cada vez más, entonces su relación empeora. Un día consigue cazar una gallina, y después de una pelea muy bien relatada contra Feng Meng (su alumno, quien lo intenta matar para ser el mejor arquero), llega contento a casa porque le podrá dar una buena cena a su esposa, pero entonces le sorprende la noticia de que ha huido volando, traicionando a Yi tras tomar la pócima de la inmortalidad. Con el mismo arco con el que derribó los nueve soles, Hou Yi dispara tres flechas para derribar la Luna, y al no conseguirlo se rinde, se pregunta por qué huyó y ordena que cocinen la gallina, sin aparentar gran aflicción, y diciendo que pedirá otra dosis de elixir de la inmortalidad para ir con ella. Creo que critica por una parte la postura de Chang'e, a quien la pone como traicionera e interesada solo en la comida, pero también a Hou Yi, quien no puede satisfacer a su mujer y no quiere comprender los motivos, negándose a aceptar su partida. Así, Lu Xun critica la relación disfuncional en su conjunto; un marido que no quiere entender nada y una mujer que no guarda amor hacia su marido.
"La contención de las inundaciones" critica a los "sabios" (y al gobierno) de la época, incluso los pone hablando en inglés chapucero y los caricaturiza de mil maneras. Es muy cómico, discuten si Yu (el encargado de acabar con las inundaciones) es un insecto por su nombre y terminan por admitir su existencia teniendo como prueba el chichón de un campesino que asegura que le dieron sus guardias. También muestra cómo se ríen estos "sabios" del pueblo llano y de los analfabetos, pero ellos mismos terminan pareciendo los más ignorantes, porque al final llega Yu, no les hace caso y arregla los problemas de la inundación sin necesidad de tanta palabrería como la de los sabios y haciendo ridículos todos sus debates anteriores sobre él. Yu es como la ciencia y la verdad transformadora que ayuda al pueblo y lo trata bien, y los sabios son los elitistas estancados en el pasado de la época que se ríen del pueblo mirándolo por encima del hombro y terminan siendo expuestos como unos charlatanes.
"Los recogedores de helechos" habla de los hermanos Bo Yi y Shu Qi, que son hombres con principios que mueren por ellos (porque decidieron no comer los cereales de Zhou), pero todo el pueblo termina creyéndose una mentira que cuenta una mujer que se rió de ellos, que dice que murieron por avaricia, y toman esa historia por cierta. Así, esta historia critica cómo la verdad se tergiversa y lleva a que incluso gente con principios que dan la vida por ellos sean tomados por aprovechados y sean ridiculizados.
Los siguientes los describiré más brevemente: "La forja de la espada" no cambia apenas el sentido de la leyenda original, que ya es magnífica, y recomiendo leerla. "La travesía del paso" muestra el desinterés de la gente por las palabras de Lao Zi, que solamente querían utilizarlo para vender sus escritos y no les interesaba nada de lo que decía. A lo mejor critica más al propio Lao Zi por estar tan alejado de la gente y por no aportar nada, y muestra que toda gente le tiene por alguien sabio pero nadie atiende a sus palabras, salvo si es para sacar beneficio de ellas. Al final, Lao Zi se va en su búfalo. "Contra la guerra" da una buen motivo contra la guerra, hablando contra el abuso de las naciones grandes contra las pequeñas.
El último relato, "El muerto resucitado", es muy interesante, pues en la historia original Zhuang Zi se encontraba la calavera y en sueños habló con la persona a la que pertenecía y, preguntándole si querría volver a la vida, él le explica que en la muerte se está mejor que un rey. Pero Lu Xun cambia la historia y lo que sucede en el relato es que sí devuelve a la vida al hombre de la calavera, pero está desnudo y no entiende nada, se enfrenta a Zhuang Zi pensando que es un ladrón pero ni siquiera un guardia le defiende tras ver que se trataba de Zhuang Zi, entonces deja tirado al hombre resucitado, y queda a su suerte. Este último relato muestra cómo ir contra el curso de la naturaleza da problemas.
"Zhuang Zi: Erráis, gran señor, pues no hay gran diferencia entre la vida y la muerte. Yo, Zhuang Zhou, soñé que me convertía en mariposa, una mariposa que revoloteaba por aquí y por allá, y que al despertar volvía a ser Zhuang Zhou, un Zhuang Zhou enfrascado en mil ocupaciones. Pero aún no tengo claro si fue Zhuang Zhou el que soñó ser mariposa, o fue la mariposa la que soñó ser Zhuang Zhou. ¿No cabría pensar, del mismo modo, que esta calavera podría estar viva, o que, vuelta a la vida, podría estar muerta? Os ruego no os incomodéis, gran señor, y os avengáis a mi deseo, que así como los hombres deben ser transigentes, los dioses no tienen por qué ser tercos.
El Señor del Destino (Sonriendo.): Sabes hablar, pero no actuar; y eres un hombre, y no un dios.... Pero bien, lo intentaré."
Por último, creo importante hacer mención de la buena labor de traducción, que deja párrafos tan exquisitos como los siguientes:
"Por esta carnación instalada entre el cielo y la tierra camina hasta el mar, y el océano luminoso, teñido de rosa, disuelve las curvas del cuerpo y se condensa en blancura inmaculada alrededor de su talle. Las olas, asombradas, suben y bajan con regular vaivén y se tornan espuma al topar con su cuerpo, y el reflejo níveo que surca las aguas se fragmenta en mil pedazos"
"La bola áurea del sol radiante rueda por un flujo de lava desolada y antigua, entre las hilachas sangrientas del horizonte, mientras por el otro costado refulge el hierro colado de la luna fría y blanca. Pero Nüwa ya no discierne qué astro nace y qué astro muere, pues, ausente de vida, su cuerpo exhausto yace desplomado en tierra. Un silencio más poderoso que la muerte se expande por todo el universo."