Los relatos cortos reunidos del gran polígrafo mexicano Alfonso Reyes. Cuentos llenos de amenidad, escritos con un estilo sólido y refinado. Una lectura amenísima que muestra no sólo la elegancia estilística de reyes, sino también su inteligencia y su fino humorismo. Se trata de narraciones muy variadas entre sí que transitan del costumbrismo al cosmopolitismo, del lirismo a la ironía, de la descripción de usos y costumbres al retrato irónico de la sociedad en general. El volumen fue preparado por la nieta del escritor, Alicia Reyes, quien se refiere no sólo al contenido de estos cuentos, sino también a las circunstancias personales del autor y al contexto histórico en el cual fueron escritos. El volumen incluye la cena, considerado como el relato más famoso del autor.
Es una colección de cuentos (47 relatos) escritos por Reyes entre 1910 y 1950, échenle cuentas, cuánto tiempo escribiendo y dedicándose a la diplomacia, entre otras cosas. Debo decir que no había leído a Alfonso Reyes hasta que, hace poco, que asistí a una plática titulada “Literatura del norte”, en el Centro Cultural Bella Época, en la que Eduardo Antonio Parra (narrador extraordinario) y otros autores que no conocía, compartieron experiencias e impresiones respecto a la literatura del norte de México: más allá del desierto y el narco; y entre muchas cosas mencionaron a Alfonso Reyes y sus cuentos. Por lo cual, al salir del evento me di una vuelta por el recinto y ¡tarán!, me encontré este libro de cuentos que adquirí y comencé a leer de inmediato. La experiencia fue enriquecedora desde el inicio, con un prólogo de Alicia Reyes (nieta del autor) muy bien escrito, ilustrativo y lleno de referencias que se mecen entre los recuerdos y detalles de la vida pública y de la obra de Alfonso Reyes, al cual cita varias veces, por ejemplo: “No se puede hablar de su prosa sin recordar que “empezó escribiendo en verso”. En los cuadernos infantiles consta ya un cuento titulado “El mendigo”. “Creí (escribe Alfonso niño) que mitigaría un poco mis sufrimientos escribir, aunque para mí solo, mis impresiones. Pero ¡ay! ¡Cuán ardua es la tarea y cuán difícil llevarla a cabo!” Amor, soledad, desesperación y reflexiones un tanto ingenuas. Despertar del adolescente enamorado de la belleza y al que, como a Goethe, le molestaba la fealdad.” A lo largo de estos diversos relatos, diversos tanto en temática, longitud como en su tono, Reyes hace alarde de su enriquecida cultura, de un agradable y elegante sentido del humor, así como de una sensibilidad delicada y educada. Un hombre inteligente, en resumidas cuentas. Reyes puede hablar con soltura y creatividad y usar para sus fines desde las travesuras de un niño hasta las obras literarias más elevadas o datos científicos sobre diversos animales, cual si fuera un naturalista experimentado.
“-¿Una Carta Magna, Jesús? ¿Un ejemplar de la Constitución? ¿Y tú para qué lo quieres? -Pa´conocer los Derechos del Hombre. Yo creo en la libertad, no agraviando lo presente.” Silueta del indio Jesús.
“La palabra se le quedó en el hueco del alma, y estaba bullendo todavía cuando se asomó a la ventana, para consultar la hora ¡en las nubes! Poco a poco, su ánimo empezó a brillar como un espejo sin vaho. Las golondrinas venían casi a rayar su frente. Llameaban, a lo largo de la calle, en los terrenos sin construir, tres amapolas espontáneas, casi intrusas. Y después, el campo desaparecía en el mar del aire. La luz matinal reverberaba.” La casa del grillo (sátira doméstica).
“Mi timidez es la causa de todos mis fracasos. Yo no soy, precisamente, un fracasado. Pero he tenido algunos fracasos, de que quizá sólo yo me doy cuenta. Sin mi timidez, de que también sólo yo me doy cuenta, yo sería un gran hombre.” Capitulaciones.
Alfonso Reyes es un ñoño. Me trataron de convencer de no leer sus cuentos por aburridos y tenían razón. Dicen que la mera mata de Poncho Kings son los ensayos... vetuasaber. Compré el libro porque leí 'La cena' y me llenó el corazoncito de esperanza, pero no, del libro casi nada se rescata. No lo dejé a la mitad porque sí me gustaron un par de cuentos (La primera confesión, La venganza creadora, Ninfas en la niebla, Encuentro con un diablo, etc.), pero all-in-all, Alfonso Reyes era un ñoñazo. Un ñoño con algunas frases lindas... pero ñoñazo.
Alfonso Reyes es un gran ensayista y con una prosa elegante y única, pero sus cuentos no me gustaron mucho. Dos o tres creo que valen la pena. En sus cuentos hay más ganas de reflexione y filosofar que de narrar hechos, aventuras o anécdotas.
Una selección generosa de cuentos de Alfonso Reyes. Quizás demasiado. Era un hombre de otro tiempo y de inquietudes muy diversas, eso del "regio universal" queda clarísimos mientras uno repasa las páginas. También no puede quitarse el oficio diplomático o los legajos de encima. Mientras que nos deslumbra su imaginación y su manejo de lo real/irreal en La cena, en otros cuentos se revelan anécdotas dicharacheras, prosas que maravillan y un vocabulario envidiable, y preciso.
Fue agradable conocerlo en esta faceta, pero supongo que como cronista, o poeta, o ensayista, debe ser más disfrutable.
Mi primera lectura de Reyes y, desde entonces, uno de mis libros predilectos. Su estilo, sus temas, su erudición y su interpretación de la época en que vivió, bien valen adentrarse en esta selección de cuentos. Que sirve como aperitivo a su extensa y bella obra.
A la altura de los más grandes. Reyes mereció no sólo el nobel de literatura sino que además se labró un nicho en los pasillos más apacibles de las bibliotecas celestes.
Tengo que reconocer que los cuentos estan muy bien narrados, pero en sí, la mayoría de las historias son bastante aburridas. Él mismo, en uno de sus cuentos, dice que le interesaban más las ideas, y lo que se puede hablar de ellas, más que los hechos o acontecimientos en cada relado. En pocas palabra, en la mayoría de los cuentos no pasa nada, solo hablar, filosofar, divagar...