Este ensayo ficcionalizado de la autora chilena Lina Meruane, se me terminó en un pestañazo. Hemos leído de las experiencias personales de muchos en relación con los horrores directos de la dictadura, pero quizás un poco menos respecto de lo que la autora plasma en estas páginas: quienes fuimos tomando conciencia de a pocos de ese miedo permanente con el que vivían quienes estuvieron antes que nosotros, y trataban de hacer que esos miedos no nos tocaran, porque éramos niños cuando esto comenzó. La protagonista de Señales de nosotros va contando lo que ocurre a su alrededor, y que ella y sus contemporáneos presienten, a pesar de la constante cantaleta de los adultos que la rodeaban: ¡no pregunte leseras, niñita!. Siga el ejemplo de sus profes, que no hablan de política (por miedo), de sus familiares, sus papás, los vecinos. Siéntese ahí frente a la tele y disfrute del infinito desfile de programas de baile y concursos, y ríase y relájese y le tiene que ir bien en el colegio, no se preocupe de nada más.
Solo años después (ya cuando entró a la universidad, en el caso de la autora) logró hacer el dos más dos: esos programas estaban llenos de gente desesperada por el desempleo y el quiebre económico derivado de las políticas de los Chicago boys; eran personas que bailaban y concursaban por algo de comida, para tener ALGO. También nos cuenta de su sala de clases, donde una niña de apellido rimbombante no se aguantó y le contó de su padre escapado, escondido, de los allanamientos cada cierto tiempo buscándolo. La vida moviéndose a su alrededor, enviándole señales constantes para que viera que cada vez tenía menos compañeros, porque con el quiebre económico que asoló al país los grandes ya no podían pagar la colegiatura. Las mudanzas a barrios menos caros, los niños usando la ropa de los hermanos mayores. Hasta el día en que llega al colegio una periodista desde Inglaterra, y un grupo de chicos le responden de manera correcta, con acentos hermosos, hasta que la gringa no encuentra nada mejor que preguntar qué opinan de lo que ocurre en Chile. No lo que pasó, lo que pasa. Y la que responde es la niña del apellido rimbombante y con esa respuesta, la conciencia final, que acompaña a la protagonista, que es hasta cierto punto la autora, y a tantos otros hasta hoy.
Aquí se detiene, se tortura y se viola, se quema y desaparece. Se niega y roba. Se hizo entonces. Se hace ahora.
Son demasiado importantes libros como este, en un momento en que ya hemos pasado al más absurdo negacionismo, para que el intento de borrar lo ocurrido no resulte. Un libro escrito como solo puede escribir Lina Meruane, que atrapa desde la primerísima hoja.