Aunque está pensado para profes, Manual de supervivencia para profes es uno de esos libros con los que cualquier persona que trabaje con niños puede sentirse totalmente identificada. Como monitora, me he reído muchísimo reconociendo muchas de las situaciones que cuenta Maestra de pueblo: el caos del día a día, los padres un tanto intensitos, los imprevistos constantes y ese equilibrio casi imposible entre enseñar, entretener y mantener la calma.
El libro no busca dar lecciones ni ofrecer métodos milagrosos. Más bien, es una mirada sincera y divertida al mundo educativo, contada con mucho humor e ironía. Entre anécdotas, test, ilustraciones y reflexiones, la autora nos recuerda que trabajar con niños es tan agotador como gratificante.
Me ha encantado porque, aunque no sea profesora, he sentido que habla también de mí: de esos días en los que improvisas, sonríes aunque estés cansada y acabas riéndote de los pequeños desastres. Además, tiene ese punto de realismo que te hace pensar: “vale, no soy la única que vive esto”. Por suerte o por desgracia, jaja.
En resumen, es un libro ligero, muy entretenido y perfecto para cualquiera que trabaje con niños y tenga que lidiar con padres de todo tipo. Te hará reír, sentirte comprendida y recordar por qué, a pesar del cansancio y el caos, este trabajo tiene tanto corazón.