Madrid, 1937. En el preciso instante en que una bomba cae sobre un edificio del centro de la ciudad, cerca de la Gran Vía, las vidas de dos jóvenes vecinas cambian para siempre.
Elvira, cuyos padres regentan la casa de huéspedes ubicada en la tercera planta, se encuentra exiliada en Francia de la Guerra Civil en el momento de la explosión. Sin embargo, la desaparición del hogar al que tanto anhela regresar supondrá un punto y aparte en su destino.
Ángela, la hija de los porteros de la finca, sí está presente cuando el lugar donde ambas han crecido salta por los aires. Es entonces cuando toma una decisión de consecuencias coge en brazos al bebé de unos huéspedes que acaban de fallecer bajo los escombros y huye adoptando una falsa identidad.
Nada hace pensar a Elvira y a Ángela que sus caminos volverán a cruzarse, ni que otra casa de huéspedes será el lugar de encuentro para una nueva generación de mujeres que, igual que ellas, deberán aprender a convertir el dolor en fuerza y a sobrevivir con la frágil esperanza de un futuro mejor.
La casa de huéspedes es una conmovedora historia de madres e hijas que vivirán los reveses del amor, la amistad, la traición y esos secretos que duran toda una vida.
Nací en Oviedo, en el mes de mayo de 1972, aunque desde hace muchos años vivo en Madrid. Tras licenciarme en Derecho y Administración y Dirección de Empresas en ICADE, desarrollé mi carrera profesional en el mundo de los negocios hasta que finalmente encontré la oportunidad de dar alas a mi gran pasión: la escritura. Inicié mi trayectoria literaria con una trilogía noir, protagonizada por Gracia San Sebastián, una investigadora de fraudes financieros, que me trajo infinitas alegrías y sobre todo, me llevó hasta mis primeros lectores: Lo que callan los muertos (2019), ganadora del Premio Torrente Ballester, convirtiéndome en la primera autora novel en lograr el galardón en la edición número 29. Un asesino en tu sombra (2020) Los muertos no saben nadar (2021) Después, sentí la necesidad de ser fiel a un reconfortante y retador propósito personal: recuperar la memoria y la voz de las generaciones de mujeres silenciadas durante el S.XX. Con Las herederas de la Singer (Grijalbo, 2022) entretejí por primera vez numerosas vivencias reales de nuestras antepasadas siendo estrictamente fiel al marco histórico en el que sucedieron, creando así una ficción muy próxima a la crónica social. Continué con La niña del sombrero azul (Grijalbo, 2024) y ahora con La casa de huéspedes (Grijalbo, 2025), tres novelas de historia contemporánea muy diferentes entre sí, enlazadas entre ellas por el anonimato de las mujeres a las que representan sus protagonistas. Estoy convencida de que las innumerables horas que pasé rodeada de libros me hicieron ser quien soy hoy. Por eso, la escritura es para mí mucho más que una profesión, es mi proyecto vital: escribo con la esperanza de que mis historias os proporcionen la compañía, la fuerza y el refugio que yo encontré en los libros. Hoy, con mis libros traducidos al francés y al italiano, y la acogida, no solo de los más de 250.000 lectores de España, sino también los México, Argentina, Chile o Perú, siento que mi responsabilidad es enorme y que merecéis que me deje el alma y el corazón en cada nueva historia. Sois mi motivación diaria para levantarme cada mañana y dar lo mejor de mí.
Una novela que sigue a tres generaciones de mujeres fuertes, mostrándonos cómo afrontan las adversidades y luchan por sobrevivir y alcanzar su independencia en la España del siglo XX. Con una prosa sencilla y cercana, te envuelve especialmente desde la mitad de la novela y ya no puedes soltarla, porque está llena de giros que mantienen el interés en todo momento. Me ha gustado mucho y la recomiendaría. Mi opinión en YouTube sin spoilers: https://youtu.be/xQfZlv-BGbQ
Vuelve Ana Lena y vuelve con una historia de las suyas, de las que se te quedan en la cabeza mucho tiempo, una historia que hace que recuerdes momentos y personas de tu vida, ya sean abuelos, o padres, de historias que se cuentan en casa o quizá no, porque duelen, una novela de mujeres, mujeres fuertes que tienen que luchar por lo que les viene y como les viene, guste o no guste. Una novela de mujeres, pero también tenemos hombres protagonistas importantes en la historia. La historia comienza en Madrid, justo antes del comienzo de la guerra civil, en “Casa flora”, una casa de huéspedes regentada por Demetrio y Flora, que tratan de llevarlo lo mejor que pueden aun con la época que se está viviendo, Elvira la hija de estos será otra de las protagonistas, que tendrá mucho peso en la historia. Con ellos vivirán los porteros de la casa de huéspedes, de la que hay que destacar a Ángela, hija de estos, y una niña a la que veremos crecer a lo largo de la novela… Elvira y Flora partirán a Burdeos, con unos familiares debido a la situación en la que se encuentra España, dejando a Demetrio a cargo de “Casa Flora” hasta que un bombardeo la destroza prácticamente, quedando unos pocos supervivientes, entre ellos Angela, que partirá hacia Oviedo, con quien y por qué a Oviedo será mejor que lo leais… Y así comienza esta historia, y hasta 1975 seguiremos a estos personajes en su vida cotidiana, tanto en Burdeos justo en el momento de la segunda Guerra Mundial, un momento muy complicado, que me hizo pasarlo mal algunos momentos, como en Asturias con Angela que tendrá que vivir una vida que no es la suya. Todos los personajes, que son muchos, tienen su importancia en esta novela, todos aportan algo a la historia, y te aseguro que no va a dejarte indiferente. Me ha encantado y aunque poco a poco y según vas leyendo vas intuyendo el final, no podía ser de otra manera, me ha emocionado, me ha cabreado, me ha hecho acordarme de personas, y te das cuenta de que todo lo que escribe Ana, es real. Para mi, es el mejor libro de Ana, después de haberlos leído todos, sin duda me quedo con esta historia, que no vas a poder dejar de leer.
Con ‘La casa de huéspedes’, Ana Lena Rivera reafirma su lugar entre las voces más potentes de la narrativa femenina contemporánea en España. La obra continúa la línea de sus dos libros anteriores, y en ella, la autora vuelve a dar protagonismo a personajes femeninos marcados por la Historia —con mayúscula— y por sus propias historias personales, en una narración que emociona desde la primera página gracias a esa combinación de realismo histórico, hondura emocional y delicadeza en el retrato de lo cotidiano, rasgos que se han convertido ya en una de las señas de identidad más reconocibles de su narrativa.
Madrid, 1937. Una bomba destruye un edificio cerca de la Gran Vía y cambia para siempre la vida de dos jóvenes vecinas. Elvira, hija de los dueños de una casa de huéspedes, vive exiliada en Francia mientras su hogar desaparece bajo las bombas. Ángela, hija de los porteros, sí presencia la tragedia. Es entonces cuando toma una decisión de consecuencias imprevisibles: coge en brazos al bebé de unos huéspedes que acaban de fallecer y huye adoptando una falsa identidad. Años después, otra casa de huéspedes será el punto de encuentro de nuevas generaciones de mujeres que, como ellas, deberán aprender a transformar el dolor en fortaleza y aferrarse a la esperanza de un futuro mejor.
A partir de esta premisa, Rivera construye un relato que se despliega como un tapiz compuesto por múltiples hilos narrativos, en los que da voz a varias generaciones de mujeres que, con sus luces y sombras, muestran cómo los acontecimientos históricos —la guerra, el exilio, la posguerra— condicionan la vida cotidiana y los destinos individuales.
La historia transcurre a lo largo de varias décadas y localizaciones —Madrid, Burdeos, Oviedo— y entrelaza las vidas de distintas mujeres conectadas, directa o indirectamente, con la casa de huéspedes que da título a la novela. Aquella casa, que en su momento fue un hogar para Elvira y Ángela, más tarde se transforma en una pensión que acoge nuevas historias, nuevas heridas y nuevas esperanzas. Casa Flora no es solo un lugar físico: es también una metáfora del refugio, del tránsito, de ese espacio compartido en el que las vidas se cruzan y se transforman.
‘La casa de huéspedes’ destaca por la riqueza de su personajes femeninos. Elvira y Ángela son el epicentro de la historia, pero a su alrededor orbitan hijas, nietas, amigas y conocidas que dotan a la narración de una textura coral. Rivera no presenta heroínas perfectas, sino mujeres reales: contradictorias, fuertes, vulnerables y llenas de matices. La relación entre madres e hijas es uno de los pilares emocionales del libro, y se explora en toda su complejidad: el afecto, los conflictos, los secretos y las expectativas que se transmiten de una generación a otra. Al mismo tiempo, la novela muestra la importancia de la amistad, la solidaridad y la resiliencia femenina, revelando cómo estas mujeres enfrentan el dolor y la pérdida sin perder la esperanza de un futuro mejor. Los temas que atraviesan la novela son universales, pero están narrados desde un enfoque profundamente personal.
La autora logra que lo cotidiano y lo extraordinario convivan de manera natural, reflejando la rutina, las preocupaciones y los afectos de sus personajes en medio de un contexto histórico difícil. Uno de los aspectos más destacables es precisamente esa manera en que Rivera combina memoria histórica y vivencias personales. La narración bebe de historia reales —algunas procedentes de su propia familia—, y esa cercanía con lo vivido se percibe en cada página, aportando al relato una solidez y autenticidad que lo hacen profundamente conmovedor. La autora consigue que el lector se sienta parte de su universo, como un huésped más, siguiendo a los personajes en su día a día, en sus alegrías y en sus penas.
En ‘La casa de huéspedes’, Ana Lena Rivera logra que la historia de sus protagonistas sea también una historia colectiva: de mujeres que lucharon, sobrevivieron y construyeron sus vidas a pesar de la adversidad. Con un tono intimista, emotivo, lleno de pequeños gestos que dibujan el día a día en épocas marcadas por el conflicto y la escasez, la autora demuestra una sensibilidad especial para capturar lo cotidiano en tiempos excepcionales, otorgando a cada escena una carga simbólica y emocional que conmueve sin caer en el sentimentalismo. Hay humor, hay ternura, hay dolor, y todo ello convive de forma natural en una narración que fluye con soltura.
El estilo de Rivera es elegante y cuidado, con una prosa serena y precisa que se detiene en los detalles y en los matices de la vida de sus personajes. Cada detalle, cada diálogo y cada gesto contribuye a construir un universo rico y creíble. Además, hay guiños para los lectores habituales de la autora, con cameos de personajes de sus obras anteriores que aportan una sensación de familiaridad y continuidad, creando un universo compartido que resulta entrañable.
Con esta novela, la autora sigue explorando la memoria femenina y cómo la identidad de las mujeres se va construyendo a través de los vínculos familiares y afectivos que las acompañan y sostienen frente a las dificultades y los recuerdos del pasado. A pesar del dolor y de las heridas, ‘La casa de huéspedes’ es también un canto a la esperanza: al deseo de construir algo nuevo, de salir adelante y de dejar una marca duradera para las generaciones que vendrán.
‘La casa de huéspedes’ combina la fuerza de la historia con la emoción de las historias personales. Es una novela para leer con calma, para dejarse arrastrar por las voces de sus protagonistas, para emocionarse y reconocerse en sus dudas, sus silencios, sus pérdidas y sus decisiones. Una lectura imprescindible para quienes disfrutan de sagas familiares, historias de mujeres fuertes y un retrato sensible y realista de la España del siglo XX, escrita con la delicadeza y el talento que caracterizan a Ana Lena Rivera, y que deja en el lector el deseo de permanecer una cuantas páginas más en Casa Flora junto a esas mujeres inolvidables que habitan la casa de huéspedes.
Este ha sido mi primer contacto con la novela histórica y con Ana Lena, y puedo decir con total seguridad que ha sido mi mejor descubrimiento del año.
Acabé esta historia siendo lágrimas, pero es que el camino ha sido inspirador, esperanzador, muy duro en algunos momentos, pero sobre todo, me he sentido conectada a estos personajes y sus historias porque parecía que era mi abuela contándome todo lo que vivió tras la guerra.
En este libro tenemos a Elvira y Ángela, dos niñas que todavía no saben de clases sociales, juegan en las escaleras que separan Casa Flora, el hostal de los padres de Elvira, y la garita del conserje, donde vive Ángela.
La guerra civil hará que sus caminos se separen, pero como siempre, la vida tiene una forma muy divertida de jugar con las casualidades.
Destacaría, sin ninguna duda, la prosa tan maravillosa que tiene Ana. Es capaz de transmitir de una forma muy bella hasta la emoción más desgarradora. Estas mujeres, no solo las protagonistas, eran tratadas como ciudadanos de segunda por el simple hecho de ser mujeres, dando igual a qué clase social pertenecieran.
Hacían lo que podían con lo que tenían, que casi siempre, no era mucho.
Cuando todas las piezas de esta historia encajan, la sensación es entre dolorosa y de alivio, porque sabemos que estas historias, aunque inventadas para este libro, muchas mujeres pasaron penurias parecidas o peores.
Si tenéis oportunidad de leerlo os diría que no lo dudéis, salir de nuestra zona de confort, sobre todo en cuanto a libros se refiere, es maravilloso. Muchísimas gracias, Ana, porque gracias a ti leyendo este libro he tenido a mi yaya mucho más cerca.
Ana Lena Rivera no defrauda, aunque tampoco arriesga.
En esta novela nos vuelve a presentar una novela casi coral de personajes femeninos que acompaña fundamentalmente a dos amigas, Elvira y Ángela, a sus hijas y sus familias desde justo antes de la guerra civil hasta 1975 , y todo alrededor de la pensión de una de ellas "Casa Flora" y de los ambientes socialmente más elitistas de la otra.
A través de distintas localizaciones (Madrid, Oviedo, Burdeos...) la autora nos ofrece pinceladas sobre la dura realidad de estas mujeres y los secretos que se obligan a tejer para subsistir y pese a que son muchos los personajes, ninguno sobra y todos van componiendo hilo a hilo el tejido de la historia de estas mujeres, con momentos muy duros ante los que Ana Lena perfila mujeres fuertes que dentro de lo limitado de sus posibilidades hacen lo necesario para afrontar lo que les toca.
Creo que es lo que más me gusta de esta escritora, la sensibilidad y fuerza con la que dota a cada personaje, desde los papeles más ingratos a los más heroicos, y cómo se te cuelan dentro y van volviendo a ti tiempo después de su lectura.
Resumiendo, la autora repite la fórmula de Las herederas de la Singer que le funciona muy bien (incluso tenemos un pequeño cameo de alguna de sus protagonistas) y nos ofrece una novela maravillosa que os animo a leer.
La historia arranca en Madrid, 1937, en plena Guerra Civil. Durante un bombardeo, una bomba del bando nacional destruye un edificio cerca de la Gran Vía. Dos jóvenes vecinas, Elvira y Ángela, ven sus vidas marcadas por ese momento: Elvira se encuentra exiliada en Francia justo cuando ocurre la explosión, por lo que no presencia la tragedia, pero la casa donde ha vivido desaparece, lo que cambia su destino. Ángela, hija de los porteros del edificio, sí está allí. En medio de los escombros, toma una decisión drástica: rescata al bebé de unos huéspedes fallecidos y huye con él utilizando una identidad falsa.
Décadas después, otra casa de huéspedes se convierte en el punto de encuentro de una nueva generación de mujeres que, como sus predecesoras, deberán aprender a transformar el dolor en fuerza.
Que maravilla y que delicia es leer siempre a Lena, en esta ocasión ha conseguido trasladarnos a la perfección al Madrid de 1937, mostrando los horrores de la Guerra Civil, la destrucción, el exilio, y cómo las decisiones personales se ven afectadas por el caos político y social.
Si me gusta como Lena desarrolla los personajes es que los hace cercanos, y muy reales ,no son idealizadas; sus conflictos, errores, decepciones y resiliencia las hacen cercanas. La relación madre-hija, la amistad y la traición se sienten creíbles.
El ritmo es pausado, pero lo creo necesario para conocer a la perfección a cada una de ellas, sus inquietudes, sus secretos…
En conclusión, La casa de huéspedes es una novela conmovedora que combina lo histórico con lo íntimo de manera eficaz. Una historia de mujeres valientes, secretos familiares y amor no sólo romántico, sino también el que une o aleja a las personas. Si te gustan los libros de sagas familiares este sin duda es tu libro.
La vida y lucha de unas mujeres en una época que solo eran un 0 a la izquierda. La fuerza de todas ellas, la lucha, el dolor y las decisiones difíciles marcan sus vidas.
La historia la cuenta Caridad, en el presente y con saltos al pasado. Escrito con gran cuidado y esquisitez.
Nunca defrauda esta autora demostrando la valia de muchas mujeres en tiempos oscuros.
Es una buena historia, de mujeres fuertes y luchadoras. Bien escrita, aunque el estilo narrativo de la autora, (que repite en varios de los libros que he leído) no me agrade, en primer lugar diría que le sobran muchas páginas, puesto que detalla hechos que no aportan a la trama. En segundo lugar los saltos en el tiempo de forma indiscriminada, resulta confuso en algunos casos cuando en un capítulo un personaje es adulto y más adelante o en el próximo vuelve a la niñez. Por otra parte aunque los personajes están bien delineados con luces y sombras, en ocasiones toman decisiones del todo inverosímiles. Muy positivo como plasma el contexto histórico social, las emociones y sentimientos de sus personajes. Los giros interesantes, el ritmo, apartándonos de lo que sobra, que es lo que la alarga innecesariamente, y en algunos tramos se hace eterna , más en la primera parte que en la segunda, que resulta más fluida e interesante. El final como que quita fuerza a la historia. Esa es mi impresión, aunque se corresponde con el inicio y la forma de contarla. La biznieta aparece como por arte de magia. El cierre que se da a los acontecimientos me pareció correcto.
Después de leer tantas buenas reseñas, llego yo con la nota discordante. Quizá tenía las expectativas muy altas, pero he notado esta novela muy desestructurada, y con personajes secundarios que se da por hecho que tenemos que saber quiénes son... No sé. No me ha convencido. Quizá no era el momento...
Reconozco que Ana Lena Rivera escribe de maravilla y sabe construir personajes que respiran, pero a esta casa de huéspedes le ha sobrado encaje y le ha faltado esa chicha que yo le exijo a lo que leo. Me jode, pero en la primera mitad del libro me he aburrido soberanamente esperando un "algo" que no terminaba de llegar; una especie de "sí pero no" constante de una narrativa que se empeña en ser demasiado amable y costumbrista, incluso cuando toca temas que deberían estar sangrando en medio de la página.
No es que la historia no sea buena, es que está demasiado maquillada. Me ha faltado esa "suciedad" o ese riesgo que te vuela la cabeza y te desencaja de la norma; aquí todo está demasiado ordenado, demasiado "bonito" para los estándares de consumo masivo que buscan no incomodar a nadie. No es una propuesta arriesgada, y aunque entiendo que eso no es un error de por sí, a las que buscamos que las lecturas nos dejen cicatrices, se nos queda corta de pulso.
También es verdad que el último tercio salva la lectura porque la trama por fin mete el turbo, se vuelve adictiva y hasta me he marcado una lloradita pero el inicio es pesado de narices. Es un libro tierno y bien ejecutado; en definitiva, un buen libro para la mayoría. Solo que no es un libro para mí, pese a que sepa reconocerle el mérito técnico a la obra.
Madrid, 1937. En el preciso instante en que una bomba cae sobre un edificio del centro de la ciudad, cerca de la Gran Vía, las vidas de dos jóvenes vecinas cambian para siempre.
Elvira, cuyos padres regentan la casa de huéspedes ubicada en la tercera planta, se encuentra exiliada de la Guerra Civil en Francia en el momento de la explosión. Sin embargo, la desaparición del hogar al que tanto anhela regresar supondrá un punto y aparte en su destino.
Ángela, la hija de los porteros de la finca, sí está presente cuando el lugar donde ambas han crecido salta por los aires. Es entonces cuando toma una decisión de consecuencias imprevisibles: coge en brazos al bebé de unos huéspedes que acaban de fallecer bajo los escombros y huye adoptando una falsa identidad.
Nada hace pensar a Elvira y a Ángela que sus caminos volverán a cruzarse, ni que otra casa de huéspedes será el lugar de encuentro para una nueva generación de mujeres que, igual que ellas, deberán aprender a convertir el dolor en fuerza y a sobrevivir con la frágil esperanza de un futuro mejor.
Desde que descubrí a la autora no puedo dejar de leerla, me encanta esa forma de narrar tan cercana, real y conmovedora. Donde sus personajes principales son mujeres fuertes marcadas por el destino, la vida, los hombres y la época. Siempre homenajeándolas a ellas que llenas de dolor, fuerza, ternura y humanidad toman desiciones para cambiar el rumbo de sus vidas, abrirse camino, reinventarse, sobrevivir, cuidar, callar y ser heroínas sin pretenderlo.
Leer a Ana es un acierto, es hogar de una narrativa femenina contemporánea potente. Teje sus historias con delicadeza, capítulos que son una montaña rusa de emociones y nos cuenta retazos de la historia que no debe olvidarse, que nos enseña a aprender de los errores del pasado. Nos da una mirada a lo que hemos logrado y lo que nos falta por alcanzar.
Se tratan muchos temas importantes, el amor, la amistad, la supervivencia, el valor, las clases sociales, la marginalidad, el exilio, como marcan las guerras, la nostalgia, el hogar... y muchos mas.
Me ha fascinado el guiño a personajes de "LAS HEREDERAS DE LA SINGUER". Poco más que decir... Es una autora fantástica a la cual seguiré leyendo.
✅Leer a Ana Lena es sinónimo de zona de confort: ficción histórica, mujeres fuertes, historias que se entrelazan hasta unirse y una calidad narrativa que te atrapa desde la primera página. 🔙En esta novela tenemos dos líneas temporales. Empezamos en 2025, acompañando a Caridad que está al lado de Margarita, su amiga, en sus últimos momentos. Mientras espera la llegada del hijo y la nieta de Margarita, Caridad con sus recuerdos y su intención de escribir su historia nos llevan directamente a 1936, en plena Guerra Civil. 💣Allí conocemos a Elvira y su madre, que huyen a Francia porque Madrid se ha vuelto insostenible. Ángela, la hija de los porteros del edificio donde vivían, se queda y acaba siendo la única superviviente junto a un bebé que será clave en su vida. Años después, el destino volverá a cruzar a todas estas mujeres en Asturias, donde sus caminos quedarán unidos para siempre a Casa Flora, un hostal que acabará regentando Elvira. Poco más puedo contar: mejor descubrir vosotras mismas ese nexo tan especial y todo lo que les ocurre junto a unos secundarios que también brillan. 📻La ambientación es exquisita: cultura de la época, programas de radio y televisión, noticias reales… una documentación que te mete de lleno en aquellos años. La autora aborda la cuenca minera asturiana, las dificultades económicas, el cierre de fábricas, la posguerra, la supervivencia, los bandos enfrentados y las injusticias que marcaron especialmente la vida de las mujeres de esta historia. No son perfectas: son mujeres que han vivido como han podido, moldeadas por su tiempo. También conoceremos a una segunda generación, distinta pero todavía marcada por la posguerra, con una leve modernización, con sus propios conflictos y estatus sociales. 📣Y todo ello con secretos familiares, amistades que unen pero también se quiebran por decisiones (y hombres) de la época, amor correspondido y no correspondido, vínculos madre-hija, traiciones y secretos silenciados por el bien del resto. 🔝En esta novela no hay giros imposibles, hay una narrativa fluida y cercana que te engancha a las vidas de estas mujeres hasta cogerles cariño. Vida cotidiana, dura pero constante, muy bien contada. Muchos personajes, sí, pero todos perfilados con mimo y fáciles de recordar. Pasad por Casa Flora y dejad que estas mujeres os presenten su historia.
“La casa de huéspedes”. Es el tercer libro que leo de Ana Lena Rivera, y me gustó la manera en la que construye tramas de mujeres fuertes que luchan papa salir adelante; además, la resiliencia y la amistad son el eje central. El marco histórico empieza durante la Guerra Civil española y termina en nuestros días; en todo momento, vemos los cambios sociales, políticos y económicos por los que pasó el país. Aparte, la escritora nos muestra que el franquismo sigue marcando generaciones entera. Al principio de la lectura, me costó un poco ubicarme porque hay muchos personajes, pero mientras avanzaba me acostumbraba y amaba la historia. La novela tiene momentos tan emotivos que hasta lloré. Madrid, 1937. Elvira y Angela son dos jóvenes que viven en el mismo edificio, pero entre ellas hay diferencias sociales. Elvira va a Francia con su madre, mientras que Angela se queda en España. Sin embargo, debido a que un obús se estrella contra el edificio, su vida cambia para siempre. Después de muchos años, se vuelven a encontrar en Oviedo, y sus destinos y los de sus familiares ya están marcados. Los personajes de esta novela están muy bien definidos, y los protagonistas secundarios sostienen y enriquecen la trama. Me gustó que Rivera mencionara personajes de sus otros libros. También me fascinó la historia y la recomiendo.
La casa de huéspedes es una novela coral que combina historia, algo de misterio y una profunda reflexión sobre el papel de las mujeres en la España del siglo XX. La historia se construye alrededor de las vidas de un grupo de mujeres unidas por diversas circunstancias La trama comienza con dos de ellas que, tras la explosión de una bomba en la Guerra Civil, ven cómo sus vidas toman rumbos inesperados y complicados. El destino las une de nuevo en una "casa de huéspedes", un lugar simbólico que actúa como un refugio de experiencias, esperanzas y desilusiones. La autora profundiza en personajes femeninos complejos y vulnerables, que representan distintas facetas de la maternidad, la amistad y la lucha por sobrevivir en una sociedad que a menudo les impuso serias limitaciones. Los personajes se sienten reales y cercanos, lo que ayuda a conectar con sus historias personales y a entender el contexto histórico en el que vivieron. Imposible no conmoverse!!
Me encantó, Si anteriormente hemos leido los 2 libros anteriores a este, sentimos este nuevo, como algo, conocido, cálido porque las historias nos envuelven en una España convulsa, conocemos mujeres que luchando por sobrevivir y formarse un futuro también es bonito encontrar igual que en los libros anteriores una Singer, creo que es como un emblema de trabajo, de uniones en luchas femeninas, aquí ta veo otro elemento como una máquina de escribir Oliveti, creo que representan memorias luchas, unidad y mucho cariño y compañerismo. me parece que la autora retrata muy bien las clases sociales de la época, y de allí queremos o no a los personajes, lo que nos lleva a ser parte de la historia. muy recomendado
La casa de huéspedes ha sido una lectura muy entretenida y ágil, a la que le doy 4 ⭐️⭐️⭐️⭐️. Es una novela muy fácil de leer, pero al mismo tiempo está claramente bien documentada, lo que aporta solidez y profundidad a la historia. La trama nos acompaña desde aproximadamente 1936 hasta marzo de 2025, a través de una historia protagonizada por mujeres fuertes y valientes. A lo largo de varias décadas, la autora nos muestra cómo vivieron, resistieron y lucharon por salir adelante en contextos difíciles, poniendo en primer plano sus experiencias, decisiones y la huella que dejan en el tiempo. Recomendable sin duda
Una vez más, Ana Lena Rivera vuelve a emocionarnos con una historia de mujeres luchadoras, madres e hijas, que viven en una guerra, postguerra y hasta la actualidad, en una sociedad donde la mujer pintaba poco. Ángela, Elvira, Caridad, Marga y Fania nos desvelan sus secretos en una historia dura y emotiva.
8/100 Siempre se queda un buen sabor de boca cuando se lee, se aprende y además se disfruta. Es la segunda vez que leo a Ana Lena Rivera y confirmo que me gusta la manera como hilvana múltiples eventos y personalidades históricas con lo que les sucede a sus personajes en el desarrollo de la novela. En esta ocasión, Ana Lena nos lleva a Madrid, a Burdeos y a Asturias mientras nos da un recorrido por la Guerra Civil Española, la ocupación nazi en Francia y la dictadura de Franco. Elvira y Ángela guardan secretos que serán su lastre durante toda su existencia y nosotros, los lectores, las acompañamos volviéndonos sus cómplices, tentados siempre a decir la verdad. ¡Excelente lectura!
Una novela histórica de varias generaciones de mujeres para mi gusto muy lenta ! Relata los tiempos difíciles en los que las mujeres tenían muchos límites , es una visión dura de la realidad de entonces! En mi opinión , se hace algo pesada y le falta gancho y dinamismo!
Una novela bien llevada. Si bien la principio, la marea de nombres sin aclarar hacía lenta la lectura. Una buena visión de otra parte de los damnificados por la guerra y las distintas maneras de sobrevivir ante tiempos convulsos y llenos de misterios. ¡Cuántas familias habrá en España que escondan secretos similares a las protagonistas de las novelas y que solo se desvele en su lecho de muerte!
El libro está magníficamente escrito, los personajes femeninos son los protagonistas, son fuertes, carismáticos, toman las riendas de su vida con lo que esta les trae, con sus luces y sus sombras, porque no son superheroínas, son mujeres de carne y hueso en una época donde sobrevivir es una prioridad cueste lo que cueste.
Aun así, el tema de la guerra civil que tan bien domina y retrata, igual que sus dos libros anteriores, ya me cansa un poco. Me gustaría una historia costumbrista pero en otra época.
Pero sin duda es un libro que se disfruta enormemente.
Me esperaba más, tanto salto temporal y de personajes me marea. Al igual que con las herederas de la Singer, para mi gusto, demasiados saltos. Sin embargo, la niña del gorro azul me encantó
El ser humano es como una casa de huéspedes. Cada día un nuevo recién llegado, una alegría, una tristeza, una decepción, una maldad. Sé agradecido con quien quiera que venga, porque cada uno ha sido enviado como una guía del más allá.
RUMI
los sueños femeninos eran una temeridad y a las niñas se les enseñaba a obedecer antes que a pensar, a no levantar la voz, a ver, oír y callar. Predestinadas a lavar la ropa en el río, a fregar de rodillas los suelos, a remendar la ropa de la familia y a esperar a que las sacaran a bailar, aprendieron a sostenerse unas a otras, a reír y a cantar cuando había oportunidad, y a cuidar de los suyos, incluso cuando nadie cuidaba de ellas.
Lo que temo es que deje de respirar sin que yo esté ahí para cogerle la mano. Sé que abandonamos el mundo solos, que la transición a la otra vida es un acto individual, pero si tardan en recibirla allá donde quiera que vayamos, que en el caso de Marga no tengo dudas de que será al cielo, si existe, y si no, a un lugar igual de bonito, al menos que sienta mi mano sobre la suya.
—Nadie vale más que nadie, hija, cada uno tenemos una misión en este mundo, aunque no sepamos cuál es.
las cosas no siempre ocurren en el momento que uno quiere, sino cuando las circunstancias son apropiadas.
en tiempos en los que la vida vale tan poco, hasta el amor tiene otras reglas.
En la vida tenemos que jugar las cartas que nos tocan, nos gusten o no, porque si no lo hacemos, nos estancamos en la queja y damos vueltas en círculo autocompadeciéndonos por nuestra mala suerte.
Lo que sí es cierto es que es mal negocio enamorarse, hija, muy malo. Las mujeres tenemos que decidir con la cabeza, porque en esta sociedad, según con quién te cases, así será tu vida. Del matrimonio que hagas dependerá si eres señora o sirvienta, libre o esclava, feliz o desgraciada.
Los pesares y las alegrías humanas se diluyen en la enormidad de la existencia.
Pero a veces, en la vida, una tiene que elegir entre la dignidad y la supervivencia.
porque, cuando quieres a alguien, no le destrozas la vida.
—Los hijos son como son y no como queremos que sean. Viven su vida sin aprender de nuestros errores
Solo hay que sentir compasión por las personas que no tienen la oportunidad de ser libres para hacer lo que desean.
—Hiciste lo mejor que pudiste y eso es lo máximo que se le puede pedir a un ser humano.
Esta es una historia de mujeres, porque ellas son las protagonistas absolutas, aunque también haya hombres presentes en la historia que también tienen su importancia. Unas mujeres que nos muestran cómo lucharon, cómo se enfrentaron a las dificultades que la vida puso en su camino, cómo sacaron adelante familia, negocio e hicieron lo necesario para sobrevivir, para buscar esa felicidad que, a veces, les era esquiva.
Caridad nos cuenta desde el presente la vida de esas mujeres que estuvieron presentes en la suya. Mujeres que, aunque al principio no lo veamos, están totalmente relacionadas entre ellas.
Desde la guerra civil, pasando por la invasión nazi de Francia, el franquismo...hasta llegar a la época actual la historia nos va mostrando cómo estas mujeres lograron salir adelante a pesar de todo. Es imposible no empatizar con ellas: Ángela, Elvira, Fania, Margarita, Caridad...todas ellas logran que no puedas soltar su historia.
Me ha gustado mucho lo fuertes que son todas y cada una de estas mujeres. Cómo supieron salir adelante a pesar de todas la vicisitudes que la vida puso en su camino 😉.
La autora sabe cómo tratar temas duros y hacer que sintamos casi en nuestra piel cómo se sentían nuestras protagonistas. Ha sabido plasmar el día a día de nuestras protagonistas dejándonos ver cómo cada una de ellas enfrentaba sus dificultades según su clase social: escasez de recursos, habladurías, expectativas, enfermedades...
A pesar de saber casi desde el principio el desenlace de esta historia, es inevitable emocionarse. Sabía lo que ocurriría, me lo imaginaba, y, aún así, cuando llega el momento no he podido evitar que las lágrimas empañaran mi vista.
Si os gustan las sagas familiares y las historias de mujeres fuertes que no se doblan ante su destino...sin duda es vuestra historia 😉.